sábado, 26 de enero de 2013

Sobre la vida emocional

Este es un post un poco difícil de escribir para mi porque toca una parte demasiado sensible, que en este momento estoy viviendo y que honestamente no tengo idea de como lidiar con ella.

Tengo 26 años, me considero educada, inteligente, graciosa, agradable y bonita (dentro de lo que toda mujer se considera atractiva). Quienes me conocen dicen que soy una persona muy amable y que les gusta mi compañía. Obvio que tengo mis defectos, pero como todo ser humano, vivo mi lucha para ser mejor persona y para controlar aquellas cosas que me alejan de esa meta.

He tenido una vida buena, y estoy agradecida por ello. He tenido la justa ración de alegrías y tristezas que me han hecho disfrutar y aprender de la vida. De estas experiencias trato de aprovechar lo bueno para poder ponerlo en práctica después. No me puedo quejar porque estoy viviendo mi sueño de viajar, conocer, aprender y disfrutar del mundo. No sólo he tenido la oportunidad de vivir en dos países diferentes, con idiomas y culturas diferentes, sino que también he tenido la oportunidad de ampliar mis horizontes mucho más allá de lo que algún día soñé. He conocido gente maravillosa que ha impactado mi vida de muchas maneras. Siento que he crecido, aprendido y que mi mundo se ha expandido de una forma que nunca creí posible.

Sin embargo, a pesar de todas estas cosas buenas, de todas estas "bendiciones" como les llaman algunos, siento que no soy completamente feliz, que mi corazón no está satisfecho, que me hace falta algo.

Le he dado vueltas al asunto, tratando de pensar qué es lo que verdaderamente quiero, qué me haría sentir plena y dichosa, pero más me enredo, y me siento mal porque me siento ingrata teniendo tantas cosas y no sentirme completamente feliz por tenerlas.

Sin embargo, hace poco mi vida tuvo uno de esos momentos que le hacen a uno abrir los ojos y estrellarse de frente con la realidad, y empecé a pensar que quizás el vacío que siento está en esa parte que he estado evitando durante tanto tiempo: mi vida emocional.

Mi vida emocional ha sido un rollo desde que tengo uso de razón. Ya de pequeña tenía problemas para relacionarme con las otras personas porque me apegaba demasiado a la gente y me dolían mucho las separaciones. Después de un mal capítulo con quienes creía eran "amigas" cuando estaba en el colegio, me juré a mi misma no volver a confiar ni querer tanto a nadie... pero creo que ese pensamiento lo extrapolé a casi todas las áreas de mi vida , porque desde entonces las relaciones de cualquier tipo han sido una verdadera tortura para mi.

Ya he contado que tengo problemas al pasar mucho tiempo con una misma persona o grupo de personas, siento que después de un rato me ahogo o me aburro.He contado de los serios problemas de confianza que tengo con la gente, incluso con los cercanos. He contado que mi necesidad de no apegarme llega a tal punto que repelo e incluso me enojo con quienes quieren entrar a mi vida impuestos sin que yo lo haya permitido. A veces, por no saber decir no o no saber poner límites, he entablado a mistad con personas con quienes no debía, por una u otra razón, o con personas problemáticas, simplemente por no ser grosera o por darle cariño a quien no tiene... y esto me ha llevado a tener algunas amistades tormentosas donde la que sale herida soy yo. Este mismo pensamiento lo he llevado a mis relaciones románticas y creo que ha sido una de las razones principales por las cuales no he tenido ninguna relación significativa en ese campo.

Muchas circunstancias de mi vida me han hecho ver las relaciones románticas como algo para después: después de que termine el colegio, después de que termine la universidad, después de que termine la maestría, después de que termine el doctorado, después de que consiga un trabajo.... y analizando un poco la situación me llega a la memoria las palabras de mis padres cuando era adolescente: "no se case hasta que no tenga una carrera y un trabajo estable, porque de lo contrario tendrás que ser la mantenida de un hombre y eso trae muchos problemas...."

Lejos de considerarlo algo malo, ese pensamiento me dio la excusa perfecta para dejar de lado este aspecto de mi vida y relegarlo para "después"... en la universidad me enfoqué en ser buena en mi carrera y en encontrar trabajo, en el trabajo me enfoqué en aprender y practicar lo que había aprendido y luego, encontrar becas para la maestría y para viajar al exterior, en la maestría me estoy enfocando en mi tesis y en la posibilidad de continuar un doctorado... pero creo que de tanto relegar ya se formó una represa grande que está amenazando con reventar si no le hago caso.

En estos dos años que han pasado, a pesar de estar rodeada de gente, de tener buenos amigos, de poder comunicarme con mi familia, he tenido momentos donde me he sentido real y completamente sola. Siento que todos los logros que he tenido, tanto académicos como en el campo laboral, no son nada si no tengo a alguien para compartirlos. Allá en Colombia tenía a mi familia y amigos con quién compartía mis alegrías y mis tristezas, entonces quizás no sentí tanto la falta de tener a alguien más. Sin embargo, aquí he tenido momentos de verdadera soledad, no porque mi familia no se alegre de mis triunfos o me apoye cuando tengo algún problema, sino porque me he dado cuenta que ya corté el cordón umbilical con ellos, ya empecé  la búsqueda de mi propia vida y nadie me avisó que es justo en ese momento cuando llega el pasado a pasarte la cuenta de cobro.

Yo sabía que algún día tenía que enfrentarme a todo lo que no quise enfrentar antes, el problema es que cuando se trata de sentimientos y emociones, no sé qué hacer, estoy tan perdida como una niña de kinder (incluso, creo que los niños en kinder son emocionalmente más maduros que yo). No me reconozco a mi misma sintiendo tantas cosas que nunca había sentido, ni me reconozco pensando en cosas que antes me habrían hecho reír  Sí, porque ahora pienso en relaciones a largo plazo, en familias, en hijos, en un futuro que no sólo involucre academia y trabajo (no porque no lo disfrute, sino porque no me llena completamente).

Y no es que sea algo que apenas empiece a pensar, esto es algo que he pensado desde hace muchísimo tiempo, sólo que todo en mi vida me ha llevado por la senda académica y laboral, nunca por la senda emocional, y en algún momento en mi cabeza se formó la idea que yo simplemente no estoy hecha para tener relaciones ni para formar familia.

Por qué digo que no estoy hecha para formar relaciones, porque o al parecer yo soy extremadamente horrible (cosa que sé que no es verdad), o soy demasiado independiente y profesional y asusto a los hombres (cosa que sé que tampoco es verdad) o tengo mis estándares tan irreales y altos que jamás voy a encontrar a nadie que cumpla esas expectativas (cosa que sé tampoco es verdad... porque no creo que ni estándares tenga...)

El caso es que hasta el momento mis relaciones han sido un completo rollo, cosas puramente casuales porque no me apetecía tener una relación formal en el momento, porque no veía un futuro con aquellos chicos o simplemente porque no se podía. Y si soy completamente honesta, absolutamente todas han sido relaciones que yo sabía que iban a acabar mal y que la única herida iba a ser yo... aún así me metía de cabeza porque pensaba que mi mente estaba enfocada en otras cosas, razón por la cuál podía cerrarme a cualquier sentimiento y simplemente continuar con mi vida.

Sin embargo, ahora me he pillado a mi misma pensando en que quisiera tener a alguien a mi lado, con quien compartir las alegrías y las tristezas, darme la oportunidad de experimentar lo que nunca he experimentado y tener una relación real, sólida y posiblemente duradera. Pero, mi mente me juega malas pasadas porque entra mi lado racional y empieza a cuestionarme ¿quieres a alguien porque estás preparada o porque te sientes sola?  ¿estás lista para aprender a manejar una relación en medio de tu carrera? ¿de verdad crees que tu pasado ya está sanado y puedes continuar hacia adelante?

Esto me hace dudar muchas veces si yo en realidad podría llevar adelante una relación porque es verdad, no quiero a alguien a mi lado porque me sienta sola, quiero a alguien porque quiera estar con él, porque me guste, porque me genere sentimientos de verdad, porque haya la posibilidad de construir algo real. Tampoco quiero estar con alguien por lo que tenga o deje de tener o por las ventajas que eso pueda traer (y aquí las latinas viviendo en Europa, o incluso allí mismo entenderán de lo que les hablo), quiero estar con un hombre porque me nace, no porque necesite esconder u olvidar asuntos inconclusos.

El hecho que nadie me vea tampoco como material de relación/familia no ayuda mucho. A pesar que en algún momento he escuchado los comentarios: "tienes 26 y sin novio..." "estás en Europa y no te has conseguido a nadie..." no son comentarios que me toquen más allá de lo que sí me tocó uno que escuché alguna vez: "no necesitas a nadie, tienes tu carrera, eres buena en lo tuyo y con eso es suficiente..." porque resulta que no lo es, he descubierto que con todo lo que amo mi carrera y lo que hago, sencillamente no me llena por completo.

Y yo sé que muchos pensarán que estoy joven  que todavía tengo tiempo, que no me preocupe. Yo lo he pensado también, y aclaro que no es que me quiera casar ya y tener familia ya, sino que es ahora que se me despertaron estos sentimientos (bueno, que me permití reconocer que los tengo) y es ahora que me empezaron a confundir.

Honestamente me desespera el hecho que algo que es tan natural en el ser humano para mi sea una fuente de tortura y enredo y sufrimiento (bueno, exagero, pero si me enredan bastante). Sin embargo, me prometí a mi misma que lo iba a enfrentar y que lo iba a madurar como fuera, el problema es que ha sido la materia más difícil que he tenido... tanto que no he empezado y ya estoy enredada. Y lo peor... esta vez no sé qué hacer ni por dónde empezar...

viernes, 18 de enero de 2013

Felices tres años

Feliz cumpleaños a mi querido espacio virtual que hoy cumple su tercer añito de vida.

Tres años de historias, cuentos, descripciones, burlas, chistes y cuanta cosa se me ha pasado por la cabeza y he podido registrar.

Gracias a mis lectores constantes, a los no tan constantes y a los que terminaron aquí de casualidad. Aunque no contesto muy seguido, leo todos sus comentarios. Esto es algo que me me motiva a seguir plasmando lo que me ocurre (así no sea de forma constante), saber que mis escritos pueden servirle a alguien con información útil, no tan útil, o simplemente, para distraerse en algún momento.

Feliz cumpleaños blog :)


domingo, 13 de enero de 2013

Nieve

No podía dejar pasar el momento en que vi la nieve por primera vez...

Si, después de año y medio en Europa, ¡por fin veo nieve! obvio, nada exagerado, como dice el reporte meteorológico: "nevadas de poca intensidad", pero bueno, es hielo cayendo del cielo y ya es mucho cuento para mi.

Aquí en la casa están muertos de la risa viéndome correr de mi cuarto a la cocina, tomando fotos y viendo los copos de nieve que caen. Es una sensación extraña y bonita (jajaja ya sé que ustedes dirán "qué inocente, espera unos cuantos días más y ya no te gustará") pero quiero disfrutar este momento al máximo.

Y para conmemorar el primer día que vi la nieve, aquí dejo las fotos que mejor me salieron. Si cuaja más, próximamente veremos fotos de muñecos de nieve :)





Vacaciones de Diciembre 2012 en Inglaterra II

Continuando con el viaje de vacaciones, fuimos a Liverpool. Esta era la segunda vez que viajaba allí, e iba bastante emocionada porque fue una ciudad que me gustó bastante. Esperaba con ansias volver al bar The Cavern (la réplica del bar de los Beatles) y a recorrer de nuevo el puerto.


Esta vez fuimos a dos lugares nuevos, la galería de arte, que muestra una preciosa colección desde la época medieval hasta el arte moderno de Liverpool. Esta galería me gustó mucho porque tenía una colección de pinturas bastante impresionante ( aunque un poco exageradas las muestras) estaba organizado por salas de forma cronológica y porque como era indoors, pues había calefacción y no hacía frío.


Me gustaron mucho las pinturas de la sala Holandesa, tiene una historia bastante interesante, en especial todos los momentos en que se mezcla con la historia Británica.



Esta vez nos encontramos con un amigo brasileño y con su familia allí, compartimos un agradable almuerzo y una pequeña caminata por el puerto. Pero antes de eso, estuve con mis amigas en el bar The Cavern, donde nos sorprendió una tarde de música en vivo. Buena música, agradable compañía y excelente ambiente. Adoro este bar por todos los buenos recuerdos que ya me trae.



Luego de almorzar y caminar por el puerto, decidimos ir a la tienda de los Beatles donde pasamos un buen rato eligiendo regalitos. Esta vez compré una camisa de los Beatles (que tengo puesta en este momento).



Seguimos caminando buscando la Catedral, porque nos recomendaron ir a verla. Nos dijeron que era grande y preciosa, y que el techo era bastante alto. Pues, yo no he estado en muchas Catedrales, pero esta me dejó con la boca abierta. Es la iglesia más grande que he visto en toda mi vida (y no es para menos porque luego nos contaron que era la catedral más grande de Europa). Es tan grande que tiene una iglesia dentro de la misma iglesia. The lady's chapel, es una capilla pequeña en la parte baja de la iglesia principal.


Por dentro y por fuera es una obra sobrecogedora, imponente y muy bien conservada. Es tan grande que incluso tienen una parte que alquilan para fiestas. Creemos que ese día había un matrimonio, porque había mesas decoradas, vasos de champaña, mesas de buffet y pista de baile.





La capillita "The lady's chapel" quedaba en la parte de abajo de la iglesia. También era una iglesia muy bonita donde nos sentamos un rato a descansar porque habíamos caminado mucho y ya los pies pedían tiempo fuera.



Después fuimos caminando tranquilamente hasta la estación de tren para volver a Wolverhampton. Al día siguiente almorzamos de nuevo con la familia brasileña, la mamá preparó un arroz delicioso y fue muy rico volver a comer comida casera luego de casi un año de tener que cocinar yo misma o comer fuera. El resto de la tarde se pasó en los preparativos del viaje a Londres.

El viaje a Londres se nos ocurrió porque no recuerdo quien dijo que había unos fuegos artificiales muy bonitos en el Támesis, y pues, ya que íbamos a estar por estos lados, sería bueno ir a verlos. El caso fue que reservamos tiquetes de tren y hotel y a medio día del 31 de diciembre llegamos a la estación London Euston, donde después de estudiar un poco el "Tube" (el metro subterráneo de Londres) encontramos cómo llegar al hotel.
La primera impresión al salir del subterráneo fue. "Estoy en Londres.... ¡y se parece a como lo vi en las fotos!" Las casas son hermosísimas, de arquitectura victoriana, con los porches ya familiares, pero que siguen sorprendiéndome por su elegancia.

A pesar que estaba lloviendo, no se sentía tanto frío (aunque luego de un rato, sentí la familiar ola de frío duele hueso de la humedad) y como me tocó comprar botas de invierno nuevas, pues entonces iba relativamente cómoda.

Llegamos al hotel, dejamos las maletas y salimos a almorzar en un pub inglés tradicional. Yo ya había estado en varios aquí en Wolverhampton, por eso casi me voy de para atrás cuando vi los precios. Cuando aquí puedo encontrar un plato de "Fish and chips" (pescado frito con papitas fritas y arvejas) por 3libras, allá costaba tranquilamente 9 libras. Los shepperd pies y los ale pies costaban 11 libras. La cerveza costaba 2.50 libras (bueno, aquí también cuesta lo mismo). Mejor dicho, de que Londres es cara, lo es. Pero vale la pena darse un paseo por sus calles.


Luego tomamos un bus que nos llevó hasta la primera parada: la abadía de Westminster, el lugar donde se casan los reyes, príncipes y toda la realeza inglesa desde su construcción. Es una iglesia preciosa, aunque no entré porque ya estaba cerrada (y era un poco cara). Pero por fuera es una estructura muy bonita.

De ahí seguimos caminando para conocer las casas del parlamento y el reloj Big Ben. Fue todo como lo pinté en mi imaginación. La ventaja es que todo está bastante cerca, entonces se puede ir caminando (en este caso, nadando entre en el mar de gente) a visitar los lugares más emblemáticos.





El ojo de londres también se puede ver desde el puente del parlamento (no sé si se llama así, por cierto). En este tampoco me subí porque va a paso de tortuga coja, es caro y honestamente, no tenía tiempo para pasar mucho tiempo colgada allá arriba. Quizás la próxima vez que vaya me dé la curiosidad y suba allí.



Caminando hacia Trafalgar Square, entontré este monumento a los héores de una de las guerras mundiales que recordé haber visto en la enciclopedia del mundo de los niños. Recuerdo mucho el ángulo de la foto (que traté de reproducir, pero quedó medio raro) y decidí capturar el momento.


Esta fue otra de las imágenes que vino a mi mente cuando caminabamos hacia Trafalgar Square. Recuerdo esta foto del libro, es la entrada al palacio de Buckingham. Este paseo fue una catarata de recuerdos, cada vez que caminaba, me encontraba con una foto en mis recuerdos.


 Llegamos a Trafalgar Square, donde honestamente no tenía ningún recuerdo ni ninguna referencia. Pero vi que era un lugar bonito, aunque como era fin de año, muchas partes estaban con acceso restringido para la fiesta de más tarde.


Esa misma noche, regresamos al hotel, cenamos, nos organizamos y salimos otra vez con rumbo a la abadía para recibir el año nuevo entre la multitud y con fuegos artificiales.

Tomamos otra vez el Tube y nos dirigimos a Westminster Abbey (la estación de la abadía) y logramos encontrar lugar por esos lados. Teníamos vista de la abadía, del Big Ben, parte del Ojo de Londres y, por supuesto, de los fuegos.



Comparado con Berlín, esta fue una fiesta muy calmada. Es que ni fiesta porque no hubo música ni nada, simplemente mucha gente reunida, viendo fuegos pirotécnicos y nosotras comiendo uvas, tomando vino, pidiendo deseos y a las 12 abrazo de feliz año nuevo y todo el mundo para su casa. Sin embargo, me gustó porque si de por sí las multitudes me desesperan, las multitudes borrachas aún más. Entonces fue un cambio agradable para variar.

Después de eso, y como sabíamos que las estaciones de metro cercanas iban a estar cerradas, decidimos hacer un poco de turismo y caminar por la orilla del río hasta donde se encontrara una estación de tren abierta. Caminamos más o menos una hora hasta que encontramos la estación y nos devolvimos al hotel, pero en el camino vimos varios lugares turísticos que no veríamos en el itinerario del otro día, entonces fue una buena idea. Lo mejor del paseo, sólo recuerdo que pasamos por Picadilly Center y la Iglesia de Saint Paul's... o Peter's.... ay mi memoria....

Al otro día nos despertó un hermoso cielo azul, un sol brillante y un buen clima para caminar Londres. Fuimos hasta la Torre de Londres, el castillo donde murieron unos príncipes siendo muy niños (no sé la historia, en realidad tengo este lugar en la memoria por un libro de "Escalofríos" que leí hace muchísimo tiempo, donde los niños iban de turistas y se enteraban que eran los verdaderos príncipes y volvían a quedar atrapados en la torre).


Disfrutando de un vagón SOLO para nosotras... hasta una de las estaciones siguientes.

Aquí en la Torre de Londres nos detuvimos para admirar el castillo, aunque no entramos porque era eso o el paseo por el río Támesis, y yo prefiero el agua. Sin embargo, nos tomamos fotos en el castillo, y en la orilla del río que da hacia el puente de la torre, otro símbolo característico de Londres y que, aún desde lejos, se notaba su imponencia.



El paseo por el Támesis ha sido el mejor de todos, tomamos el más largo, el que va a todos los puertos, pero empezamos al revés, entonces pude dormir un ratico en uno de los viajes de vuelta. El guía era bastante gracioso y contaba bastantes anécdotas de la ciudad, del río y sus edificios y de la vida en Londres en general. Me reí bastante y recomiendo totalmente esos paseos. Son un poco costosos (14 libras con descuento de estudiante) pero valen la pena.






En la tarde fuimos a almorzar ahí cerca del parlamento, a otro hermoso pub y luego tomamos camino para la estación porque nuestro tren salía temprano. De regreso en Wolverhampton pensé que voy a regresar a Londres pero a ver los museos, porque me han contado muchas cosas agradables de ellos. Además, son gratis, eso motiva bastante.


Luego de estos viajes, llevé a mis amigas al aeropuerto y he metido mi cabeza en trabajos del grupo de investigación y de mi tesis. Estoy preparando propuestas para doctorado, por eso también ando un poco perdida del blog.

La próxima semana viajaré a Salisbury y a Bath y visitaré Stonehenge, la escultura en forma circular, que dicen fue construida por una civilizacíón extraterrestre. Todavía tengo que contar sobre el viaje a Cardiff (en Gales) y a Manchester y sobre otras cositas curiosas que he visto entre los locales.

viernes, 11 de enero de 2013

Vacaciones de Diciembre 2012 en Inglaterra

Feliz Año Nuevo para todos los que todavía vienen por aquí (o para los que accidentalmente cayeron en esta página). Que este 2013 llegue cargado con muchas alegrías, éxitos, paz y amor para todos.



Después de la entrada de casi ebria, procedo a narrar un poco mis aventuras por Inglaterra estas vacaciones. No sé si había contado que tuve un problema con mi visa y hubo que enviarla de nuevo a la UKBA para enmendar el error. Por ello, mi pasaporte y mi registro de la policía (mis dos identificaciones aquí) se fueron volando a Sheffield y yo me quedé como una NN.

Por esa razón tampoco podía viajar (sin contar que los tiquetes a Colombia estaban por las nubes) y pues, mis amigos sólo venían por un semestre, entonces ellos también se iban. No era un panorama muy agradable.

En algún punto en noviembre hablé con mis amigas de Barcelona quienes también iban a quedarse por aquí para navidad. Como ellas no necesitan visa para entrar a Inglaterra, las invité a que vinieran y pasáramos aquí navidad y año nuevo, y se animaron, armaron viaje y llegaron.

Esa semana antes que llegaran (mediados de diciembre y mi última semana de estudios) fue bastante fría, entonces las asusté un poco con el pronóstico del clima, sin embargo, cuando llegaron (y hasta ahora) la temperatura ha sido bastante buena. El invierno ha sido de entre 6 y 10 grados y casi no llovió. Por ello trajeron mucha ropa de invierno, pero para los últimos días creo que ya se habían aclimatado (¿por qué será que yo siempre tengo que dar un reporte meteorológico?)

En fin, esa última semana me apresuré a terminar los ensayos y las tareas urgentes, porque las menos urgentes las dejé para esta semana. Así pude disfrutar de dos semanas y media de vacaciones a lo grande. Nuestra primera parada fue Birmigham, específicamente el mercado navideño alemán (Birmigham Weihnachtsmarkt) en el cual nos pasamos toda la tarde del fin del mundo (22 de Dic de 2012... ¡que chiste!). Me encantan los mercados navideños por el ambiente, las luces y por el Glühwein (vino tinto especiado caliente) que sirve para dar calor (y un pequeño mareíto).

También estuvimos en el famoso Bullring, el centro comercial más grande de Birmigham. Es bastante curioso ver cómo los ingleses (todo el mundo, pero aquí lo veo de una forma tan cercana y exagerada) son adictos a las compras. Honestamente, aquí creo que la palabra crisis no existe. La cantidad de gente era impresionante. Todo el mundo tenía mínimo una bolsa de compras en la mano. Era tanta la cantidad de gente que había filas para usar las escaleras eléctricas (como pueden ver en la foto de arriba). Fue una experiencia comercialmente interesante, en especial porque luego, cuando fui en las rebajas, casi me infarto al ver lo mucho que ahorré por no comprar en plena época pre navideña.

Ese fin de semana lo pasamos también paseando por Wolverhampton y el 24 de diciembre se fue entre despedidas de mis amigos, cocinar la cena, organizarnos y luego la fiesta navideña en la residencia de mis amigos de la U. Fue una fiesta muy agradable, yo decía que era la primera vez que paso una navidad sin una familia (mi familia o con la que viví el año pasado) pero mis amigos aquí se han convertido en mi familia (temporal, pero familia al fin y al cabo) por esa razón, creo que no sentí la diferencia, y debo decir que pasé una noche espectacular. Al otro día seguimos comiendo las sobras de una muy deliciosa cena navideña y aprovechamos para descansar porque el maratón que se nos venía era bastante exigente.

A Londres ya habíamos decidido ir para año nuevo, pero no recuerdo cómo terminamos eligiendo Oxford y Liverpool. El caso fue que tuvimos un muy agradable paseo por estas ciudades. Empezando en Oxford. El problema con este viaje fue que ese mismo día se iba el último de mis amigos cercanos, el día anterior casi no dormí y tuve que levantarme muy temprano porque él me dejó unas maletas y unas cosas para enviárselas luego. Por eso, en este viaje estuve muy cansada y muchos de mis recuerdos están un poco envueltos en una neblina de sueño porque me la pasé todo el día caminando en modo zombie. Menos mal las fotos me ayudan a recordar pedacitos del paseo y, cosa curiosa, a medida que avanzaba el día, me iba despejando, por eso en la noche yo tenía la batería al cien.... justo cuando ya íbamos a dormir...


Oxford es una ciudad preciosa, como dijo una de mis amigas: "parece que estuviera detenida en el tiempo". Se ven las maravillosas estructuras antiguas, las casas con estilo victoriano, los castillos y palacios, el campus universitario (que es en realidad, la ciudad entera), los bares (donde se respira la cultura e intelectualidad que, por ejemplo, no he visto en mi ciudad). Es una ciudad bastante interesante, estudiar ahí debe ser toda una experiencia de vida (por no mencionar que es la mejor universidad del mundo) y me imagino que la vida estudiantil debe ser bastante agitada (y bastante cara).

Es una ciudad histórica, aunque no me pregunten las historias porque mi modo zombie no grabo casi nada de lo que decían los guías.  Sólo recuerdo que dijeron algo sobre uno de los campus universitarios más antiguos del mundo, algo del comedor donde se grabó alguna escena de Harry Potter (no, no he visto las películas ni leído los libros) y otra cosa más sobre el puente de los suspiros, que estaba  inspirado en los puentes venecianos.



En fin, es una ciudad que recomiendo visitar, tiene fácil acceso desde el tren y se puede recorrer en un día. Es caminable y se encuentran muchos lugares para tomar té con scones (unos rollitos con mermelada y una especie de nata que todavía no he podido saber qué es) a buen precio.

Aquí dejo algunas fotos y vuelvo luego a contar la segunda parte del viaje.



Esta es la entrada al campus principal de la universidad. Donde estudiaron los príncipes.

El comedor donde se grabó Harry Potter.




El puente de los suspiros.


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