jueves, 20 de septiembre de 2012

Kitchen Parties

Esta semana hemos tenido la semana de bienvenida al campus organizada por la Student Union de la universidad. Cosa curiosa, me imaginaba a los ingleses fríos y poco amables pero ¡oh sorpresa! ha sido la universidad que mejor me ha acogido en mi experiencia universitaria tanto en pregrado como en postgrado. No porque las otras hayan sido malas, de hecho han sido muy divertidas, pero aquí es a un nivel mucho mayor.

Toda la semana hemos tenido eventos desde bienvenida a las residencias (aunque, como la mía es privada, no tuve bienvenida, pero me colé a la de los demás) hemos tenido actividades de integración, reuniones informativas con discursos chistosos y algo que, descubrí, es muy popular aquí: las kitchen parties.

Ya conté que mi apartamento es como una especie de hotel, tienes tu cuarto, tu baño y compartes la cocina y la sala. Las residencias de la universidad son iguales (lo único es que son más cuartos por apartamento) entonces el único lugar realmente social es la cocina, por eso (y porque el licor es muy caro) antes de salir a un pub, los estudiantes compran licor entre todos (o si se va a preparar una comida, la comida) y se van para la cocina de algún apartamento, por lo tanto se tienen "kitchen parties".

Esta semana hemos tenido varias "kitchen parties". Ayer justamente tuve una comida en mi cocina y de regreso del centro nos fuimos a "bailar" a la cocina de otros compañeros. Más bien fue a tomar, medio bailar y hablar mucho.

Lo chistoso es que las botellas las exhiben en la ventana (en realidad porque no hay dónde más ponerlas) y por eso cada cocina que ha tenido una fiesta luce más o menos así:


Botellas acumuladas en la ventana grande del último piso.

Y así están casi todas las ventanas de la residencia de la universidad, en especial las residencias donde son más estudiantes por piso (doce personas en un apartamento).

Es bastante curioso pero es muy divertido porque en cualquier momento llega un montón de gente a la cocina de tu apartamento y de repente tienes una fiesta (o la versión europea de fiesta). Entonces es muy agradable y se logra conocer bastante gente.

Obviamente, habrá que esperar y ver cómo es la convivencia luego que se acabe la semana de relajo, pero mientras tanto, ¡a seguir disfrutando de las fiestas en la cocina!


domingo, 16 de septiembre de 2012

Más de Wolverhampton

Aprovecho el día de hoy que hay partido de fútbol entre el equipo local (The wolverhampton Wanderers) contra... ni idea contra quien, pero esta ciudad está alborotada. Ya sabía yo que venía para otro lugar de afición extrema al fútbol... al que no quiere caldo...

En fin, aprovecho esta tarde de reclusión (porque también está haciendo frío, el cielo está gris y yo tengo pereza de salir) para actualizar el registro de actividades de este fin de semana.

El jueves pasé por la Iglesia Saint Peter y aproveché que estaba abierta para entrar y conocer y tomar fotos. En Medellín (o en Colombia, no sé) hay la creencia que cada vez que uno entra a una iglesia nueva, pide un deseo y se le cumple. Creo que por eso en mis viajes siempre busco la iglesia más cercana disponible para conocerla y pedir mi deseo. Cuando salí en semana santa con la familia de Barcelona, creyeron que yo era muy religiosa, hasta que les conté esa historia. Aparte, las iglesias europeas tienen una arquitectura muy antigua y me gusta conocer este tipo de edificios.


Esta iglesia es diferente. No es como las que yo conozco, el altar y la grey y a los lados los confesionarios y otras banquitas. Esta iglesia está como dividida en secciones y el altar está en la mitad, entonces la misa se oye desde tres partes, el centro y los brazos... como formando una cruz. Sin embargo, detrás del altar principal hay otra especie de capilla con su altar propio y con bancas a los lados, pero mirando de frente, no hacia el altar.


No sé cómo será la dinámica porque no he ido a misas aquí. Si algún día paso por ahí en misa entraré a ver cómo será ( y también porque acabo de caer en cuenta que nunca he escuchado una misa en inglés).

El viernes tuvimos la primera reunión de bienvenida a los Erasmus y los alumnos de intercambio. Fui muy contenta esperando encontrarme con mis futuros compañeros y ¡oh, sorpresa! era la reunión de bienvenida para los de pregrado. Aunque, como estaba tan aburrida y pues, ya había cogido el paquete de bienvenida, me quedé en la reunión. Básicamente dijeron todo lo que yo ya sabía y explicaron los pasos para el proceso de matrícula. También nos dieron regalitos como esta canequita para los lápices y la jefe del departamento internacional dio un discurso muy gracioso sobre cómo los ingleses están tristes y no saben qué hacer porque fue un verano muy movido con el jubileo, los olímpicos y los paralímpicos, y como todo eso ya se acabó, entonces no saben qué hacer, están desorientados. Por eso nos pidieron que cuando viéramos a un inglés en la calle, lo abrazáramos y consoláramos. Creo que no me he reído tanto como ese día.


Yo ya me matriculé y estoy pendiente de recibir mi carnet y mi carta de la universidad, entonces sólo necesito esperar que lleguen por correo. También estoy pendiente de recibir mi tarjeta del banco (ya por fin tengo cuenta bancaria) así que en la reunión sólo estuve de metida. Aunque sí aproveché para comprar los tiquetes para el viaje a Stratford Upon Avon (el lugar donde nació Shakespeare). Luego me contacté con mis futuros compañeros de maestría y nos fuimos a almorzar y a pasar la tarde, porque en la noche la universidad tenía preparada una fiesta para los "early arrivals" (los que llegaron temprano, oficialmente la semana universitaria empieza mañana, pero como los extranjeros ya estamos aquí, pues había que entretenernos con algo).

En la noche fuimos a la sede del "Student Union" donde nos tenían picadas y juegos para mezclarnos. Básicamente eran los mismos de la reunión, entonces fue más fácil conocerlos. Hubo bingo de personas, un juego dóndo teníamos una hoja con preguntas estilo "Encuentre una persona que sea estudiante de postgrado", "Encuentre una persona que no sea de la UE", "Encuentre una persona que hable más de tres idiomas" etc. y teníamos que ir por el salón, preguntando a los compañeros y anotando sus nombres si cumplían con ese requisito.

Otro juego que me gustó mucho fue una ronda de preguntas sobre lo que sabíamos de Wolverhampton y del área de los West Midlands, en especial del llamado Black Country. Resulta que hay una parte de esta ciudad y una parte de Birmigham (pues, el área entre esas dos) que se conoce como el Black Country. En un primer momento pensé que era por la cantidad de gente negra que hay aquí, pero resulta que es porque esa área estaba llena de minas de carbón, industrias de hierro, acero y otros minerales cuyo procesamiento creó una capa de humo negro en la atmósfera (polución ambiental).

Mi equipo aquí tuvo ayuda de una chica de Birmigham que estaba sentada por casualidad en nuestra mesa. Más que todo fueron preguntas del tipo "¿qué quiere decir un inglés cuando dice: [let's gown four a paint]?" (este es mi intento de fonética) y nosotros teníamos que adivinar el sentido (Let's go for a pint/beer, Vamos por una cerveza). O ¿cuál es el equipo de Wolverhampton? (The Wanderers). Fue divertido porque atinamos a todas, conocí varios dichos y ganamos el primer puesto: ¡una cena para seis y tres botellas de vino!

Mañana empieza oficialmente la "Freshers Week" o la semana de bienvenida de la universidad, hay muchísimas actividades, juegos, asados, comidas, y fiestas en pubs. Hoy he visto como los papás traían a los jóvenes a sus dormitorios, les instalaban, ayudaban a hacer las compras y los dejan listos para que inicien su año académico. Justo ahora acaban de irse los papás de una de mis compañeras de apartamento. Son de Nigeria pero llevan cinco años viviendo aquí en Inglaterra y ella va a empezar clases de Derecho. Una compañera de Nigeria, otra de Tailandia y yo Colombiana... otras dos de Europa y una de Oceanía y tenemos el mapamundi de representantes por continente listo.

Ya cuento luego qué tal estuvo esta primera semana "académica".

miércoles, 12 de septiembre de 2012

West Park

Algunos compañeros del máster del año pasado que vivieron aquí me han preguntado que cómo estoy y qué tal encuentro la ciudad, el clima en especial. Siempre que les digo que estoy bien y que el clima está muy agradable me preguntan: ¿tu estás segura que estás en Inglaterra?

Yo también me pregunté lo mismo, porque el clima parecía el de Medellín, pero ya esta semana ha llovido algunas veces y se siente un poco más de frío. Entonces ya creo que sí estoy en Inglaterra.

Y continuando con el recuento de la nueva ciudad, el domingo fui al parque que busqué toda la semana y que por fin encontré. Se llama West Park y es el parque urbano más bonito que he visto en toda mi vida. La mejor parte: me queda a dos cuadras (manzanas largas) de mi casa.

Como mi GPS interno está dañado y mi lectura de mapas es una habilidad en proceso de formación, no llegué a la puerta principal, sino a una adyacente. Lo bueno fue que después de recorrer todo el parque, me hice una idea de cómo era y hacia dónde tenía que ir luego.


Es un parque bastante grande, tiene lago, tiene un invernadero con plantas tropicales, tiene una zona de canchas de tenis, tiene zonas verdes que las familias aprovechan para utilizar como zona de picnic y hasta tiene una versión miniatura de campos de lavanda.


Los patos y gansos están sueltos por ahí, y caminan libremente al lado de uno. No son agresivos, incluso son bastante curiosos. La gente llevaba pan y les tiraba al agua, y ellos venían nadando y se pelaban para comerse las migas.


El parque tiene unos senderos hermosos y una gran historia. Construido hace más de cien años (se inauguró en 1881), este parque es un ejemplo de un parque victoriano que permanece intacto hasta nuestros días. Fue uno de los primeros parques municipales de Inglaterra en ofrecer un espacio para practicar cricket y arquería.


El puente que cruza el lago, las canchas de tenis y el invernadero se añadieron en los años subsiguientes para albergar diferentes eventos que organizaba la alcaldía (ayuntamiento) de la ciudad.




En el invernadero se pueden ver plantas tropicales traídas de Brasil, Venezuela, Costa Rica, y otros países de Asia y África que no recuerdo en este momento.


También se puede remar en el lago, obviamente por una módica suma en libras y con la seguridad de un chaleco salvavidas.



Este templete (bandstand) lo donó uno de los alcaldes hace muchos años y lo ubicaron en la mitad del parque. Cuenta la historia que los ingleses disfrutaban mucho de las actividades al aire libre en verano y que la música era una parte muy importante de dichas actividades. Por eso, en las largas noches de verano, se hacían (y todavía se hacen) diferentes actividades acompañadas por una banda que se ubica en la mitad del parque (en el templete).

Ese día que fui estaba tocando la banda de música de Wolverhampton y me entretuve bastante escuchando sus interpretaciones del musical "The sound of music" (La novicia rebelde) y de otros éxitos de Louis Armstrong, Withney Houston y otros artistas que no reconocí.



Otra parte que me gustó mucho fue la pista que rodea el parque, porque había varias personas trotando y gente paseando a sus mascotas.


Esta es la casita que está en la entrada principal, alberga una asociación deportiva, pero en este momento no recuerdo de qué era (ciclistas, me parece).


Esta fue otra zona que me gustó mucho, los mini campos de lavanda. Son unos jardines con flores de colores, adornados y organizados de forma muy elegante. Alrededor hay bancos donde uno se sienta y ve a la gente pasar, ve las flores y ve a las ardillas correr de un lado para otro (esta fue, definitivamente, la mejor parte de todas).


Es un parque precioso, y ciertamente se logra sentir la antigüedad cuando uno entra. Me imagino que en cada estación debe tener su encanto, así que esperaré a que sea otoño para ir a ver los árboles dorados y en invierno quiero ir a ver el lago congelado y el parque lleno de nieve. Pero mientras tanto, seguiré disfrutando de este hermoso verde de verano.


viernes, 7 de septiembre de 2012

Wolverhampton, Inglaterra

Y por fin estoy en Inglaterra. Ahora empieza el segundo año de maestría (bueno, en una semana) y mi segunda nueva vida (y esperemos que definitiva o cercana a la definitiva, esto de mudarse tanto es estresante).

Esta semana la he dedicado enteramente a organizarme en la nueva casa y a reconocimiento de terreno. Ando un poco ida todavía, así que quizás este relato quede a retazos, pero quiero consignarlo antes que se me olvide.

Me despedí de la soleada Barcelona y me monté al avión. El vuelo estuvo bueno, todo el rato con un sol hermoso. Llegue a un extrañamente soleado Brimigham (ahogándome con mi chaqueta puesta) y me recogió el taxi que había contratado. Fue un buen servicio, aunque lástima que el taxista no fuera más caballeroso, me vio con las maletas y no me ayudó, sólo las montó y ni abrió la puerta ni nada. Esto es algo que me sigue chocando de mucha gente por estos lados, no se dignan a ayudar (a hombres o a mujeres) que están bastante ocupados. Y luego cuando llegamos a la residencia, pues bajó las maletas y se fue, así sin decir nada (y eso que me dejó en la entrada trasera... menos mal una chica me abrió la puerta, o si no me tocaba dar la vuelta con las maletas). Pero bueno, un grosero no me iba a dañar el día (además, era indio, yo entiendo toda la parafernalia rara que tienen con lo de las relaciones sociales).

La residencia estudiantil.

Cuando llegué a la recepción, me dieron mi llave y me llevaron hasta el apartamento. Esta residencia parece un hotel, tengo mi cuarto y mi baño y comparto cocina y salón. El problema grande fue que no me avisaron que tenía que traer mis propias cosas (sábanas, cobijas, almohadas, ollas etc) y cuando llegué lo único que tenía era una sabanita que me había regalado una amiga en Barcelona. Dormí con eso (menos mal no está haciendo tanto frío) y al otro día salí a comprar las cosas de casa.

Pues, sin querer queriendo, esta fue la primera vez que me tuve que enfrentar a la compra del menaje de una casa. Hasta el momento yo había vivido en la casa de mis papás (y ellos compran lo que necesitan) o en la casa de Barcelona (que ya tenía todo porque era casa de familia). Esta vez me tocó a mi solita saber qué era lo que necesitaba, comprar lo mejor que pudiera (teniendo en cuenta que será para un año apenas) y cuidando el presupuesto.

Al principio estaba muy nerviosa porque todo lo veía muy caro (ya me dio un ataque pequeño cuando cambié los euros por libras... la disminución fue tremenda), y no sabía dónde comprar (yo soy especialista en ir a comprar a los lugares más caros para darme cuenta luego que hay otros más baratos). Cerca a mi casa hay un supermercado grande (Asda) y allí compré las sábanas, las almohadas y otras cositas. También iba mirando los precios de otras cosas que necesitaría después (secador de cabello, ornamentos de escritorio, cosas de la cocina) para poder comparar luego.

Asda: mi supermercado salvavidas.

Esa misma tarde fui al centro de la ciudad y encontré estos dos centros comerciales con buenas tiendas (Wulfrun y Mader Square) y quedé encantada porque encontré dos supermercados que venden TODO a una libra (Poundland y Poundworld) entonces aproveché y compré cosas como limpiadores, shampoo, acondicionador, cepillo de dientes, cosas del escritorio, cosas de la cocina (plásticos y esas cosas) y bolsas para la ropa sucia etc. Obviamente algunas cosas a una libra eran muy caras, pero como me dijo mi papá, unas cosas compensan las otras, así que creo que hice unas buenas compras.

Mi primera decoración de interiores: versión final de mi nuevo cuarto. 

Con las cosas del hogar listas, pasé a la lista de cosas personales. Sólo vine con un par de botas, así que necesitaba zapatos más cómodos (porque el clima por aquí parece un día caliente en Medellín, y mis botas de invierno me estaban cocinando los pies) entonces me fui a caminar y terminé en una muy buena tienda de zapatos donde compré mis tenis de ejercicio por un muy buen precio.


 El pasillo del apartamento.


Sobre mi casa propiamente he de decir que es bastante curiosa, parece un hotel. Es la primera vez que vivo en una residencia estudiantil, así que todo me parece nuevo y raro. Mi apartamento tiene cuatro habitaciones, de las cuales una estaba ocupada, pero hasta el segundo día no conocí a su ocupante. Mi compañera de apartamento es tailandesa y ese mismo día se iba para Tailandia y se quedará allá un mes. Me dejó algunas cosas (entre ellas ollas y vegetales para que utilizara mientras ella estaba por fuera) y me pareció bastante amable (fue ella quien me dijo lo de los desayunos gratis que da la residencia a todos los estudiantes). Las otras dos habitaciones todavía no están ocupadas, aunque ayer conocí a la vecina del apartamento de abajo, es una chica de Londres y va a vivir aquí por un año. Me dijo que todavía no hay mucha gente, que posiblemente lleguen la próxima semana.

 La sala. 

La cocina.

La ciudad me parece bonita, el centro me queda muy cerca (a diez minutos caminando) y la universidad aún más cerca. Me gusta mucho la arquitectura de la ciudad, las iglesias, las casas, las calles. 

El mercado de Wolverhampton.

 Otra de las tantas iglesias.

Entre todas estas vueltas, he aprovechado para conocer la ciudad, meterme por todos los callejones disponibles y ver a dónde salgo (menos mal he salido a lugares conocidos), he aprovechado para caminar bastante (ahora con tenis adecuados) y a hablar con la gente, quienes son sorprendentemente amables y me encanta ese acento "british" y esa forma tan elegante de explicar las cosas (si uno pide una indicación, le dan bastantes vueltas a la cosa, pero lo paso porque me gusta oírlos hablar). Obviamente todavía doy con algunos que tienen un acento demasiado marcado y no les entiendo ni pío, pero una sonrisa y un "Excuse me, I don't understand" y me repiten muy amablemente.

Calles de. la ciudad.

Galería de Arte.

He notado también que hay muchísimos indios y africanos (¿se puede decir negros?, porque no sé si sean de áfrica... en todo caso... afrobritánicos...) y es muy curioso porque ya me ha pasado varias veces que voy caminando en la calle y me saludan, y me preguntan que de dónde soy y que qué hago aquí (y eso que yo soy morena y de cabello oscuro... es decir, nada diferente de ellos). Es muy chistoso porque con dos chicos que he conversado en la calle, ambos me agradecieron que hubiera hablado con ellos y me dan los teléfonos para que los llame (jajajaja... sobretodo yo, que soy más vergonzosa para llamar a alguien).

Hoy estuve en la galería de arte buscando un mapa de la ciudad, una guía de sitios turísticos y viendo las exposiciones. Me gustaron bastante las exposiciones de la época Victoriana y la exposición de la escritora infantil Judith Kerr, quien escapó con su familia de la represión Nazi (eran judíos) y viajaron a Suiza, a Francia y por último se establecieron en Londres. Judith creó su personaje Anna, basado en ella misma, para contar cómo vivió la guerra y posguerra en un cuento llamado "When Hitler stole pink rabbit" (Cuando Hitler se robó el conejo rosa). Luego, inventó el personaje del tigre para contar más historias a sus hijos y así han nacido varios personajes y varios libros de cuentos para niños muy famosos en Inglaterra.








Mis compromisos universitarios empiezan el 14 de septiembre con semana de bienvenida, matrículas, reuniones y un viaje a Stratford-upon-avon, lugar donde nació Shakespeare y al que planeo ir (y tengo que correr a comprar los tiquetes) porque últimamente ( y gracias a la BBC) ando embobada con las adaptaciones de sus obras Richard II, Henry IV y Henry V (y aprovecho para recomendar la serie The Hollow Crown) y estoy en sintonía con la "Shakespearemanía" entonces, ya que estoy aquí, aprovecho y me meto en el rollo por completo.

Pero antes, esta semana, planeo ir a recorrer los otros parques de Wolverhampton (tiene varios parques y sitios interesantes) y aprovechando también que está haciendo un clima espectacular, caminar y conocer la ciudad que tendrá el placer de tenerme durante un año (jajajaja).

 Entrada principal de la Universidad de Wolverhampton.

 Vista desde el estadio "The Wanderers"

El clima hermoso que está haciendo en estos momentos. Esperemos que dure bastante.

Y por último, la mejor parte del día (y de la semana):  vi una ardilla de verdad, de esas grises con cola pomposa. Menos mal tenía las manos libres para tomarle una foto, aunque no quedó muy buena que digamos. Quienes me conocen saben que es mi animal favorito (y mi apodo en la universidad) así que qué mejor recibimiento en Wolverhampton que un vistazo a mi mascota oficial :)

La ardilla está delante del árbol.

martes, 4 de septiembre de 2012

La Sagrada Familia

Este post me quedó en el "tintero", entonces lo publico por aquí para que no se me olvide.

Y para despedir España, Barcelona en especial, a lo grande, fui con unas amigas al lugar insignia de la ciudad: Basílica y Templo Expiatorio de la Sagrada Familia. (o Sagrada Familia, a secas)

Ya sé que me tomó casi un año conocerla pero quería que fuera un momento especial. Como los primeros días estaba ocupada conociendo otras cosas, no pude ir con mis amigos, y luego cuando yo quería ir, no tenía quién me acompañara. Pero la paciencia es una virtud y hoy pude ir con unas amigas que hice en el pueblo y quienes, a pesar de vivir aquí, tampoco habían ido.


A pesar de que me criaron en la religión católica, no soy creyente ni practicante. Digamos que practico la espiritualidad a mi modo. Por esa y varias razones más (principalmente porque no tenía a nadie con quien ir) pospuse muchas veces la ida a esta Iglesia. Sin embargo, creo que valió la pena la espera porque, después de un año de vivir allí, después de un año de conocer otras obras de Gaudí, ver la Sagrada Familia con todo este bagaje "intelectual", me permitió admirar esta obra más allá desde su punto de vista religioso.

Se describe a si misma como una joya arquitectónica , y en realidad es un trabajo digno de admirar. Este templo plasma la manifestación interna de la devoción que sentía Gaudí por la Iglesia Católica y por la naturaleza, según la audioguía, se entrelazan las matemáticas, la astrología, la botánica y la arquitectura para formar el complejo más impresionante jamás diseñado.


La idea de este tempo es mostrar varios aspectos de la Iglesia Católica, de la vida de Jesús, de la vida de los apóstoles, tributos a María y a José, tributos a la Santísima Trinidad.

Las fachadas son increíblemente bellas, muy bien detalladas. Esta Iglesia lleva un siglo construyéndose y todavía la falta bastante para terminar. Dicen que el estado no aporta ni un céntimo y todo se paga de lo que recoge en turismo y en donaciones. Gaudí dejó muy bien detallados los planos de lo que quería que se construyera. La Iglesia es el tributo de la ciudad, su mayor orgullo.




Ese triángulo que se ve allá en la parte superior es la Santísima Trinidad (si mal no recuerdo) un tributo al poder supremo.


Por esta puerta entró el papa en el 2010, cuando realizó la misa de inauguración. Tiene el padre nuestro en catalán.


Una de las fachadas.

Foto de cuando el papa inauguró la Iglesia.



Definitivamente es un lugar que vale la pena visitar.

Después de ahí nos fuimos para Montjuic, a darle un último vistazo a la ciudad desde las alturas.


Museo de Arte Nacional de Catalunya.


La antorcha de los juegos olímpicos (que ahora es una antena de telecomunicaciones de Telefónica)


En el Palau.


Estas fueron mis últimas vistas de Barcelona. Adiós ciudad hermosa.

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