sábado, 31 de diciembre de 2011

Adiós 2011... Bienvenido 2012

Bueno, como es costumbre, este es el post de final de año que dejo programado para que se publique hoy porque no me voy a llevar el computador para Berlín (son vacaciones... tengo que alejarme del pc lo que más pueda si quiero descansar).

Este ha sido un año ciertamente maravilloso. Me parece que fue ayer cuando escribía el post de despedida del año pasado. En ese momento recuerdo que escribí que no iba a hacer planes para el futuro sino que iba a dejar que la vida me sorprendiera: pues, ciertamente lo ha hecho y con creces.

En retrospectiva ha sido un año de muchos cambios tanto personales como profesionales. Superé los viejos retos, se me presentaron los nuevos y en ellos estoy trabajando. He dejado atrás a mucha gente, he conocido otra nueva, he aprendido a cuidar de mi misma y he aprendido a ser más paciente (claro que este tema es el que olvido más rápido).

Podría seguir ennumerando las cosas buenas y malas de este año, pero ya están registradas y en este momento no vienen al caso. Este año ha sido un buen año y quedo con muchísimas experiencias y enseñanzas.

Sin embargo, hay algo que quiero destacar de las enseñanzas de este año. Todas esas experiencias vividas (este y los años anteriores) me dejaron una lección muy valiosa y es que más allá de los éxitos, más allá de los fracasos, más allá de las cosas materiales que obtenga o que pierda, más allá de la gente que conozca o la gente que saque (o salga) de mi vida, más allá de las alegrías y tristezas de los hechos que rodean mi vida, hay algo que siempre debo ser: una persona agradecida.

Sin importar si mi vida va bien o va mal, sin importar si logro lo que quiero o no obtengo lo que esperaba, sin importar si es mucho o es poco, este año me enseñó que debo agradecer por cada una de esas experiencias, por lo mucho o lo poco, por lo bueno o por lo malo. Porque es en ese agradecimiento que está el crecimiento, y es allí donde se encuentra la felicidad.

Y ser agradecida no significa conformarme con lo que tengo, significa agradecer la oportunidad de conseguir más, de aprender de las situaciones, de mejorar cada día, de saber decir no sin sentirme mal, de saber decir si sin dañar a nadie.

Ya sé que parezco poseída por el fantasma de la escritura de autoayuda, pero este año me enseñó que lo más bonito que hay es el agradecimiento con cada pequeño detalle que hay en nuestras vidas.

¿Se agradecida con quién o con qué? pues yo personalmente le agradezco a la vida por las oportunidades que me da, le agradezco a mi familia por su apoyo constante, le agradezco a mis amigos por el placer de su compañía, le agradezco a los profesores por ese pedacito de sabiduría que comparten conmigo, le agradezco a la familia con quien vivo por permitirme ser parte de sus vidas. Pero también le agradezco a esa persona que me envidia, porque me reafirma lo valiosa que soy, le agradezco a esa persona que me humilla por ser de otra parte, porque me hace trabajar más duro para no juzgar a las personas por su procedencia, le agradezco a esa persona que me robó porque me enseñó a ser más cuidadosa, le agradezco a esas personas que me dijeron "no te damos la beca" porque me hicieron trabajar más fuerte para conseguir otra mejor, le agradezco a todos aquellos que en su momento me hicieron algún daño (bueno, sin sonar masoquista) porque me enseñaron a ser más fuerte, a probar mi valentía, a salir invicta.

Agradezco la idea de abrir este blog, porque ha sido un apoyo constante, una fuente de práctica y un lugar donde he conocido gente maravillosa. Agradezco haber podido conocer así sea virtualmente (y espero que algún día, personalmente) a todos esos amigos blogueros con quienes comparto pedacitos de mi vida y ellos pedacitos de la suya.

Agradezco tener a mis padres y a mis hermanas, y aprovecho el tiempo que los tuve personalmente y ahora que los veo virtualmente. Agradezco mucho la oportunidad de estudiar, de conocer, de viajar.

En el momento en que se publique este post, estaré cumpliendo uno de mis sueños de infancia (bueno, eso espero) y creo que no hay mucho que pueda pedir que se equipare a esa sensación. Por esta y muchas razones más, estoy muy agradecida.

¿Metas para el próximo año?, seguiré dejando que la vida me sorprenda. Pero esta vez quiero compartir todas esas sorpresas con mis seres queridos, así que deseo la oportunidad que ellos vengan. Deseo que mis amigos y conocidos tengan un año lleno de éxitos y satisfacciones. Deseo que todos los lectores del blog (en especial aquellos que siempre han estado conmigo con sus comentarios o simplemente con su lectura silenciosa) tengan un año lleno de éxitos, de bendiciones, de mucha suerte y alegrías para ustedes y sus seres queridos.

Feliz año nuevo 2012.... agradecidos por otro año más!

domingo, 25 de diciembre de 2011

Navidad catalana: el cagatío

Acabo de pasar mi primera navidad lejos de mi familia, lejos de mi país, lejos de mis costumbres ... pero me fue súper bien.

Una amiga me recomendó no ponerme a recordar navidades pasadas sino enfocarme en conocer las tradiciones de este lugar para que no me diera tan duro. Aunque no estaba tan triste como pensé que podía ponerme (en realidad no estaba triste para nada), igual sirvió bastante conocer lo que hacen aquí para navidad.

En realidad la navidad la estoy celebrando desde el jueves, porque vinieron de visita unos amigos franceses del señor con quien vivo. Prepararon pato especial, verduras asadas, champiñones, hubo champaña, vino, licores, café y postres (turrones). La cena de navidad también fue pato, pero esta vez a la naranja, puré, ensalada, champaña, vino, licores y un postre delicioso llamado "Pijama" (frutas confitadas con crema y flan).

Lo que más me gustó de la celebración fue la tradición del "cagatío". Antiguamente, según me contaron, los regalos no los traían Papa Noel ni los Reyes Magos (por cierto, esoty esperando con ansias el 6 de enero para ver los desfiles), sino que los regalos se ponían en las chimeneas y los niños golpeaban la leña y los encontraban. De ahí al cagatío nadie sabe muy bien cómo pasó, pero ese es más o menos el origen.

El "cagatío" es una especie de tronco adornado con ojos, nariz y boca y dos paticas adelante sobre las que se apoya y parece un gusanito levantado la cabeza. En la parte de atrás lo cubren con una cobijita, lo ponen en el centro del salón y se le dice a los niños que tienen que coger un palo de madera más pequeño e ir al baño y mojarlo un poquito y luego contar hasta veinte.



Mientras los niños están en el baño, los adultos ponen debajo de la cobijita unos jugueticos pequeños (carritos, moneditas, lápices y bobaditas estilo piñata) y cuando los niños vuelven, le pegan al tronco con el palo de madera que está un poquito mojado (no tiene nada que ver el agua, es simplemente para distraerlos y poner los regalos) y van cantando una canción (en catalán) que dice más o menos así: "cagatío, avellanas y turrones, no cagues "aranganas" que son muy saladas, caga turrones que son los mejores" (traducción hecha a partir de mi nivel 0 de Catalán) y luego los niños buscan por debajo de la cobija a ver qué les "cagó" el tío, y es ahí cuando encuentran los jugueticos y se vuelven locos de la felicidad.



Al principio me parecía bastante curioso lo del cagatío porque cuando lo vi, no entendía qué relación tenía un tronco con "cagar" (y ya he dicho que aquí tienen una fijación rara con ciertas palabras que yo considero vulgares), incluso tienen un "caganene" que es un niño con los pantalones abajo "cagando" el pesebre... Sin embargo, me pareció una tradición muy divertida (me reí muchísimo con el niño golpeando el tronco, cantando y luego buscando el regalo) y hasta quiero aplicarla cuando vuelva a Colombia, porque debe ser un éxito en una fiesta de niños.





Luego del cagatío, llegó Papá Noel, y nos dejó regalos a todos! (este año estuvo muy activo porque aquí me dio regalos y en Colombia también!!) y por último nos quedamos viendo un show de navidad que pasaban por la tv.

Hoy, que es el día de navidad como tal (nosotros lo celebramos ayer porque éramos dos colombianas y queríamos mantener la tradición), fui a comer a la casa de la hija del señor con su familia. Ambos son profesionales exitosos y ganan bastante bien, por lo que tienen una casa (palacio) hermosísima en las montañas. Tienen piscina, patio, y una vista insuperable! Allí almorzamos caldo de navidad (cuyo nombre no recuerdo) y pollo relleno de pavo y de pato (¡la combinación bomba!)... pasé una tarde muy agradable jugando con los niños y con el perro de la familia y escuchando la mezcla de idiomas de allá: el señor hablando en holandés con los niños, los niños hablando en catalán con la mamá, a mí se dirigían en catalán, pero yo respondía en español, llegó alguien que sólo hablaba inglés... y aún así me reí hasta decir no más, y pasé buenísimo.

En fin, fue un fin de semana de navidad muy agradable y me llevo un grato recuerdo de la navidad con las familias catalanas.

No quiero dejar pasar este día para desearles a todos una feliz navidad y (en caso tal que no pueda volver a escribir antes del 31) un feliz año nuevo (que este año pasaré en Berlín ¡yei!)

sábado, 10 de diciembre de 2011

¿Qué extrañas de Colombia?

A menudo me preguntan qué es lo que más extraño de Colombia, y casi siempre digo que nada (apenas llevo tres meses!), pero como hoy estoy tratando de mantenerme ocupada, haré mi lista:

1. A mi familia
2. A mis amigos
3. A mi perrito
4. El clima (19º... ¡cómo los extraño!)
5. El ruido de la gente en la calle (señor del aguacate, ¡cómo lo extraño!)
6. A los taxistas (eso sonó feo, digamos que extraño el servicio de taxis... aquí, a veces ¡me toca caminar mucho!)
7. El arbolito, las lucecitas y la decoración de navidad de mi casa
8. La luz del sol entrando por la ventana, sin que nadie la quiera cerrar
9. El ruido de las maracas cuando cantan las novenas
10. A mi familia

Y lo que definitivamente NO extraño

1. La pólvora
2. Los buseros
3. Los jingles de las emisoras en esta época (oxígeno!! Rumba!! estrella estereo!!...)
4. La pólvora
5. La pólvora
6. La pólvora
7. La pólvora
8. La pólvora
9. La pólvora
10. La pólvora

:)

Infertilidad y donación de óvulos

Pasó un tiempo antes que lo notara (a veces no soy tan aguda para darme cuenta de ciertas cosas) pero una vez que lo vi, se hizo evidente.

¡En este pueblo hay demasiados mellizos y trillizos!

Claro que ya me explicaron que son niños "probeta"... es decir, niños concebidos "in vitro". Resulta que en España (y el resto de Europa) hay niveles "altísimos" de infertilidad (15% - 18% de parejas con problemas para concebir bebes). El principal problema es la edad a la que las mujeres quieren empezar a concebir (pasados los 33), le sigue problemas masculinos de baja movilidad de espermatozoides o alta cantidad de espermatozoides anormales, luego problemas femeninos de disminución ovárica y por último causas mixtas o desconocidas (fuente).

Estas razones son las que llevan a las parejas a concebir bebes por otros medios. El medio más popular es la fecundación in vitro, donde se hace la concepción en un medio externo y cuando los espermatozoides fecundan el óvulo, se insertan en el útero de la madre para que terminen de desarrollarse allí.

Estos tratamientos son costosos, y sólo se pueden hacer cuando ambos el padre y la madre tienen espermatozoides y óvulos en buen estado.

Cuando esto no pasa, la otra opción es recurrir a espermatozoides u óvulos donados. Esto yo lo había escuchado y sabía que se hacía, pero en Colombia (por lo menos en Medellín) hay más bien pocas clínicas de fertilización y no conozco a nadie que haya necesitado recurrir a la fertilización in vitro.

Aquí, sin embargo, es pan de cada día y hasta me sorprendió mucho que en mi universidad haya propaganda para donar óvulos. Lo curioso fue que vi campañas completas (estilo "venga done sangre") y en su momento no le presté mucha atención (precisamente porque pensé que era para donar sangre... inyecciones... no, gracias).

En uno de mis ratos de descanso estudiantil, me acordé de la tal donación de óvulos y me puse a investigar un poco. Me sorprendió bastante encontrar que es toda una industria y hay toda una polémica a su alrededor, por lo menos aquí en España.

Resulta que cuando donas óvulos, te pueden "recompensar" con unos 900€ a 1000€ por las molestias que esto implica. Además te hacen todo un examen médico gratis (incluyendo citologías, exámenes de VIH y otras cosas que no recuerdo).

Obviamente por tanto dinero, algo difícil debe haber y efectivamente, donar un óvulo no es "venga y sáquelo". A la mujer le dan un tratamiento hormonal diario que hiperestimula los ovarios para que en vez de un óvulo, produzca 10 ó 12. Le hacen ecografías cada tres días para monitorear los avances y debe seguir unas recomendaciones estrictas. El día de la extracción la sedan localmente y extraen los óvulos maduros.

Ahora bien, en las páginas que leí decían que era un método muy seguro, que la mujer no corría ningún riesgo y que todo se hacía por el bien de la humanidad y de las parejas que no pueden concebir. Pero como todo no puede ser gloria de Dios, busqué un poco más y encontré la parte no tan agradable de la donación de óvulos.

Leí el testimonio de varias personas a quienes la hiperestimulación hizo que les crecieran los óvulos, que tuvieran problemas de convulsiones y, encima de todo, que las tratan mal en las clínicas porque "para que se pone a buscarse enfermedades". La clínica de fertilización no les reconoce la reacción adversa y ellas quedan sufriendo por bastante tiempo, sin saber si más adelante tendrán problemas de concepción. También hablan de cómo las clínicas de fertilización están convenientemente ubicadas cerca a universidades que tienen programas de estudios en genética y pueden utilizar los óvulos "sobrantes". También leí sobre la polémica que hay alrededor de esos óvulos y de los fecundados congelados, sobre si descongelarlos o qué hacer con ellos.

Está también la parte de las personas que defienden la donación a capa y espada, alegan que ellas han donado y que no han tenido problemas de ningún tipo, que no hay riesgo al donar. Que se debe hacer no por el dinero sino por la satisfacción de ayudar a una pareja a concebir (aunque en tiempo de crisis, nadie hace nada por buena voluntad, prueba de ello es el incremento de peticiones de donantes de óvulos).

Me sorprendió bastante la polémica porque la suma de dinero es muy alta (teniendo en cuenta que una donación de esperma "recompensa" con 50€) y en realidad parece ser un proceso complicado. Además, recuerdo que en los comentarios alguna mujer dijo que si las mujeres dejaran de pensar tanto en postergar la maternidad, este tipo de problemas no se presentarían. Muchas mujeres le recriminaron su mentalidad de "ama de casa" porque para ellas primaba realizarse como mujeres y profesionales y luego sí, formar una familia.

Aquí entra el aspecto del "reloj biológico" y de lo injusta que puede ser la naturaleza con las mujeres. Si uno quiere tener un bebe a una edad relativamente segura, lo suficientemente joven para que no haya complicaciones, pero lo suficientemente madura para hacerse cargo de esa nueva vida, estamos hablando de un plazo de unos 5 u 8 años, que es justo el momento en el que las mujeres nos estamos realizando como profesionales y estamos adquiriendo experiencias y disfrutando una etapa importante. Sin embargo, contra la naturaleza no podemos pelear, y dejar pasar el tiempo significa incrementar las molestias físicas o económicas.

Uno de los comentarios que hizo alguien me gustó mucho. Decía que no había que crucificar a las mujeres que decidían posponer la maternidad ni tampoco tener que esperar tanto para ser madres, lo importante era construir una sociedad que permita que las mujeres se realicen personal y profesionalmente y puedan ser madres al mismo tiempo, facilitándoles los medios e información necesarios para lidiar con todo de forma exitosa. Sin embargo, creo que estamos muy lejos de ese tipo de sociedades. Por ahora nos toca seguir eligiendo entre ser profesionales o ser madres.

Otro comentarista decía que en vez de gastar tanto dinero en tratamientos invasivos y polémicos, era mejor adoptar porque había muchos niños necesitados de un buen hogar. Aquí mucha gente saltó diciendo que ellos querían hijos propios, además de que los procesos de adopción son largos y a menudo no terminan con buenos resultados (aquí habría que investigar más, pero eso es otro cuento).

En fin, me sorprendió bastante este tema de la infertilidad porque de donde yo vengo este fenómeno no es precisamente el más observado. De hecho la tasa de natalidad en Colombia se ha disparado de forma alarmante los últimos años. Ya he contado sobre las campañas contra los embarazos adolescentes y sobre como allá nos reproducimos como conejos. Es curioso ver cómo en los países "subdesarrollados" la natalidad es impresionante mientras que aquí, que tienen posibilidad de brindarle comodidad económica a los hijos, tienen serios problemas para concebir. ¿Es injusta la naturaleza o es alguna forma cósmico-kármica de mantener el balance?

Enferma y solita

Como no podía faltar la mosca en leche del paseo, me enfermé. Pero esta vez ha sido muy diferente: es la primera vez que me enfermo y me quedo completamente sola.

El martes estuve en una feria medieval preciosa en un pueblito muy al norte. Iba bien abrigada, pero seguro algo falló porque cuando llegué empecé a sentir molestias en la garganta. Al otro día me desperté y sentía la garganta seca y un poco áspera. Me fastidiaba cuando pasaba saliva. Pensé que quizás se me quitaba con una toma caliente y gargaras de agua tibia con sal. En la noche celebré el día de las velitas con mis amigas y procuré abrigarme bastante bien para el camino de vuelta a mi casa.

El jueves seguía con las molestias, pero esta vez la garganta me dolía mucho. Sin embargo, no me alarmé porque no tenía fiebre ni tenía las amigdalas abultadas. Lo que me pasaba era que cuando tragaba, sentía que me quemaba la parte de atrás de la garganta. Chupé unas pastillas que traje de Colombia, y eso me calmó un poco el malestar.

Justo ese día, los señores de la casa decidieron que se iban de viaje por el fin de semana a visitar a no se qué familiares de ellos. El caso fue que me quedé sola y por la tarde empezó el chiste.

Me empezó a doler todo el cuerpo, el cuello, los hombros, la garganta y me dio un poquitín de fiebre. Hasta aquí empecé a tomar dolex e ibuprofeno por si las moscas. Al otro día ya me levanté muy mal, así que me tocó reunir valor, abrigarme bien e ir al médico temprano en la mañana (las urgencias empiezan a partir de las 8am... antes, ni se le ocurra enfermarse de gravedad) el médico me dijo que era una faringitis con amigdalitis leve. Me mando penicilina en pastillas e ibuprofeno y dolex (aquí le dicen paracetamol) para la fiebre. El dolor era tanto que hasta le pedí una inyección de penicilina al doctor, quien me dijo que eso era para casos de amigdalitis grave, que yo con la pastilla debía estar bien para el domingo.

Más tarde, después de una noche sin dormir y con todo el cuerpo temblando, fui a la farmacia a comprar los medicamentos, luego al supermercado por miel y luego para la casa. Desde entonces estoy en cuarentena, pasando la maluquera.

Han sido dos días relativamente desagradables porque todo me lo he tenido que hacer yo sola: prepararme las comidas, poner alarmas para despertar y tomar los medicamentos etc. Mi familia me ha hecho una falta enorme porque en mi casa, cuando me enfermaba, siempre había alguien para cuidarme. Aquí me he dado cuenta lo solita que estoy, y no es nada agradable la sensación (menos aún cuando por mi mente pasaban imágenes de una enfermedad mortal en medio de la noche y yo pensaba... ¿qué haría en un caso así?).

Aunque he hablado con mi mamá todos los días, todo el día, por skype, esto de ser yo a quien le toca ser responsable de si misma ha sido muy duro. Yo sé que es parte de la experiencia y que tarde o temprano iba a pasar, y aunque hasta el momento lo he hecho bien (tuve fiebre fuerte con delirios, pero igual me tomé los medicamentos, me preparé las comidas y hasta me obligué a estudiar para mantenerme concentrada en algo más que en la enfermedad) estos días me han dado mucho tiempo para pensar y valorar muchas cosas que tenía y que quizás, en su momento, no estimé como debía.

Mi familia me hace muchísima falta, pero me di cuenta que yo soy fuerte, o por lo menos cuando la situación lo requiere, me dejo de payasadas y actúo, así la tristeza me esté comiendo por dentro. Aunque he tenido muchas ganas de llorar, he sabido aguantarme y he sacado ánimos de donde no los tengo para seguir adelante. No me puedo quedar en el camino por un simple malestar (si recuerdan, en algún post comenté que cuando me enfermo me vuelvo la persona más inutil del planeta) y pues, creo que voy haciéndolo bien porque esta mañana ya me encontraba un poco mejor, la garganta me duele mucho menos que ayer, a pesar que la fiebre me sube y me baja y ahora estoy con todos los síntomas de un resfriado común (que por lo menos es terreno conocido) .

Estos días me han hecho caer en cuenta que yo no sirvo para estar sola. Pero también me di cuenta que no me gusta estar rodeada de gente con quienes simplemente no he me hallo. Me di cuenta que soy muy selecta al elegir a mis amistades y a quienes me acompañan y aunque esto, en muchas ocasiones, me lleva a estar sola porque no soy capaz de abrirme con todo el mundo, sé que los pocos a quienes aprecio y estimo tienen su lugar en mi corazón y son quienes me dan fuerza para seguir.

También estos día me han hecho pensar que tengo ciertas personas en mi vida que en vez de ser un aliciente se han vuelto una carga. Con las cosas que he vivido aquí, me he dado cuenta que yo no necesito depender de nadie más que de mi misma, y que ya lo estoy haciendo. Estos días me han dado la claridad que necesitaba y, por lo menos, la chispita que necesito para empezar a sacar esas personas de mi vida.

Otro pensamiento que he tenido mucho en estos días es sobre las familias y los seres queridos. El por qué lo cuento en otro post, porque de este sólo quiero dejar el registro para cuando algún otro día esté pasándola mal, acordarme que alguna vez fui capaz y que todo, eventualmente, acaba.

Y sobre mi estado de salud, pues sigue mejorando, aunque la fiebre me tiene atontada a ratos. Supongo que es normal en estos días fríos de invierno (y más con la calefacción prendida una hora por la mañana y una por la tarde!!!....la crisis!).

domingo, 20 de noviembre de 2011

Síndrome de los colombianos españoletes

Recuerdo que estando en la universidad, algún día llegó un profesor que había estado estudiando en España los últimos años y se devolvía para Colombia. Llegó hablando con ese acento tan típico de los que han pasado muchos años en la Madre Patria: la S como Z, los tiempos verbales en pasado “he comido” en vez de “comí”, la manía de quitarle el artículo a los lugares “he ido a casa” en vez de “fui a LA casa” etc., con lo cual imaginábamos que había pasado muchos años fuera.

Cuál no sería la sorpresa cuando nos dimos cuenta que habían sido unos dos o tres años nada más. Esto me daba mucha risa porque claro, pasas veinte años de tu vida en un lugar y adquieres unas ciertas costumbres, luego vas a otro que consideras mejor, pasas unos cuantos años y de repente eres uno de ellos. A este fenómeno lo bautizamos como “síndrome de los españoletes”.

Cuando era más pequeña alcancé a conocer a muchas personas que sufrieron este síndrome, personas que vinieron a trabajar de obreros, mucamas u otro tipo de trabajos de servicio y regresaron relativamente acomodados en dinero (bueno, de esto hace unos ocho o diez años) y con costumbres españolas… y hablado españolete (e igualmente sólo estuvieron unos cuantos años).

En la universidad conocí otros tantos que iban por unos cuantos años (incluso uno que fue seis meses) y ya querían creerse más españoles que los mismos españoles. Esto lo noté más que todo en los académicos que dicen “mezclarse con la cultura”.

Ahora bien, eso fue allá, donde me daba mucha risa porque escucharlos hablar era asistir a una mini comedia en vivo. A algunas personas les parecía muy “interesante” porque eso denotaba que si había vivido por fuera de Colombia, a otros (la gran mayoría) simplemente les daba risa esa forma de cambiar el acento y, peor aún, usarlo donde saben que no se usa.

Aquí, sin embargo, me ha pasado al revés. He conocido varios colombianos que con unos meses aquí, hablan peor que los españoles. En este punto tengo que ser específica y dejar de lado a las personas que vinieron aquí de pequeñas y se criaron aquí, ellos ya son españoles (por nacionalidad o por crianza) y es lógico que hablen así, incluso no se les nota que son colombianos.

Los otros colombianos a los que me refiero, son aquellos que sin importar la condición en la que se encuentren aquí (y con relativamente poco tiempo de estadía), deciden que la mejor forma de “integrarse” en la sociedad es dejando de lado sus raíces y “empezando a hablar y a ser como uno de ellos”.

No digo que no haya que acostumbrarse a la cultura y forma de vida aquí. Si tu vas a otro lugar, eres tu quien se adapta a sus costumbres, no ellas a ti. Sin embargo, eso no tiene por qué significar que tú debes dejar de lado tus costumbres en pro de las del país “anfitrión”.

En Colombia me pasaba más o menos lo mismo. Yo soy de Barranquilla pero me criaron en Medellín, sin embargo, no hablo ni paisa ni costeño, hablo una mezcla extraña de ambas, palabras costeñas con acento medio apaisado y palabras paisas con acento medio costeño. Mis papás llevan años en Medellín y no han variado su forma de hablar o de ser para “encajar” con los paisas. Conservamos algunas costumbres costeñas y también adoptamos algunas otras paisas, pero nunca negamos ni de dónde venimos ni mucho menos nos avergonzamos de ello.

Me explico, llevo dos meses aquí y he tenido que variar ciertos hábitos para poder ir con la sociedad. He tenido que aprender nuevo vocabulario, he tenido que aprender a comer ciertas cosas que son diferentes y que nunca había comido, he tenido que aprender a manejar un nuevo ritmo de vida (por ejemplo, la pausa en la hora de la siesta) etc. Eso hace parte de mi nueva vida y ya me acostumbré. Pero no por eso voy a dejar de usar mis palabras, mis costumbres, mis comidas o mis pensamientos cuando considere que no van en contra o atentan con el espacio que me rodea.

Yo no necesito hablar en pasado “Esta mañana he comido un jamón que estaba de puta madre” o decir “es que flipé con esa película” para expresar que “esta mañana comí un jamón muy bueno” o decir “esa película me encantó”. Ambos significan lo mismo y yo uso el mío porque sé que la gente entiende cuando lo digo y porque ellos saben que yo no soy de aquí y no tengo por qué usar sus expresiones.

Ahora bien, los colombianos españoletes sí lo hacen. Es demasiado gracioso (aunque luego de un tiempo, insoportable) escuchar que te presentan a un colombiano (incluso no necesito que me digan de dónde es porque les reconozco el acento de una) y te saludan “Mira, yo llevo ya dos años en España, me la he pasado de coña aquí” o “mira, el coche me lo he comprado porque eso de usar el subte me carga” y otras expresiones que he oído y me dan ganas de reir… o llorar…

Un día, cuando le conté a un amigo español sobre este fenómeno, él me dijo que quizás era la forma como ellos sentían que podían comunicarse mejor con los españoles. Yo le dije que me sonaba muy raro (empezando que ni me salía natural) decir que “He dezcubierto que la g(hh)ente zuena raro hablando ezpañol” (z-s, g pronunciada casi gutural) y casi se muere de la risa. Me dijo que sonaba a español falso y que de una sabía que yo no era de aquí, le dije que exactamente así sonaban para mí y luego cuando escuchó a otro colombiano que habla españolete lo entendió y me dijo: Tienes toda la razón, suena demasiado falso y pretencioso.

Ahora, también he descubierto que ser extranjero tiene sus ventajas: eres exótico y eso puede ser un buen iniciador de conversaciones (es especial con esta gente que es un poco dura para hablar). En clase de fonética, por ejemplo, me he divertido mucho cuando grabamos vocales y las analizamos. Las mías nunca están en el patrón de los sonidos del español ibérico, sino que siempre están en rangos diferentes. Esto ha dado pie a varias conversaciones y debates, lo cual no sólo rompe el hielo, sino que permite integrarme en la sociedad sin necesidad de cambiar mi esencia, al contrario, aportando más de mi cultura.

Hablando con amigas latinas me dicen que en sus países también existe este fenómeno, pero casi siempre lo sufren personas o ignorantes (incluso iletradas) o personas con estudios pero emocionalmente inmaduras, que tienen poca o nula vida social y que lo hacen con el fin de justificarse o sentirse superiores una vez regresan.

Hablando también con mis compañeros españoles, ellos dicen que les es muy agradable escuchar a los latinos (algunos me dicen que en particular a los colombianos) porque hablan como cantando y las palabras nos fluyen fácilmente. Les gusta esa forma de expresarnos porque parece que siempre estuviéramos alegres y eso se contagia.

También les gusta mucho ciertas palabras que usamos (chévere, nota, bacano, hágale pues) aunque yo siempre les aclaro que yo no uso palabras de una región, sino de varias partes del país, puesto que mi familia es una amalgama de regiones y dialectos y yo ya no diferencio cuál es de dónde.

También he conocido colombianos que llevan aquí 10 o 15 años y no se les ha pegado el síndrome “españolete”. En Pamplona conocí dos muchachas que llevan más de una década allí y siguen hablando con su acento paisa. En ese momento estaba con mi director de tesis que es búlgaro pero vive en Inglaterra, y entiende un poco español, y se quedó escuchando nuestra conversación y encantado porque “es que los colombianos hablan muy bueno”.

Creo que lo que en realidad quiero decir es que no quiero perder ese pedacito de alegría colombiana que llevamos y que nos hace tan especiales en el mundo. Es extraño que se me hayan despertado esas ganas de querer preservar lo mío, mis costumbres y mis tradiciones, pero más que para evitar contagiarme o para imponerlas, este viaje lo veo como la oportunidad de tener un intercambio cultural de verdad, aprender de los demás y enseñar lo que yo traigo y lo soy. Esa es la idea de la unión europea ¿no?, y aunque mi país no sea de esta región, me gusta esa idea de colaboración y preservación al mismo tiempo. Al parecer me dio por ser embajadora de Colombia frente al mundo.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Y ahora, ¿Qué es lo que estudias? ¿Procesamiento de qué?

Cuando estudiaba traducción y la gente me preguntaba qué estudiaba, al responderles tenía la sensación que no comprendían y quedaban con cara de interrogante. Es decir, si dices “estudio medicina” todos empiezan a hablar del sistema de salud, si dices que estudias “derecho” todos saben que hablamos de abogados y política. Cuando estudias traducción, a veces te desesperas porque todos creen que eres intérprete y claro, puede llegar a ser cansón hacer el mapa de tu carrera cada vez que alguien te pregunta.

Pensaba que algún día iba a especializarme en algo más "común" para que la gente supiera lo que hago y no tuviera que inventarme miles de ejemplos para darles una idea.

Sin embargo, parece que yo no me colaboro en ese aspecto. Con mi carrera, por lo menos, la gente sabía qué era traducción (ah, ¿usted es la de las cabinas en la ONU?), pero ahora, cuando digo qué estudio de maestría, se quedan por completo en blanco.

Para contrarrestar este efecto de ¿qué me habrá dicho?, (y antes de saber en qué era lo que me estaba metiendo) decidí leer un poco sobre procesamiento de lenguajes naturales y encontré un ejemplo muy bueno para explicar lo que yo iba a hacer.
Básicamente lo que tratamos de hacer es enseñarles a las máquinas nuestros lenguajes naturales (inglés, francés, español) para comunicarnos en nuestro idioma y no en el de ellas (Pascal, C++). Es decir, para que mi computador haga lo que yo quiero, no necesito ser programadora, sino que le digo “Oye, haz esto” y él me entiende (de ahí lo de procesamiento de lenguajes naturales).

Así resumidito suena simple. Pues la realidad es otra cosa muy distinta: primero, yo no estoy estudiando robótica (que es el ámbito donde se desarrolla el anterior ejemplo) y segundo, a diferencia de los seres humanos, las máquinas no tienen la capacidad de aprender tal y como lo hacemos nosotros, sino a través de instrucciones muy precisas (llamadas algoritmos). Los algoritmos están escritos en lenguajes de programación (no naturales) y las máquinas no saben hacer la equivalencia o “traducción” entre ellos.

Por esta razón, lo que nosotros tenemos que hacer es idearnos métodos para combinar la estadística, las matemáticas, la probabilística, las reglas morfosintácticas y el uso de corpus para enseñarle el idioma humano a la máquina de forma que ella lo pueda comprender. Esto conlleva estudiar a fondo el idioma (es decir, tengo que leer mucho sobre lingüística) y adquirir ciertas habilidades en programación.
Ha sido un poco difícil hasta el momento porque hay ciertos campos que no domino y es difícil expresar las ideas cuando ciertos conceptos básicos no están tan claros. Lo bueno es que he encontrado cosas interesantes en cada una de las clases que hacen que mi curiosidad se despierte y aprenda más.

En este momento estoy viendo tres clases y me gustan bastante: Tecnologías del Habla, donde vemos todas las aplicaciones del procesamiento y síntesis de voz. Aquí conocí aplicaciones que pueden reconocer textos y convertirlos en voz, asistentes virtuales, traductores etc. Fundamentos de las Tecnologías de la Comunicación Multilingüe, donde vemos varios módulos de fonética, tratamiento del habla, NooJ y estadística. Gramáticas y Diccionarios electrónicos, donde hemos visto cómo se crean las gramáticas electrónicas, los niveles textuales y las aplicaciones.
Mi ámbito de investigación continuará en la traducción audiovisual. Esta vez me centraré en técnicas de procesamiento de lenguajes naturales aplicadas al subtitulaje, es decir, hacer que las máquinas nos faciliten la labor de subtitulaje a través del procesamiento de los subtítulos. La mejor parte es que trabajaré con un programador quien será el encargado de crear el programa que necesito para modelar este trabajo.

Esa es más o menos la definición (que entiendo por ahora) de lo que es mi carrera. Ahora veamos que si me da por estudiar un doctorado…. ¿en qué terminaré metida?

La huelga

No se si ya comenté en alguna ocasión que cuando en la Universidad de Antioquia salíamos a paro o había huelgas por algo, la cosa se podía poner bastante fea. Los encapuchados, las papas bomba, los policías del ESMAD y las tanquetas hacían que una huelga se convirtiera en un campo de batalla. Eso y perder clases eran dos de las razones por la cuales yo siempre detesté salir a paro o estar en huelga.

Aquí en la Autónoma también hacen huelgas, ayer presencié una, pero debo decir que no es ni poquito parecida a los desórdenes públicos que se forman allá en Medellín.

Ayer estábamos en clase cuando sentimos a alguien hablando por un megáfono (como hablaba en Catalán, el profesor nos tradujo lo que decía y estaba convocando a la huelga por los recortes presupuestarios). El profesor nos dijo que no nos sorprendiéramos si luego tocaban la puerta y nos interrumpían la clase.

Por un momento tuve el temor de ver encapuchados, incluso, creo que tenía el oído preparado por si estallaba una papa bomba (no llegué hasta el punto de buscar a los del ESMAD porque estaba en un salón cerrado), pero lo que pasó después me impresionó bastante.

Tocaron la puerta de clase y entraron cinco o seis alumnos quienes, muy respetuosamente, pidieron permiso al profesor para poder contarnos sobre la huelga. El profesor les dijo que tuvieran en cuenta que nosotros éramos estudiantes de un máster internacional (ninguno es de España.... bueno, dos sí, pero no de Cataluña) y que no hablábamos catalán. El estudiante cambió entonces a español y nos dijo que la huelga se hacía por lo del recorte presupuestario (en estas partes yo siempre me elevo, pero logré entender que pasa lo que en todo el mundo: cuando el gobierno está corto de plata, se desquita con la educación).

Luego, nos preguntaron qué tipo de máster era ese (creo que es un master propio de la Universidad) y nos contaron que el gobierno quiere hacer que la gente pague más. Dicen que las tarifas que ellos tienen que pagar son muy altas y que no es justo porque la educación debería ser gratuita (lo que en cierta forma fue irónico porque la mayoría del máster tenemos beca erasmus y, como ninguno es español, nos cobran mucho más caro. Los no europeos somos los que más llevamos del bulto porque es a quienes más caros nos cobran) Entonces por eso, y para evitar que haya recortes en personal docente y poder seguir siendo el Centro de Calidad Internacional que somos, nos invitaban a la huelga.

Luego salieron del salón y el profesor nos dio unos minutos para que decidiéramos si queríamos seguir en clase o si queríamos ir a la huelga. Como éramos pocos y ya íbamos en la mitad de la clase, decidimos quedarnos. Así que el resto de la clase se dio sin ningún otro contratiempo.

Hoy, mis compañeros se pusieron de acuerdo para no ir a clases porque la huelga de hoy es a nivel de toda Europa. Pero eso sí, quedamos con la profesora de recuperar la clase el lunes y justo acaba de llegar el aula y el horario. Una amiga me cuenta que en la universidad hay marchas, pero todo se está desarrollando de forma pacífica (excepto lo de cerrar las facultades con sillas y mesas arrumadas).

Esto me tiene asombrada porque es un contexto totalmente diferente a lo que estoy acostumbrada (para mi huelga es sinónimo de violencia) y porque me di cuenta que la gente nunca está conforme con lo que tiene. En Colombia pelean por el derecho a estudiar (que no mucha gente tiene) aquí pelean para que les bajen las matrículas (aún cuando una gran parte de la sociedad tiene mucho más poder adquisitivo del que tenemos allá y puede acceder a estudios) y porque a los profesores no les quiten el trabajo (en Colombia pelean para que se abran puestos de trabajo).

Está bien, no es justo comparar ambas economías, pero es curioso cómo en todos lados se protesta, se quiere más, se exige (hablo de los estudiantes). No digo que sea algo malo, pero me parece curiosa la forma como a fin de cuentas, seas del primer o del tercer mundo, los comportamientos siguen siendo de simples seres humanos.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Año Nuevo en Berlín

A mi me encantan las sorpresas, me encanta descubrir lo desconocido, me encanta lo improvisado (en algunas cosas, no) me encanta no saber qué me espera el día de mañana.

Gracias a esa filosofía, las cosas se me han dado muy bien. Todo es cuestión de esperar y ver.

Hasta ayer no tenía ni idea qué iba a hacer en Navidad, dónde iba a pasar esas semanas. Hoy ya tengo plan para pasar el año nuevo en nada más y nada menos que ¡Berlín!

Mi mejor amiga estará allá con unos amigos y me invitó a pasar con ellos. Estaré unos cuantos días porque yo no habría terminado semestre y el 10 de enero tengo la entrega de un trabajo bastante especial, entonces tengo que reservar parte de mis vacaciones para hacerlo.

Yo sé que para muchos será algo de rutina, pero estoy muy muy contenta porque es la primera vez que voy a Alemania (algo que es una especie de sueño familiar) y porque me voy a encontrar con una de mis mejores amigas en Europa (un sueño que teníamos desde la infancia). La emoción es tanta que no dejo de imaginarlo (y ya me está acosando la control freak que llevo por dentro para organizarlo todo). Estuve viendo que Berlín se caracteriza por tener una de las fiestas de año nuevo más apetecidas de todo el mundo. Ya veremos qué tan buena será.

Lo único que me inquieta (como buena representante del trópico) es el clima. Estuve leyendo que las temperaturas llegan muy por debajo de cero, y no estoy muy segura sobre qué tipo de ropa comprar. He leído (y me han recomendado)que compre ropa interior térmica, orejeras, una chaqueta (pero no sé de qué tipo) buenas medias y botas de nieve. El problema es que yo no tengo ni idea qué material es de buena calidad o no, y por ahora, dónde comprarlos.

Hasta el momento, mi apuesta más segura es Decathlon porque he leido que ahí se encuentra buena ropa y zapatos a buen precio. Encontré uno allí en Barcelona que me queda cerca. También leí que en El Corte Inglés se puede encontrar algunas cosas, pero me imagino que el precio será más elevado.

En fin. cualquier consejo o sugerencia me llega de maravilla. Y pues, no hace falta expresar lo emocionadísima que estoy por el viaje (anoche hasta soñé con eso y todo jeje).

jueves, 3 de noviembre de 2011

Pamplona

La tierra de los San Fermines, de los encierros y de la juerga. O por lo menos eso dicen porque estuve ahí en octubre cuando no pasa nada. Sin embargo, Pamplona es una ciudad muy hermosa, pequeña y llena de mucha historia.

Ya conté que tengo asesor de tesis, es uno de los profesores de la Universidad de Wolverhampton, donde iré el próximo año a estudiar. La idea era que yo viajara a Inglaterra para poder conocerlo, pero aprovechando que él tenía que dar una charla en Pamplona (y pensando que igual tengo que ir en enero a Inglaterra y mi tema de tesis tengo que presentarlo ahora en noviembre), quedamos mejor de vernos allí.

El viaje lo hice en tren (que es mucho más barato que un avión, pero como todo iba pago por la universidad, yo tampoco tenía mucho de dónde elegir) y debo decir que es el mejor viaje que he hecho. Son cuatro horas desde Barcelona hasta el centro de Pamplona, y el paisaje es tan cambiante y tan hermoso que es difícil explicarlo con palabras. Pasé cerca a los pirineos, que ya de por sí son toda una atracción turística y por un parque eólico que me hizo pensar en el Quijote, hasta que recordé que eso pasó en la Mancha y no en Navarra jeje.

El hotel donde me alojé también era precioso, y la vista era impresionante. Daba a todo el Parque de la Taconera, una especie de reserva natural de Pamplona. Tuve las reuniones con mi asesor, con quien organizamos el tema de la tesis y quien ya me agendó varias otras reuniones. Luego tuve unas cuantas horas que dediqué a recorrer Pamplona. Así, con mapa en mano (y esto ya es todo un progreso porque yo me pierdo dándole la vuelta a mi casa) me dispuse a caminar por Pamplona.

El clima no colaboró mucho, porque llovió bastante, pero iba bien abrigada y con buenas botas, entonces pude caminar bajo la lluvia sin problema. Luego hubo una tregua y hasta salió el sol, aunque el aire siguió frío.

Esta primera caminata fue excelente porque recorrí todo el casco antiguo. Como mi mampa traía una pequeña guía de los lugares, fui leyendo la historia de algunos. Estos fueron los que más me gustaron.

Parque de la Taconera:





Una de las entradas al casco antiguo, por la muralla:




La calle donde empiezan los encierros de San Fermín:





La plaza del ayuntamiento (la alcaldía):



Otra plaza cuyo nombre no recuerdo:



La plaza de toros donde acaba el encierro de San Fermín:



Vista desde la muralla:




Baluarte del Parque de la Taconera (un mini zoológico):



El monumento al encierro (con el cual no estoy de acuerdo por ser maltrato animal, pero vaya uno a cambiar tradiciones de tantos años)



Me sorprendió ver que hay muchos (y muchos son muchos) colombianos allí, los distinguí en la calle, en el hotel, en los restaurantes, casi me llegué a sentir en casa (obviamente sin el frío polar).

Es una ciudad hermosa que ciertamente volveré a visitar y que recomiendo totalmente.

martes, 1 de noviembre de 2011

TV adicta

Cuevana me va a matar!!

Bueno, no propiamente la página sino su contenido.

Yo tengo un serio problema, cuando me encarreto con una serie, me encarreto por completo. Me meto en la trama (así después, al ver en perspectiva, sea un fracaso total) y se me vuelve una adicción. Quiero ver más capítulos, quiero ver más sobre la serie, quiero conocer más sobre los personajes, sobre los actores, las anécdotas de grabación, si está basada en libros los quiero leer... parezco una drogadicta!

Como no me gusta la televisión de aquí de la casa (es TV Satelital, pero no logro encontrar dónde se puede poner el sonido original porque ese acento español ibérico me desespera en una serie) y como en realidad los canales que hay no son tan buenos, me volví cien por ciento seguidora de Cuevana.

Aprovecho para ver películas y las series que me gustan. Las ya canceladas Flasforward y The Event fueron series que no me perdí y cuya cancelación me dio mucha nostalgia. Sigo fiel seguidora de The big bang theory, quienes esta última temporada se han descachado en algunos episodios, pero el último que vi ya me gustó bastante. También he descubierto unas series muy entretenidas de las cuales ya soy seguidora (no me pierdo ni un sólo capítulo).

Fringe:

Una serie sencillamente excelente, recuerdo que en algún lado leí que era la heredera de The X Files y definitivamente es verdad, incluso los supera. Antes de viajar me vi las cuatro temporadas, por lo cual ahora estoy en el suplicio de esperar los capítulos que van saliendo. Me encanta la idea de una ciencia extrema que pueda crear (o explicar) ciertos fenómenos considerados paranormales.




Pretty Little Liars:

No pensé que me volvería a gustar algún drama adolescente desde el choque que tuve al ver Crepúsculo y, aunque ya vi que los dramas adolescentes tienen a tener un transfondo tonto, esta serie atrapa por el sencillo hecho que tiene una dosis alta de misterio: ¿quién es el asesino de Ali?. También me gusta (y aquí habla la adolescente en mi) porque sus protagonistas parecen modelos de ropa, zapatos y cuanto accesorio esté de moda, lo que me ha dado algunas ideas para añadir a mi vestuario jejeje. Averigüé también que la serie está basada en algunos libros y ya lo estoy buscando porque definitivamente los quiero leer (aparte que me puede ayudar para mi trabajo de tesis... y es en serio).




Two and a half men:

Esta serie no es nueva, y ya la veía en Colombia, pero desde que despidieron a Charlie Sheen, me ha entrado más curiosidad por ver los capítulos que no me había visto antes. Por eso, en este momento estoy desatrasándome de las temporadas anteriores.



Voy empezando la segunda temporada... y debería estar preparando una exposición que tengo mañana... ah la adicción!!

Viejos verdes

Desde que llegué aquí me di cuenta que soy un imán de hombres.....

....de hombres viejos y desesperados!!!

Los Europeos tiene fama de ser fríos y distantes en sus relaciones sociales y aunque estoy en España, que se considera la américa latina europea, sí es cierto que las relaciones tienden a ser un poco menos "cálidas" que allá.

La forma en que los hombres se comportan también tiende a ser un poco más distinta. Los famosos piropos obreros han disminuído considerablemente, o se han reemplazado con otros cuyas palabras no entiendo (pero aún así, no es la misma intensidad de los de allá).

Yo supuse que aquí los hombres iban a ser menos "abiertos" que allá, y de cierta forma lo son, pero oh sorpresa que me encuentro que hay un grupo de hombres muy abiertos, lanzados... y honestamente, desagradables: los viejitos.

Me pasó la primera semana que llegué, un viejito me dijo algo, pero como yo iba enfocada tratando de encontrar una dirección, no le presté atención (y luego la conciencia me remordió porque pensé que era un hombre inocente que quería preguntarme algo inocente).

Luego me volvió a pasar otras veces en mis idas a Barcelona, viejitos se me acercaban por la calle preguntandome quién era, qué hacía, dónde vivía y que si quería tomarme algo con ellos (y nótese que mi cara de espanto y paranoia crecían minuto a minuto).

Luego me pasó con otro viejito francés, a quien le tomé una foto y cuando me iba despedir le dije: "Espero vernos en el futuro" y me responde "Ok, veámonos esta noche" (¡buen intento!).

Luego me pasó aquí, saliendo de mi casa. Los señores de la casa iban a caminar y yo me pegué a la caminata. Al frente de mi edificio están los contenedores de basura y mientras ellos iban a botar la basura, yo me quedé de este lado de la calle. En ese momento se me acercó un viejito y me preguntó algo; como yo iba con mis audífonos puestos, me los quité para ver qué quería y sale con el siguiente discurso: "¿Pero qué hace una niña tan linda como tu por aquí?, ¿quieres compañía?" (con cara de coquetón) y yo puse cara de "guacalas" y le señalé al señor de la casa que estaba en la otra acera (y quien también es un viejito, entonces creo que el mensaje que envié fue: ya tengo mi viejito del día....), pero sirvió porque me quité al otro de encima (puso una cara tan chistosa, como... juemama! me voy antes que me casquen!).

El señor de mi casa me preguntó qué había pasado y le conté, me miró y me dijo: "Vaya, pero ese viejo se ha chiflado... aquí los hombres mayores no hacen eso"... No sabía si reirme o llorar!

En fin, otro de los cambios, anécdotas, misterios y demás de la vida por estos lados, es la increíble cantidad de viejitos que quieren cortejar a las jóvenes. A mis amigas ya les ha pasado y alguna vez cuando lo comentábamos, otro amigo español nos dijo: "acostúmbrense, ese es el deporte de los abuelitos,, pero mientras los ignoren, no hay problema"... yo sólo pensaba: guácalas, viejos verdes!

Un poco de todo

Eso de que me quedo bloqueada para escribir, al parecer no eran nervios por el viaje. Estoy completamente en blanco. Tengo en la mente mil cosas y no se me ocurre cómo empezar a contarlas. Vamos a ver si haciendo un recuento logro desempolvar un poco mis letras y me desatraso un poquito.

Vivir en España ha sido muy agradable, como no traía expectativas, todo ha sido un descubrimiento. He tenido mis momentos buenos, también mis momentos malos, pero nada del otro mundo y todo lo he sabido sobrellevar.

Anécdota suelta, ya empezó el otoño y hay días que hace mucho frío, y resulta que el frío hace que me duela la cabeza y duerma más de lo normal. Claro que ya mi mamá anda con paranoia que puede ser anemia, pero creo que es simplemente mi cuerpo acostumbrándose al cambio de temperaturas.

También cambió el horario, se retrasó una hora, pero aparte de retrasar mi reloj, no he notado tampoco ningún cambio con eso. Igual, me levanto y me acuesto tarde.

He visitado varios pueblitos y ciudades cercanas, una de ellas fue Tarragona, el pasado octubre. Es una ciudad hermosa, tiene ruinas romanas (que honestamente no entendí mucho, pero bueno... son antiguas y se conservan relativamente bien)y una vista preciosísima hacia el mar (esta fue la parte que más me gustó). Allí pasé un día muy agradable recorriendo la ciudad.




Un cambio grande que he tenido respecto a Colombia han sido las caminatas. Viviendo allá, cuando alguien nos visitaba, yo siempre hacía de guía turística y casi siempre les mostraba la ciudad a pie... pero hasta ahí llegaba mi amor por las caminatas. En mi vida diara yo era la niña taxi, en su defecto, bus. Todo lo que tuviera cuatro ruedas (no dos porque le tengo pavor a las motos) estaba perfecto para mi. Aquí sin embargo, los taxis son carísimos (aunque eso depende, el día que iba para Pamplona, habría pagado lo que fuera para que me llevaran al tren bajo esa lluvia, luego me enteré que no era tan caro) y por supuesto no puedo darme el lujo que me daba allá en Colombia. La parte buena es que el sistema de buses y trenes es excelente, la parte mala, es que todas las paradas quedan como a 10 minutos caminando desde mi casa (como extraño esos días en que podía parar el bus en cualquier parte de la calle y no tenía que caminar hasta la parada jejeje). Sin embargo, este ha sido un cambio para bien porque por lo menos hago algo de ejercicio y ya noto que resisto mucho más caminando.

Otro de los paseos a pie fue una caminata que hice con unos compañeros por Barcelona, de Norte a Sur. Empezamos en el Parc Güell, un parque que donó el arquitecto Gaudí a la ciudad de Barcelona (sí, este señor que tenía una imaginación increíble, y el cerebro lleno de formas geométricas y colores).



Luego caminamos hasta la Sagrada Familia, una iglesia que llevan construyendo hace casi un siglo, cuya ornamentación y detalle son increíbles. Sin embargo, no he entrado porque ya pasé muchos años de mi vida en iglesias y ciertamente no voy a pagar para entrar a otra, por muy bonita y muy patrimonio arquitectónico que sea (los entendidos, mejor ni lean esto).



Luego caminamos hasta la Plaza de Toros (que ya expiró como escenario de corridas de toros puesto que ya están prohibidas aquí en Catalunya) y por último a uno de los parques urbanos más lindos que he visto en mi vida "Parc de la Ciutadvella"(y yo que andaba toda orgullosa de los parques de mi ciudad jeje).





En noticias relacionadas con mi maestría, debo decir que estoy muy contenta porque ya tengo tema de tesis y asesor, pero ese es un cuento largo, así que lo dejo para después.

Hoy estoy medio enguayabada por la fiesta de halloween de ayer. Me parece curioso que aquí no se celebra con tantos ánimos como allá. Ya expliqué que en Colombia el halloween es la fiesta donde "todo se puede". Resulta que aquí no están tan infuenciados por los estadounidenses... y eso que Barcelona es capital turística de Europa... pero bueno...vamos a ver cuánto les dura.

Bueno, a la final no estaba tan bloqueada para escribir. Sólo estoy falta de práctica :)

jueves, 6 de octubre de 2011

Día de playa en Badalona.

Hace más o menos dos años que no iba a la playa y definitivamente fue todo un gusto volver.

Ayer, aprovechando que no tenía clases y también los últimos días de sol, estuve en un pueblito cerca a Barcelona llamado Badalona. Es relativamente fácil llegar en tren, porque va por toda la línea de la costa (mi viaje soñado) y no tomó mucho tiempo (40 minutos, aproximadamente). El pueblo en sí no es muy lejos de Barcelona, tampoco es muy grande ni tiene nada especial... excepto las playas. Creo que en Colombia sólo he visto ese paisaje en las Islas de Rosario: agua cristalina y profunda, mar y cielo azul y sol tibiecito.

Las grandes novedades (y diferencias) que encontré fueron la arena de la playa, que es muy gruesa: parecen piedritas pequeñas. En parte era agradable sentir ese masaje en los pies y es una arena que se quita inmediatamente son sólo pasar la mano por la piel, pero se siente extraño pisarla.

También me dí cuenta que aquí las playas son inclinadas, es decir, no son planas como allá, que el suelo es firme y te sostiene. Aquí las playas parecen un montículo de arena recogida, donde pisas y te hundes y tienes que caminar de lado. También la orilla es profunda (aunque no tanto) y los pececitos llegan hasta ahí.

Otra cosa que me sorprendió bastante fue ver que las mujeres prefieren tomar el sol topless... y bueno, no sería tan impactante saber que son mujeres jóvenes que viven su vida... sino el hecho que las mujeres mayores (cuyos encantos ya no están donde antes estuvieron) quienes lo hacen también.

Pensé que por ser Colombiana (esto allá no se ve) era la única que nunca había visto eso, pero la chica de Brasil que iba con nosotros tampoco lo había visto (dice que sólo en carnaval.. y eso...) y la chica Rusa menos! Entonces al parecer es costumbre de la costa española ir topless, así no sea playa nudista.

Apartando esos hechos curiosos, fue un día de playa espectacular. También lo fue porque encontramos una cafetería donde nos sirvieron un sólo plato de comida (aquí sirven entrada, primer plato, segundo plato y postre o café, pero el primer y segundo plato son suficientes para quedar llena) y una comida deliciosa por demás. El día estuvo azul y el agua fresca, como bien dijimos: encontramos nuestro paraíso mediterráneo (cuando dije esto en mi casa, se rieron y me dijeron "se nota que te falta viajar por España" entonces espero más sorpresas de éste país).

Aquí dejo algunas fotos de éste maravilloso lugar.





viernes, 30 de septiembre de 2011

Las locuras del idioma II

Definitivamente la variedad semántica (ejem... saco las gafas....) que tiene el español me sigue sorprendiendo.

Desde que llegué a España se ha puesto a prueba mi capacidad para encontrar equivalentes de palabras cuál pequeño diccionario andante. Aquí no dicen "carro" sino "coche" (lo que para mí es donde se llevan los bebes). No dicen "celular" sino "móvil" (que yo vuelvo y confundo con el móvil de los bebes). No dicen "medias" sino "calcetines" (menos mal de esa me acordé rápido). Todavía tengo mi seria duda sobre a qué le llaman "jersey" (porque me han mostrado camisas y sacos...)... y la lista sigue y sigue.

Muchas de esas equivalencias son chistosas, como el día que fui a la tienda a comprar cartulina, "marcadores" y "cinta", pero la señora no me entendió qué eran "marcadores y cintas" y cuando se los describí me dijo "ahh ya, aquí le decimos rotuladores y celo" (sí, ya sé que son muy evidentes, pero cuando uno está hablando, esas palabras no llegan tan fácilmente). O como cuando hablaba con mis compañeros sobre mi "apartamento" y ellos se reían y me decían "piso, diga piso" (por cierto, tengo una pequeña mini cruzada para no dejarme contaminar tanto del acento y expresiones españolas... vamos a ver cuánto me dura).

Otras han sido sorprendentes (aunque también chistosas)como el día de hoy que fui a comprar unas medias (calcetines jaja) calentadoras para el invierno (que es otro rollo del que hablaré después) y la señora sacó unos gruesos que recogen el muslo y "te levantan el culo"...

Yo no sabía que la palabra "culo" aquí no era vulgar. No hice ningún comentario porque nadie dijo nada, pero me sorprendí bastante porque yo juraba que eso era vulgar en todo el mundo hispanoablante (ay Dios... ¿de verdad yo me gradué de un programa de idiomas?). Sin embargo, he notado que los españoles con los que he hablado son... un poco mal hablados... dicen expresiones que yo si sé que son vulgares aquí "me cago en..." "joder..."(bueno, esta no tanto pero no me gusta) "hijoput"·$"... y esas han sido las que he entendido, porque en catalán hay muchas más.

Claro que hay que ver las palabras que a ellos les ha gustado. Me han dicho que mi acento es muy agradable (porque no se sabe de dónde es....según algunos) y porque palabras como "chévere" o "bacano" son muy agradables de escuchar... (nótese el poder del extranjero).

En fin, esas han sido las diferencias léxicas (ejem.. gafas otra vez) que he vivido hasta ahora y que me han "causado mucha gracia" (en colombianol: ¡me han dado una risa!).

lunes, 26 de septiembre de 2011

Piromusical: fin de la fiesta de la mercè

Tuve la suerte de llegar a Barcelona justo para la Fiesta de la Mercè que es la fiesta patronal de la ciudad. Oficialmente son dos días de fiesta y de diferentes eventos, pero que yo sepa, estoy paseando desde el jueves.

Ayer fue la clausura de las diferentes actividades realizadas este fin de semana (conciertos, desfiles y rumba) con un espectáculo llamado Piromusical. No hay palabras para describir la emoción y la belleza del evento. Se realiza en la fuente mágica de Barcelona (pero no me pregunten por qué es mágica porque no tengo ni idea).

En sí es un espectáculo de juegos (¿o se dice fuegos?) pirotécnicos, una fuente con luces y música. Las luces y la pólvora van al ritmo de la música, entonces se siente la emoción con cada canción y cada explosión de luces. Es impresionante y sobrecogedor.

Yo llegué como a las 9pm a la Plaza Espanya, hasta la Avenida Reina Maria Cristina desde donde se ve todo, y ya la plaza estaba llena. El espectáculo empezó pasadas las 10 y había fácilmente poco más de medio millón de personas. Suena la música y empieza la pólvora y el juego de luces con agua. Es de esas cosas que hay que ver para comprender. Debo rescatar que la selección de música fue muy variada y muy bien combinada: rock, pop, salsa, clásica... todo muy preciso y bien orquestado.

En algún momento, el locutor dijo: "enciendan las bengalas". Yo juré que iban a disparar luces de bengala, pero resulta que aquí bengalas son lo que allá en Colombia conocemos como "chispitas mariposa", entonces toda la plaza encendió las chispitas y el resultado fue el doble de luz y una visión muy bonita.

El espectáculo duró media hora, luego la gente se dispersó de forma muy ordenada hacia el metro o hacia sus carros (ese orden me sorprendió, en Colombia habría sido un "salga quién pueda"). El grupo con el que iba caminamos hasta Plaza Catalunya para rematar la noche con cerveza y tapas.

Este es uno de esos eventos que definitivamente recomiendo a quién tenga ocasión de vivirlo. Buena esa por los catalanes!

Aquí dejo unas fotos que me salieron decentes.





sábado, 24 de septiembre de 2011

De paellas y otros platos ricos

En Colombia probé algunas veces la paella y me parecía rica (todo lo que lleve mariscos me encanta). De comida mediterránea no sabía (aún sigo sin saber) mucho, pero la poquita que alcancé a probar me gustó. También me gustaban mucho los quesos, pero allá no hay mucha variedad (o son muy caros) y los vinos es igual. Los embutidos que venden allá son buenos, pero no hay mucha variedad y son bastante caros.

Este ha sido uno de los aspectos más positivos de mi cambio de país. La comida de aquí es sencillamente genial. Está llena de sabores nuevos para mí, lo cual lo hace demasiado emocionante.

Ya comenté anteriormente que vivo con un señor a quien le gusta la buena mesa. Aparte de que sabe seleccionar buenos vinos, quesos y embutidos, sabe cocinar de mil maravillas y le gusta. Escoge los ingredientes (desde los mariscos hasta las especias) con un cuidado impresionante. Dice que cocinar es casi como cortejar a una mujer, debes ser suave, insistente y saber cuándo actuar en el momento justo (también es medio poeta, medio filósofo y todo lo que haya de turno, pero me cae bien).

El punto es que desde que llegué he comido y probado comidas cuyo sabor es totalmente nuevo a mi paladar y ha sido una experiencia increíble.

El primer día que llegué, el señor me ofreció un poco de paella que había quedado del día anterior. Era, según él, una pella sencilla con pollo, conejo, judías y otra cosa que no recuerdo. Por mí podía haber sido arroz sólo y no me daba cuenta, porque no conozco mucho de paellas y en ese momento tenía hambre. El plato era muy delicioso, la textura del arroz muy diferente a lo que yo he conocido, los sabores más marcados, en suma, algo fuera de lo normal.

Luego una conocida me invitó a comer, paella otra vez, pero ésta tenía mariscos, almejas, mejillones, cangrejo, judías y otras cosas que no recuerdo. Nuevamente los sabores fueron diferentes, deliciosos.

El señor compra muchos delicatessen, jamón dulce, chorizo, longaniza… pero nada que ver con lo que venden en Colombia. Esto tiene un sabor más fuerte y más rico. De las cosas que he probado y más me ha gustado es el queso manchego, me sabe a una combinación única de quesos que no había probado antes. He probado otros quesos y son deliciosos, pero no recuerdo sus nombres.

En estos días también hemos cogido la costumbre de tomar una copita de “Chartreuse” después del almuerzo y de la cena. Este es un licor francés, muy exclusivo, que sabe a hierbas. Es delicioso pero es muy fuerte, tiene un 55% de volumen de alcohol, pero eso sí, ayuda a la digestión (y me deja viendo estrellitas).

Ayer llegaba una chica de china, que vivió antes en esta casa y es casi como la hija de los señores. Venía con su bebé (la cual el señor no se cansa de decir que es su nieta porque fue fabricada aquí…) y también venían dos amigos de los señores, otra pareja de señores mayores. El señor tiene una filosofía: “Para mis amigos cercanos, sólo lo mejor” y efectivamente, cuando sus amigos vienen prepara comidas especiales con ingredientes especialmente seleccionados y de la mejor calidad. Ayer, el plato principal era un “arroz caldoso” o “caldereta” que preparó en la paellera (porque no tiene la otra olla) y le adicionó dos bogavantes de a kilo cada uno, langostinos, unos animales parecidos a la langosta pero más chiquitos, almejas y mejillones. El resultado fue un arroz con caldo muy delicioso, el pescado estaba tierno y jugoso. De postre hubo tarta de manzana y corona de cabello de ángel (que es un dulce hecho de calabaza) y “Chartreuse”. Luego café y me olvidé mencionar que antes de la comida, el aperitivo fue unos montaditos de salmón (unas tostaditas con aceite de oliva, tomate y lonjitas de salmón fresco).

Obviamente con esta comida, no volví a comer hasta hoy, pero me sorprende que después de la comida que fuimos a dar un paseo a Barcelona, ellos llegaron y comieron más montaditos con vino y cerveza. Comen bastante en esta casa… eso sí que me recuerda a mi casa!

Aquí dejo algunas fotos de la preparación del arroz para que vean los ingredientes y la preparación de los mismos. Ahora mismo me voy a organizar para salir a disfrutar de los espectáculos nocturnos de la fiesta de la mercè en Barcelona!





Primera semana en la Autónoma de Barcelona

La primera vez que iba a entrar a la universidad era un manojo de nervios. En parte por la emoción normal de algo nuevo, en parte porque yo no estaba muy segura de que era eso lo que quería estudiar, pero ya que había entrado (y ya que me habían pagado el semestre) tenía que ir. El resultado fue que no me gustó la carrera y me retiré, pero todavía recuerdo esa emoción del primer día, de saber si haré amigos, de cómo será la gente, de cómo serán los profesores, de cómo será el ritmo de trabajo etc.

La segunda vez ya tenía un poco más de experiencia, pero esta vez ya había sido yo quién había elegido la carrera. También iba nerviosa y de cierta forma prevenida porque no quería que me pasara lo de la primera universidad (no saber si era lo mío) pero gracias a la ayuda y apoyo de mi familia, seguí adelante y me enamoré de mi carrera. También recuerdo ese primer día, la emoción, la expectativa, la curiosidad y el temor cosquilleante que sube y baja por la espalda.

Esta vez, mi tercer ingreso a la universidad, es en un contexto completamente diferente a todo lo que he vivido. Esta vez estoy en un país diferente, en una cultura diferente, lejos de mi familia, lejos de mis amigos. Sin embargo, esta vez sé quién soy personal y profesionalmente. Sé qué quiero y hacia dónde voy. Y esta vez, no tuve tanto temor el primer día que tuve que ir a la u. Por eso no me asusté tanto cuando cogí el bus que no era y terminé en una parada de tren (de donde afortunadamente salen los buses gratuitos para la universidad). Igual llegué a tiempo y conocí dos compañeras del máster, una búlgara y otra brasilera. La coordinadora llegó después y nos ayudó con la elección de los módulos (tengo una carga bastante pesada este primer año). Luego tuvimos que hacer algunos trámites de cuenta bancaria y otros internos de la universidad y se nos fue el resto del día. Almorzamos ahí en la universidad (es barato pero no para comer todos los días) y luego terminó el día y cada quién para su casa.

Al otro día volvimos para realizar la matrícula, pero oh sorpresa, hubo un problema con nuestro máster (de la facultad no habían enviado unos requisitos) entonces tenemos que esperar hasta el lunes. Conocí otras dos compañeras que vienen a hacer su segundo año de máster, vienen de la universidad de Besaçon en Francia (una es estadounidense y la otra bielorusa). Aprovechamos el día para ir a Barcelona, comprar sim cards y luego almorzamos en un bar cerca a Plaza Catalunya. Un día muy agradable.

La universidad como dije es muy grande y tiene líneas de buses internos (claro que, a veces, es más rápido caminar que esperar al bus que pasa cada media hora). En el paquete de bienvenida dice que tenemos derecho a un día gratis en el gimnasio, pero todavía no sé dónde queda, además, con tantos caminos campestres que tiene la universidad y teniendo en cuenta que puedo volver a mí casa caminando, no creo que necesite el gimnasio.

La universidad se parece mucho a la UdeA (donde estudié el pregrado) es una universidad pública, encuentras afiches de "clase trabajadora a la lucha" en toda parte (con la diferencia que estos están en Catalán) y las personas son todos representantes de las diferentes tribus urbanas mundiales.

Obviamente aquí veo gente de todas partes del mundo, y me gusta que al llegar allá uno escucha muchos idiomas. Me di cuenta que no estoy mal porque entiendo bien cuatro idiomas y me defiendo (hasta el momento) en otros tres, entonces las cosas pintan bien. La gente ha sido muy amable y, aunque los trámites se hacen de forma mucho más autónoma que en mi antigua universidad, no me he enredado y he encontrado fácil las aulas.

En el paquete de bienvenida también decía que debíamos tramitar el permiso de residencia por estudios, para poder quedarnos este año (la visa sólo tiene duración de 90 días) y para eso debíamos recopilar unos papeles, ir a registrarnos en el Ayuntamiento (la alcaldía de aquí) y luego ir a la policía. Todo iba bien hasta que nos tocó ir a la policía, nos dijo el señor que cada día reparten 18 fichos (18!!) a las 8:30 am y teníamos que ir temprano porque desde las 7am había fila.
A una compañera y a mí nos toca en la policía de Cerdanyola que queda cerca a mi casa, por lo que ella se quedó aquí y nos levantamos a las 6am para estar allá a eso de las 6:40am. Era la primera vez que me levantaba tan temprano, entonces no sabía que aquí amanece a las 7:15 o 7:20am… y claro, cuando salimos estaba oscuro como en la madrugada! (Las siguientes fotos lo prueban)





Cuando llegamos ya había una fila de 10 personas. Luego fueron llegando más personas y se iban haciendo atrás (en plena calle con ese frío) pero cuando va llegando una muchacha que saludó a alguien de la primera parte de la fila y se quedó allá. Los que estábamos atrás empezamos a hablar que eso era falta de respeto y que no podíamos permitir que nos quitaran nuestros puestos. En esas un señor empezó a contar que cuando él había ido unos rusos se metieron y con el cuento que no entendían español, tomaron ficho antes y ellos perdieron el día. Esto que escucho yo y se me empiezan a remover los apellidos. Entonces antes que pudiera meterse otro más, el señor y yo organizamos a los que ya estaban, les preguntamos si estaban esperando a alguien más y los numeramos. El señor incluso los puso a firmar con nombre y número. Un señor español me miró con aire de suficiencia y me dijo: usted no puede llegar aquí y pretender organizar, simplemente pregunte quién es el último en la fila y ya. Yo le respondí que él como nacional no necesitaba madrugar tanto (no sé por qué madrugó tanto) pero que prefería que hubiera orden y no por pena quedarme callada y luego que otro atrevido me quitara mi puesto. Al fin se quedó callado y firmó.

Al ratico llegó un chico gay saludando a unas chicas chinas de adelante, y entre bobada y grito y baile quería meterse (no es el hecho que sea gay, sino la frescura para quitar puestos lo que me molesta). Pero la china ya había firmado y le dijo: lo siento, tienes que irte para atrás. Nos reímos mucho porque si no hubiéramos organizado la fila, se nos metían tres o cuatro y quedábamos listos. Al fin obtuve el número 11 y tuve que esperar 4 horas más para que me atendieran (escuché que la gente comentaba que los funcionarios públicos españoles se ganan la plata suave, como es sueldo fijo, de las 7 horas de trabajo descuentan cafés, habladas por teléfonos, salidas a fumar y en realidad trabajan unas 3… y es la verdad). Luego de eso, me atendieron y por fin tengo mi NIE (Número de Identificación de Extranjería).

A la universidad vuelvo el lunes para terminar los trámites de matrícula (esperando que para eso hayan arreglado el problema) y luego estamos pendientes de recibir el lugar dónde tendremos la sesión de introducción del miércoles. Como dice el ciego… amanecerá y veremos.

Desde España

Ha pasado mucha agua bajo el puente desde que escribí mi último post. Tanta que ahora mismo no estoy en Colombia. Por fin estoy en España, empezando el primero de mis dos años de maestría en el extranjero.

Quería escribir desde antes, pero las múltiples ocupaciones no me dejaban y cuando por fin tenía tiempo... no me salía nada: estaba totalmente en blanco. Creo que con cada día que pasaba, con cada día que se acercaba el viaje, más nerviosa me ponía y hasta llegué a pensar que ya no quería viajar. La última semana me puse insoportable y para colmo de males, el día que viajaba, a mi perro lo mordió otro más grande (un pastor alemán). Entre las idas a la veterinaria, los puntos que hubo que darle y la tristeza de dejar Colombia en esas condiciones, casi casi que no viajo. Pero, a fin de cuentas sí viajé y ya empezaré por contar de mi llegada.

El viaje Medellín-Bogotá fue más rápido de lo que creí porque me ofrecieron ir en un vuelo que salía media hora antes. La despedida de mi familia fue rapidísima (aunque creo que eso ayudó a que no me arrepintiera) y cuando ya quise reaccionar, estaba en el aeropuerto El Dorado esperando que saliera mi vuelo a Barcelona.

El vuelo tardó 10 horas. De ellas me pasé 8 durmiendo pero incómoda porque las sillas casi no se estiran, entonces me tocó dormir apoyada sobre mi lado derecho que llegó encalambrado.

Cuando llegué a Barcelona, el paisaje era hermoso. La ciudad está al borde del mar y el aeropuerto también, y como llegué finalizando el verano, aún había sol y el día estaba azulito. Tanto que se confundía con la línea del mar, dando una sensación de mar arriba y abajo o cielo arriba y abajo. Sencillamente hermoso.

Sin embargo, mi ánimo no venía tan alto. Cuando aterrizamos, se me salieron las lágrimas por todo lo que había dejado en Colombia, por mi familia, por mis amigos, por mi perrito… estaba bastante sensible. Luego busqué las maletas, llegué a inmigración y después de que el funcionario de turno me preguntara varias cosas sobre mi estadía (tiene mi visa que dice estudiante y pregunta ¿usted viene a estudiar?... ) me encontré con mi amigo que me recogió en el aeropuerto. De ahí cogimos el tren que va a Barcelona, hicimos transbordo en otra estación y por fin el tren que va a Cerdanyola. Cuando llegamos, el señor de la casa donde me hospedo nos recogió en la estación y llegamos a la casa.

La casa es sencillamente genial. Es en realidad un apartamento, pero es el primer piso entonces tiene una terraza gigante. Aquí es curioso el sistema de conteo de pisos. El piso que da a la calle es el piso cero, el inmediatamente siguiente es el primero, luego el segundo etc. En Colombia el que da a la calle es el primero, luego el segundo, luego el tercero… en fin… cosas curiosas.

Como decía el apartamento es precioso. Tiene sala comedor y balcón, recibidor, cocina integral con un pequeño patio, el baño con bañera (y casi que mío porque en este momento sólo vivimos el señor de la casa y yo y él tiene su cuarto con baño) y tiene cuatro habitaciones: la del señor (que de jueves a lunes comparte con su compañera, otra señora colombiana que hace muchos años vive aquí en España) otra que usa como despacho, y una cuarta que puede o no alquilar (dice que este año no quiere alquilarla, entonces la puedo usar para mis invitados).

Detrás de las habitaciones está la terraza más grande que he visto en mi vida. Tiene un techo eléctrico, hamaca, muchas plantas y las cuerdas para la ropa. Es amplia y soleada y muy fresca. Oficialmente es mi lugar favorito en la casa.

Ese primer día el señor nos llevó a mi amigo y a mí a dar una vuelta por la universidad y luego a Barcelona a conocer por encimita la villa olímpica, Barceloneta (que es una playa) y otro apartamento que él tiene allá. La primera impresión es que es una ciudad bonita.

Al otro día fui con mi amigo a conocer la universidad en forma y a buscar la oficina donde debía ir al lunes siguiente. Ese día aprendí a leer los mapas de las líneas de buses, aprendí a usar los buses internos de la universidad y conocí varios bloques y facultades. Es una universidad gigante, muy arborizada cosa que me encantó porque me aterran los espacios áridos.

En la tarde hice mi primera compra de comida aquí, en un supermercado llamado “Dia”, la comida en general me pareció más barata que en Colombia. Muchas cosas las encontré diferentes (como la leche o el yogurt) pero otras muy internacionales. Como yo no tengo apegos extremos por ninguna comida en especial y como en mi casa se come comida muy internacional, el cambio no fue mucho en realidad. Lo que va a ser diferente es que ahora me toca cocinar a mí.

El señor de la casa es sibarita: le encanta la buena mesa y la buena cocina. Desde que llegué sólo he cocinado mi almuerzo una vez, porque todos los otros días me ha brindado comida o me han invitado a comer o he comido por fuera. He comido unas paellas de muerte (ya más adelante pondré fotos) y he probado los mejores embutidos, vinos y quesos de mi vida. Tengo que vigilar mi ingesta porque me prometí que iba a cuidarme estando aquí, pero con esa tentación constante, no sé que voy a hacer.

El sábado fuimos a Barcelona a conocer Plaza Cataluña, Passeig de Gracia y una de las Ramblas. Ya mi amigo debía volver a Tarragona y yo debía regresar sola a mi casa. Ese viaje me gustó mucho porque estudié las lineas de los trenes y entendí cómo funcionan las que van para mi casa. Ese día sentí que la nostalgia bajaba un poco y sentí que ya me estaba empezando a adaptar. En la noche salí a dar una vuelta y luego a hablar con mi familia.

Ese mismo fin de semana me invitó a almorzar una ex vecina de uno de mis profesores de Colombia con quién había intercambiado correos desde Colombia. Es una señora muy agradable que adora a los colombianos y adora a Colombia. Me cayó muy bien y pasamos toda la tarde en un almuerzo muy agradable y delicioso: paella!!!

La semana que siguió ya fue en función de la universidad, pero eso lo tocaré en otro post. Lo que puedo rescatar de ese fin de semana es que al principio fue muy duro, tenía mucha nostalgia por mi familia, pero me ayudó mucho poder hablar con ellos por Skype (hablamos todos los días) y pues, saber que estoy aquí porque es algo que quiero, y aunque sea la primera vez que nos separamos, no quiere decir que nunca más los voy a volver a ver. También me ayudó mucho sentirme más independiente aquí al aprender a moverme en la ciudad, al conocer las rutas de buses y los varios lugares.

Eso me dio cierta confianza en que yo sí puedo solita y que sé que voy a sacar adelante este proyecto. Obviamente, voy un día a la vez, pero bueno, de un día en un día he completado un poco más de una semana y ya puedo decir que estoy contenta.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Felices 25

En estos días me preguntaron cómo me sentía al cumplir 25 años. En ese momento no supe qué responder, pero me quedé pensando y creo que ahora sí tengo la respuesta: se siente magnífico.

¿Por qué se siente magnífico? Teniendo en cuenta que tuve una crisis existencial cuando cumplí los 20 años (así de rígida era yo conmigo misma a esa edad), en este momento no me puedo quejar de nada y estoy contenta porque hasta ahora he logrado las metas que tenía trazadas y la vida me ha dado muchas cosas que quería, muchas que necesitaba y muchas sorpresas.

Estoy contenta porque he tenido altos que me han hecho sentir muy feliz y bajos que he sabido aprovechar como oportunidades para mejorar. Tengo a mi familia conmigo, apoyándome en todo, tengo grandes amigos que son mi segunda familia y pronto partiré a una aventura más personal: mi independencia. A pesar del temor normal, voy preparada y voy contenta.

No hago lista de lo que he hecho y logrado porque sería pavonearme y alardear, pero puedo asegurar que en estos primeros 25 años de vida me siento magnífica, siento que mi primera etapa está superada, siento que tengo las bases y energía necesaria para empezar la segunda etapa y definitivamente siento que en este momento estoy donde debería estar y haciendo lo que debería hacer.

Esta segunda etapa de mi vida la quiero enfocar en trabajar varios aspectos de mi personalidad que aún necesitan moldearse, sin embargo, ese trabajo vendrá después. Por ahora, simplemente voy a disfrutar del día maravilloso que me espera con mi familia y amigos.

Por ahora un regalito de mí para mí: ¡Felices 25!

Parte II: Como también es el cumpleaños de mi hermana (que sé que no lee este blog hasta que yo no la obligue) también te quiero desear un día magnífico. Que este nuevo año de vida marque otro hito en tu camino y la vida te bendiga con muchos más éxitos personales y profesionales.

Parte III: Para mi mamá, la proxima vez que planees tener hijos... sería bueno que cada uno tenga su propio día de cumpleaños! Te amo mami.

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