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jueves, 4 de marzo de 2010

Un poco de mi experiencia profesional como traductora

Como casi siempre me preguntan exactamente qué es ser traductora, cómo consigo los clientes, cómo desarrollo el trabajo etc etc, decidí contarles un poquito (con base en mi experiencia que tampoco es mucha) sobre como ha sido ese proceso (para mí!) aquí en este país donde abrirse campo como profesional independiente es difícil pero no imposible.

Generalmente me contacta el cliente, es decir, me llama (y casi siempre en medio de una reunión, pero trabajo es trabajo), me escribe al correo o simplemente me llega el trabajo (hojas) a la casa (esa es la mejor parte, una vez me llegaron un poco de hojas y yo no sabía que hacer con ellas, en la tarde llamó el cliente y me explicó que eran para traducir... y pensar que estuve a punto de botarlas jeje), luego de este contacto cuadramos el precio, la fecha de entrega y la forma y fecha de pago. En este proceso, y si veo que hay necesidad, voy notificando a los traductores colaboradores, entonces mi trabajo se duplica: traductora y gestora del proyecto, aunque no es tan horrible como suena. Una vez que tengo luz verde para empezar a trabajar, planeo mi día (o semana).

Dependiendo de la cantidad de la traducción empiezo más temprano o más tarde, pero casi siempre antes de las 8am ya estoy lista trabajando. Resulta que mi cerebro funciona mejor en las mañanas, por lo tanto si son proyectos extremadamente largos mas o menos desde las 5am estoy juiciosa traduciendo. A mucha gente le rinde en la noche, sin embargo, yo no soy capaz de pasar de las 10pm en el pc sentada traduciendo... simplemente no me fluye, me distraigo y me pongo a chatear, a leer, a jugar o a ver tv y si es llegando al jueves o viernes, pailas, porque ahí si que menos me quedo (a no ser que sean entregas urgentes).

En promedio puedo traducir unas 4000 palabras diarias (todo depende del texto, de las referencias que tenga y del material que posea), es decir unas 7 u 8 páginas. Cuando es material audiovisual... bueno, depende también... he logrado transcribir, traducir y subtitular (yo sola!!) un documental de mas o menos 50 minutos (dónde hablaban hasta por los codos) en unos 8 días (claro que en ese entonces no tenía nada más para hacer... en la vida real esto toma muuucho más tiempo).

En este negocio, por más que uno quiera establecer una rutina, la inconstancia del mismo trabajo no deja. Al principio intenté trabajar en horario de oficina (8-12, 2-6) pero me di cuenta que había días en que me era imposible tener todo listo en ese lapso, y otros días en que me quedaba sin, literalmente, nada para hacer. Entonces opté por simplemente dedicarle el tiempo justo a cada traducción dependiendo mi propio ritmo y las necesidades de mis clientes. Afortunadamente hasta el momento me he sabido acomodar a sus ritmos y necesidades y ellos han encontrado satisfactoria mi forma de trabajo. Sin embargo, es recomendable tratar de buscar una rutina que le permita a uno tener un control sobre este tipo de negocio (aunque cada quien trabaja a su ritmo).

Hay semanas en las que estoy completamente copada de trabajo, y otras en las que no tengo nada para hacer (en materia de traducción, porque a mi no me gusta estar desocupada y siempre me invento algo para hacer) y eso al principio me desesperaba bastante. Con el tiempo he ido aprendiendo a darle su lugar y su tiempo a cada cosa. Mientras no tengo traducciones, me ocupo en otras actividades según la época del año, por ahora, por ejemplo, estoy en la parte de la enseñanza, a principio de año fue aprendizaje (un curso virtual que estaba haciendo), a finales del año pasado fue "vacaciones" (mitad trabajo y mitad vacaciones).

Las traducciones llegan de donde uno menos lo espera y en el momento en que uno menos lo espera. Aquí no hay fines de semana (bueno, vuelve y juega, depende de la forma de trabajo de cada uno), vacaciones o feriados que valgan. Como puedo estar un fin de semana completo trabajando, puedo tener vacaciones o feriados para disfrutar, o puedo tener semanas "laborales" o semanas "vacacionales".

La parte del pago también depende de los clientes, tengo clientes "corporativos" oséa, que dependen de unos procesos administrativos para poder pagar (universidades, empresas y cualquier instittúción que pida hasta certificado de naciemiento para los pagos), también tengo clientes "independientes", es decir, personas naturales que necesitan las traducciones para beneficio propio, por tanto pueden pagar rápido. A veces desesperan los pagos de los clientes corporativos, pero cuando llegan uno es feliz (claro, hasta que te das cuenta que existe el tal IVA y que es del 12 al 16% grrr!!!)

Abrirse campo en este medio no es fácil, porque primero la gente no conoce muy bien lo que es o lo que hace un traductor ("¿Traducción? Ahh usted estudió idiomas, dígame algo en Francés o mejor en Latín", "Ahh ¿usted es la que traduce cuando dos personas hablan?", "Venga, ¿qué están diciendo en esa canción?") y segundo, hay gente que no valora nuestro trabajo ("Ahh, pero mi prima vivió cinco meses en Estados Unidos, y ella me cobra más barato", "Pero, eso lo puede hacer cualquiera que haya estudiado en el Colombo" "Ahh, yo eso lo paso por el traductor de google y pido que me lo revisen, así sale más barato"). Lo más triste es que mucho de este comportamiento (aparte del hecho de que es una profesión que apenas empieza a ser reconocida en el país) lo propician los mismos traductores cuando no tienen un sistema organizado de trabajo, de precios para realizar los cobros, de gestión de información, de manejo de herramientas, de trato con clientes, de visión empresarial etc etc. Esto hace que la gente no nos vea como un gremio organizado y no nos tome en serio (es un aspecto que hay que trabajar para mejorar).

A todos los traductores que están empezando la vida laboral (o a los que están terminando la carrera) les aconsejo empezar a establecer contactos con sus amigos, colegas, profesores, familiares etc. Como todo negocio independiente a uno le toca ser su propio jefe, empleado, publicista, gerente de mercadeo y publicidad, aseador, señora de los tintos etc y el éxito depende de la propia capacidad para vender sus habilidades. No tengan miendo de hablar con la gente, no tengan miedo de promocionarse, de decir lo que saben hacer y de decir que lo hacen muy bien. (como decía un compañero mío: "por más mal que lo hagas, siempre habrá alguien que lo hará peor, y será tan de buenas que se llevará los contratos!")

Hasta el momento, aunque ha sido difícil, no me puedo quejar y sé que muchos de los compañeros con los que me gradué tienen, actualmente, buenos trabajos. Entonces no se dejen desanimar, sí es posible vivir como traductor en este país (aunque por ahora no se pueda depender económicamente de ello), sólo hay que saber encontrar los altibajos de la profesión (momentos de mayor y menor afluencia de trabajo), aprender a conocer sus capacidades y límites y aprender a organizar el tiempo de trabajo. Verán que apenas distingan esos aspectos, empiezan a despegar.

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