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lunes, 25 de julio de 2011

Vuelta a Occidente

Esta parte del paseo la realizamos al otro día (y tomé más fotos). Nos fuimos hacia el occidente de Antioquia a los pueblos San Jerónimo y Sopetrán (no alcanzamos a ir a Santa Fe de Antioquia que es aún más bonito... y peor de caliente)

Como dije anteriormente, esta es la parte de Antioquia que más me gusta para tener una finca de recreo. Es tierra caliente, el día estaba claro, el cielo azul y el sol brillante (aquí sí utilizamos bloqueador solar).

Anteriormente, este viaje duraba tres o cuatro horas (pues, creo, yo nunca he sido buena con los tiempos y las distancias) pero ahora, gracias al tunel de occidente, este viaje disminuyó a menos de dos horas.

El tune en sí mismo es una parte del paseo. Tiene cuatro kilómetros y dentro se puede sintonizar la emisora del tunel, la cual cuenta la historia de su construcción y proporciona datos sobre el tunel y la región.

La entrada al tunel.



Dentro del tunel (no tiene mucha gracia, pero igual)




La carretera y sus vistas.





No faltaron los accidentes automovilísticos. De estos hubo varios, pero fue el único al que le pude sacar foto.

San Jerónimo es muy conocido por sus fincas de recreo gigantes, con piscinas, canchas de juego y otras comodidades. Sin embargo, nosotros íbamos en son de mostrarle el pueblo a mi primo y gracias al calor tremendo: ¡a tomar mucha cerveza!

Esta primera parte es la plaza de San Jerónimo. Como a ninguno se le ocurrió llevar vestido de baño, no nos pudimos meter a las piscinas de los hoteles, pero pasamos rico en un estaderito del pueblo.







Entre conversación y conversación nos dio hambre pero no quisimos comer ahí, así que buscamos carretera otra vez, hacia Sopetrán, y nos recibió una muy buena noticia: estaban en la fiesta de las frutas. Llo mejor del caso fue que no vimos ni una sola fruta, pero si mucha cerveza y mucho baile.

Estos son otros paisajes de la carretera. Me gustan mucho porque me recuerdan las carreteras de la costa. Cuando uno va entrando a Puerto Colombia y ve las fincas y más allá se siente el murmullo del mar. Aquí, obviamente, más allá se ve planicie y luego las montañas.






Sopetran es un pueblito muy agradable, cuando llegamos estaban en plena fiesta de las frutas. Comimos en un restaurante del parque principal y luego nos quedamos bailando en la plaza. Como éramos varios integrantes de la costa, fue chistoso escuchar los comentarios sobre la orquesta (tocaban música de la Billos, pero ni punto de comparación) aunque bailamos toda la noche hasta el fin de la fiesta.






Fue un día muy agradable y quedó en mi memoria como otro de los buenos recuerdos que me llevo de mi bella tierra.

Vuelta a Oriente

Este mes he estado bastante ocupada entre finalización del trabajo (yuju, termino en una semana), organización de asuntos de hogar y logística en España (aunque faltan detalles, todo está listo) y pasar tiempo con mi familia.

Esto último ha sido particularmente agradable puesto que también hemos contado con varios "invitados especiales" o familia que llega de sorpresa.

Uno de ellos es mi primo quien se traslada a vivir a Medellín con la familia. Con la excusa de comprar casa, nos fuimos a visitar los municipios cercanos a Medellín y terminamos haciendo las famosas vueltas a oriente y occidente.

Antioquia nunca deja de sorprenderme, sus grandes montañas con neblina por encima que las hace parecer nieve, las verdes laderas,los hondos precipicios y, cuando los días están abiertos, el contraste entre cielo azul y sol brillante. Son paisajes de ensueño.

Menos mal iba armada con mi cámara y aproveché para hacer un foto reportaje de esos lugares tan hermosos que no son parte de los panfletos turísticos del país, pero que cuando pasamos por allí, nos evocan muchas sensaciones por su majestuosidad y por ser los últimos lugares naturales y bellos que la "civilización" no ha destruido todavía.

No soy la mejor fotógrafa del mundo, pero traté de captar las mejoras tomas desde el carro. Muchas no quedaron bien porque íbamos a bastante velocidad, pero aquí subo las más decentes.

Este primer set de fotos corresponde a la llamada vuelta a oriente. Comprende los municipios (o pueblos) Rionegro, Llano Grande, San Antonio de Pereira, Guarne y creo que Marinilla (fue hace algunas semanas). Es tierra fría a más o menos cuarenta minutos de Medellín. Está cerca al aeropuerto y es un lugar muy apetecido para tener fincas de recreo (claro que para fincas de recreo, yo prefiero el otro lado de Antioquia, pero no se puede negar que aquí se ven casas muy bonitas).











Mi primo quería comprar una finca, así que fuimos a ver varias. Las fincas que se encuentran en estas tierras son hermosísimas. Esta en especial me gustó mucho porque no está muy lejos de la carretera y la vista es hermosa. Sin embargo, la tierra por aquí es muy cara y se necesita invertir mucho para lograr una casa más o menos decente. Sin embargo, por sencillas que sean, el lugar sigue siendo precioso.





De los otros pueblos casi no saqué fotos, las que tengo son de tipo familiar y no viene al caso ponerlas aquí. Sin embargo, alcancé a tomar de San Antonio de Pereira. Este pueblito es muy conocido por sus postres. Venden de todo lo que uno se alcance a imaginar. Ese día comimos postre de aguacate, de aguardiente, de turrón peruano y cheesecake.







La plaza de San Antonio siempre está llena de turistas visitando el pueblo, y con muchos puesticos de comida y artesanías, lo cual lo hace parecer una feria gigante.

Este mes ha hecho un clima espectacular (en especial después de esa temporada de lluvias que tuvimos hace poco) por lo cual el paseo fue aún más agradable. Claro que la piel bronceada por sol de montaña no es precisamente la más bella (quedamos colorados).

Este es un paseo que definitivamente recomiendo a quienes visiten Antioquia, aunque un consejo: ¡utilicen mucho bloqueador solar!

Más parques en Medellín

Les había contado que aquí en Medellín los parques son bastante agradables para llevar a los niños, a los perros y pasar un día tranquilo.

Hoy justamente fui con mis hermanas a otro que también queda cerca de mi casa. Había una especie de feria de artesanias. También había brinquitos, castillo inflable y carrusel.

De las ciudades de Colombia que conozco, Medellín se lleva las palmas en organización de eventos lúdicos para todas las edades. Además es de las pocas ciudades donde se ven parques verdes, limpios y amplios.





También, entrando agosto, entra el "verano" (porque en las noches llueve) y los días se ven azulitos y soleados. Este es el mes de las cometas, pero como este es un parque plano y en la parte baja de la montaña, no vi muchas cometas.





Me encantan los árboles y zonas verdes de los parques.



El señor de las crispetas es infaltable en cualquier evento público.



Los niños y adultos se divierten por igual, y lo mejor de todo: ¡gratis!







Me pregunto cómo serán los parques de los lugares a los que iré.

viernes, 22 de julio de 2011

¿Es en serio?

¿Recuerdan a mis vecinas fumadoras?

La embarazada (que fumó TODO el embarazo) ya tuvo a la bebé, y desde hace rato no se siente olor a cigarrillo. Hace unas semanas, sin embargo, sí sentimos un poco de olor a cigarrillo. Supusimos que no les hizo mucho efecto la llegada de la bebe hasta que escuchamos a la mamá salir con la siguiente joya:

- Ay, ¿pero quién está fumando? No sean descarados, no ven que eso le hace mal a la bebé.

Resta decir que todos quedamos ¡Plop!

miércoles, 20 de julio de 2011

¿Se quiere según como se come?

Este escrito llegó a mis manos hace algún tiempo y me gustó bastante. Aprovecho hoy, en mi medio día de descanso, para compartirlo.

Testamento gastronómico-amatorio para la instrucción de la nieta

Nieta querida, hija de mi hija

Ahora que me preparo para dejar este mundo, y habiéndote querido tanto, quiero legarte una sabiduría a la cual llegan casi todas las mujeres y que por pudor, o por mezquindad, nos reservamos: la comida y el sexo son la misma cosa.

Tal vez pienses que lo que acabo de decir es un delirio, un devaneo de mis neuronas cansadas que se despiden, una exageración… Pero no, mi dulzura; es una verdad más grande que un templo y es mi obligación decírtelo. Tu madre no te lo dirá, tal vez tus amigas te lo sugieran, lo más seguro es que si algún día tienes una hija, lo descubra antes que tú y que yo; lo cierto es que el apetito carnal y el de alimentos, provienen del mismo oscuro y tibio rincón del alma.

Me jacto, a mis años, de poder deducir las virtudes (o carencias) de un hombre en las artes amatorias con sólo verlo comer. Esos hambrientos que devoran la comida sin siquiera detenerse a sentir lo que saborean, esos trogloditas que engullen en dos bocados hamburguesas llenas de salsas peligrosas y contradictorias, esos pobre hombres que no recuerdan en la cena lo que almorzaron, carecen del más elemental sentido de la estética a la hora de la horizontalidad. Despachan a sus mujeres como reses que van al matadero, y generalmente, tardan más en estornudar que en retozar. Huye de ellos, mi princesita, huye despavorida, que la tristeza de la carne es una de las más despiadadas y más difíciles de exorcizar.

En cambio, aquellos que pueden describirte con entusiasmo su plato favorito, o que atraviesan su ciudad en busca de un manjar que sólo encuentran luego de esa travesía urbana, esos que se gastan el dinero en delantales, en especias misteriosas, esos que no tiene miedo de probar nuevos sabores, son generalmente, y pese a que puedan tener un aire taciturno, genios de las sábanas, poetas de la voluptuosidad, fabricantes de mujeres felices y fieles, gourmets de las emociones.

A las mujeres también las conozco viéndolas comer. Esas adictas a la dieta, que prefieren morir antes de meterse un chocolate en la boca, me resultan tan patéticamente evidentes en su frialdad que me extraña que los sex symbol actuales respondan a esas medidas tan escasas de 90-60-90. Las obesas, otras pobres criaturas, están tan hambrientas de cariño, se sienten tan solas y desesperadas, que tanto a la hora de la comida como del amor, se convierten en depredadoras inescrupulosas. El punto medio, como en todo, es lo saludable: ni comer por aburrimiento o por soledad, ni dejar de comer por lo mismo.

Te recomiendo, mi nieta amada, entre otras cosas, adentrarte en los secretos de la cocina y descubrir así muchas cosas sobre el amor; ser vegetariana durante al menos un año en tu juventud para que aprendas a amar a los vegetales y para que sepas que con o sin carne, la gente puede ser feliz; ser omnívora en la adultez, para que aprendas que en la variedad está el gusto, y volver a los vegetales en la vejez, para que cuando te vayas de este mundo, te sientas ligera y saludable. Comer despacio siempre, en la lentitud, tanto de la mesa como de la cama, se encuentra la verdadera felicidad.

Descubrir nueva formas de cocinar es una manera de descubrir nuevas formas de amar, investiga, lee, experimenta, no tengas miedo. La comida y el sexo generan placeres y culpas equivalentes, deshazte de las últimas si no dañas a nadie ("nadie" te incluye a ti), si agredes a alguien, la culpa es un buen sentimiento que te guiará de regreso hacia la salud.

Por último, mi amor, sé cuidadosa, la sensatez es muy buena consejera cuando va acompañada por la emoción; jamás comas nada por obligación, siempre sé tú quien decida sobre tu cuerpo, cuídalo, protégelo, regálale experiencias hermosas y vitales, vincúlate con lo eterno a través de él y recuerda que tu abuela cocinera, que te amó tanto mientras vivió, te cuida desde el regazo del creador.

Publicado por Karina Pugh Briceño

¿Qué les parece?

jueves, 16 de junio de 2011

La beca que si fue

Aunque los tres lectores del blog ya sepan la buena nueva igual la repito: por fiiin gané beca para estudiar la maestría en el exterior!!! (y por exterior, me refiero a Europa)

Ya conté la triste historia de la Odisea Suiza en la cual no sólo me estrellé de frente con mi (in)capacidad para hablar en francés, sino que casi pierdo la fe en mi misma.

Sin embargo, no perdí la fe del todo y continué enviando más papeles, presentándome a las convocatorias de becas que encontraba (que exagerada, nada más dos) y al fin una puerta se abrió. Pero empiezo por el principio.

Mi colega y exprofesor Pedro envió un link con la convocatoria de una beca para estudiar la Maestría en Procesamiento del Lenguaje Natural y Tecnologías del Lenguaje Humano. Ya otro de mis profesores me había recomendado presentarme a esta maestría, pero en otra universidad. El tema me parecía interesante, pero nunca me había puesto a profundizarlo. El caso es que envié los papeles y me desentendí de esta beca.

Más o menos en la misma época envié papeles para la U de Bergen, la U de Ginebra (sí, yo insistí... aún sin beca quedaba la opción de hacer un préstamo....además, mi compañero que está allá tenía mis papeles y pues, le pedí que los presentara por si acaso) y me presenté a otra Universidad en Cádiz.

En enero me escribieron de Cádiz informando que me aceptaban en la Maestría en doblaje y subtitulaje, mi sueño. Pero era una maestría profesional, no investigativa. Hacer un préstamo para estudiar algo que no me conduciría a estudios de doctorado no me parecía muy rentable (en especial porque para pagar el préstamo necesitaría un muy buen puesto y esos puestos piden gente con doctorado). Escribí diciendo que no me tomaran en cuenta en esta cohorte, que ya luego les confirmaba si entraba a final de año (la rogada).

En febrero llegó la noticia más paradójica de todas: la aceptación a la
Universidad de Ginebra (ja, ¿quién dijo que no sé francés?) a la Maestría en Tecnologías de la Traducción. Sin embargo, pensé que todavía tenía que esperar respuesta de las dos opciones de beca.

En marzo (ohh bello mes) llegó la sorpresa. Resulta que mis esperanzas estaba puestas en la U de Bergen. Aunque no era precisamente mi campo (Maestría en Estudios Latinoamericanos) pensé que sería bueno darme la oportunidad de abrirme a un terreno nuevo, explorar los confines teóricos de un estudio especializado. Sin embargo, y lejos de mi sueño de servir como intermediaria entre dos culturas distantes, la vida me llevó por un camino un poco más diferente.

Recuerdo bien que fue un viernes que llegué a mi casa y como de costumbre, abrí mi correo para ver qué había recibido durante el día. Inmediatamente llamó mi atencíón el que decía IMPORTANT Erasmus Mundus Master in NPL and HLT. Lo abrí casi esperando ver un "Muchas gracias por su interés, pero..." porque no creía que me fueran a considerar. Sin embargo, el "pero" no existía! en su lugar me decían "Le comunicamos que su postulación fue aceptada y le otorgamos una beca". Al principio no me la creí, pensé que me estaban gastando una broma o que mi inglés ´me había hecho una mala pasada... mientras me tranquilizaba y leía con calma, me di cuenta que por fin! una de mis solicitudes había surtido efecto! me habían dado una beca para estudiar la Maestría Erasmus en Procesamiento del Lenguaje Natural y Tecnologías del Lenguaje Humano.

La beca me la otorga la Comisión Europea Erasmus Mundus para estudiar una maestría que, en conjunto, brindan cuatro países: España, Inglaterra, Portugal y Francia. Yo elegí un año en España y el otro en Inglaterra, por esa razón estaré viajando en septiembre para estudiar en la Universidad Autónoma de Barcelona y el próximo año a la University of Wolverhampton.

Poco a poco he ido organizando todos los detalles concernientes al viaje, visa y estadía. Todavía como que no me lo acabo de creer. Claro que entre el trabajo y las miles de cosas que tengo que hacer, no me ha dado tiempo de sentarme a pensar bien. Estoy emocionada, muy emocionada y cuento los días para el viaje, pero también estoy a la expectativa y pues, para qué negarlo, tengo un poco de susto.

Por ahora sólo puedo agradecer a la vida, a la fuerza divina, al apoyo de mi familia, de mis amigos y a todos los que de una u otra forma hicieron posible este regalo (ya sueno como reina de belleza). Estoy muy agradecida por esta oportunidad y pues, espero que en esta nueva etapa de mi vida sepa enfrentar las cosas con la madurez que he ganado en este último año.

Ahh y por cierto, la beca en la que tenía las esperanzas, la de la U de Bergen.... no me la dieron porque "aunque cumples con los requisitos, comparada con los otros no tienes las competencias suficientes.... en idioma inglés" jajajajajaja!! mentiras... pero no sé en qué no tengo competencias suficientes :)

miércoles, 18 de mayo de 2011

Tiranas en el poder

Hoy aprovecho mi periodo de convalecencia (que raro, me enfermé otra vez) para comentar algo que tenía en el tintero.

¿Por qué cuando las mujeres ascendemos a niveles superiores nos volvemos bastante tiranas? Obvio, no digo que todas sean/seamos así, así que mi reflexión de hoy se basa en lo que conozco del ambiente en el que vivo.

En la universidad tuve varias profesoras, todas doctoradas, excelentes profesionales, supremamente inteligentes y grandes académicas. Sin embargo, todas compartían dos características similares: estaban solteras o separadas (sólo una vivía con el esposo en unión libre y luego me enteré que el señor era bastante suelto de pantalones, pero es rumor) y tienen un estado de ánimo supremamente variable (más allá de lo normal).
Estas mujeres tenían un carácter relativamente agradable, mientras uno no se metiera en su territorio. A la menor provocación, saltaban de forma bastante poco agradable, reaccionaban violentamente y de una forma poco profesional y casi que infantil.

Incontables son las historias de los estudiantes de mi generación quienes las escuchamos gritarse las unas a las otras (o a otros), los que nos contaban las trifulcas que armaban en los comités o con personas que simplemente no les cayeran en gracia.

Yo sé que por un lado va el desarrollo intelectual y por otro muy diferente el emocional, pero no pensé que era la regla.

Ahora bien, llegué al mundo laboral y la situación no cambia para nada. Sin embargo, aquí hay que agregar un pequeño detalle, el mundo laboral ha sido, tradicionalmente, un mundo masculino. Las mujeres han tenido que luchar mucho para ganarse una posición dentro de este mundo y esa no ha sido una lucha fácil porque hablamos de enfrentarse a prejuicios y guerras de género largamente arraigados.

En mi trabajo, en toda la línea de los superiores, sólo hay una mujer. Hay que reconocerlo, es supremamente inteligente (intelectualmente hablando), es estratégica y por lo que he visto, sabe manejar muy bien los equipos que le ponen para producir.
Sin embargo, si uno presta atención a los comentarios de pasillo (y no hay ni que esperar a ver cuándo dicen algo, porque es constante) no es la mejor persona del mundo.

Recién llegada, uno de los compañeros de mi oficina me dijo que ella era la típica mujer frustrada, que se queda sola, que ningún hombre la quiere, que llegó hasta donde está porque le abrió las piernas a alguien, que es de las que se manda flores a sí misma el día del cumpleaños y no sé que otras bobadas más. Esos comentarios los rechacé pensando que el hombre estaba enojado con ella porque seguro no estaría dentro de sus afectos. El tipo en particular sí es de los frustrados que todo lo critican y que le gusta crear cizaña. Incluso una vez ambos tuvieron problemas de acoso laboral (según él, ella lo acosaba, lo que me dio mucha risa porque ya quisiera él) con lo cual sabía que no era una fuente muy confiable que digamos.

Poco a poco, llegaron más comentarios de otros lados, personas que se quejaban de su trato. Que sufría muchos cambios de ánimo, que era tirana, que no sabía dirigirse a la gente, que tendía a ser grosera etc. Estos comentarios también fueron, en principio, de hombres, así que los clasifiqué como resentimiento por tener a una mujer por encima de ellos (laboralmente hablando ¡eh!)

Luego llegaron los comentarios de las mujeres de ese grupo, comentarios del tipo “ella prefiere a los hombres que a las mujeres”, “es demasiado grosera”, “tiene un humor muy variable”, “es falsa e hipócrita”, “es demasiado infantil”, “se cree la dueña de la oficina porque hasta el superior de ella lo maneja con un dedo” y pues, ya no sabía cómo clasificarlos.

Con ella si tuve algunos problemas, pero todos, excepto uno, los puedo reducir a falta de comunicación o falta de planeación (cosas laborales, nunca personales). Si a mí no me avisan las cosas, no las puedo adivinar, ni siquiera intuir, por esta razón los roces que tuvimos fueron del tipo: ¿por qué no fuiste a tal parte?, o ¿porqué no has traducido tal cosa? O ¿por qué no me avisaste que hoy no venías? Pero son cosas mínimas, que no pasan de bobadas.

Es verdad, a ella le gusta ser la que manda y la que todo lo sabe. Lo vi con mis compañeros y lo viví cuando muchas veces se quiso meter en mis clases, quiso organizarme mi horario y, en contra de mis consejos, me impusieron cursos en momentos críticos, pero a la final su propio equipo era perjudicado porque eso implicaba menos tiempo para ir a reuniones y traducciones. En esos casos, aunque me daba rabia, seguía el siguiente consejo que me dieron alguna vez: el jefe podrá ser el más bruto, pero sigue siendo jefe. Usted sólo cumpla con lo que le piden, sin matarse y en el tiempo de trabajo.

Sin embargo, los comentarios no dejaban de pulular. Hará como dos semanas, recibió unas flores, unas rosas o algo así. Las tenía exhibidas en la oficina y andaba con una sonrisa de oreja a oreja. Le pregunté a una niña del equipo de ella si sabía algo del tema y me dijo: “no sé, está bastante buena gente esta semana, trata bien, está querida y no ha gritado aunque tuvimos un problema (con no se qué aplicación con la que trabajan)… seguro este fin de semana le dieron terapia de relajación”

Que le hayan dado o no terapia de relajación es algo que no sé ni quiero saber, pero me impacta la facilidad de todos para armar teorías conspirativas en torno a un hecho tan sencillo. Y me impacta aún más que una mujer pueda variar su ánimo de esa forma tan fuerte (me impacta porque me ha pasado dos veces y me he quedado impresionada con lo que uno es capaz de hacer). Otras ejecutivas que conozco siguen la misma línea. Son poderosas, ganan millones, tienen puestos altísimos, viajan por todo el mundo… pero están solas, son amargadas a ratos y sufren altibajos emocionales bastante fuertes.

El hecho que estén o no solas no es problema, simplemente hay mujeres que no les gusta tener esposo, hijos, una casa y un perro, eso es respetable. Pero ¿por qué el trato tirano? ¿Qué complejo de inferioridad quieren esconder para tener que actuar con semejante violencia? Está bien, el mundo laboral no es fácil, pero se atraen más moscas con miel que con vinagre y el respeto se gana con ejemplo, no se impone con terror.

Aunque soy mujer y muy orgullosa de serlo, mi pensamiento no ha cambiado cuando alguna vez dije que prefería, por encima de todo, trabajar con hombres. Tanto en la universidad como en el ámbito laboral, al momento de trabajar, me va mejor con hombres y no con mujeres (con las mujeres voy mejor en el ámbito de amistad, y eso que son contadas). Aunque ojo, tampoco pongo a los hombres como los seres perfectos, a más de uno he querido ahorcar cuando sale con comportamientos propios de una crisis de menopausia (sí, yo sé que en los hombres es andropausia, pero he conocido algunos que sólo les falta la falda y la peluca para parecer mujeres inmaduras)es sólo que, en general, es más fácil trabajar con ellos.

Esta época de trabajo me ha hecho pensar que no quiero destacarme laboralmente de esa forma. No quiero un puesto de gerencia porque, a mi parecer, son puestos aislantes. Pero, y si algún día llego allá, ¿también seré tirana como ellas, de quienes hoy hablo?

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