miércoles, 27 de junio de 2012

Vacaciones en India


Aunque los dos o tres seguidores del blog ya saben la buena noticia, aprovecho estos cinco minutos de descanso para despedirme formalmente ya que mañana (o mejor dicho, el viernes) estaré en el tercer continente que piso (Asia) específicamente en la India (tres de cinco, ¡poco a poco!).

Por fin llegó el día y luego de unas semanas bastante estresantes con viaje a Francia, entrega y defensa de tesis, organización de asuntos en Inglaterra y preparación de maletas (bueno, casi) por fin puedo decir que van a empezar mis vacaciones.

El vuelo es de unas trece horas y tengo parada en Doha (Qatar) y espero lograr ver el desierto de los Emiratos desde el aire (lástima que Dubai no queda tan cerca, porque así sea desde el aire me habría gustado verla).

Y por eso me tomo también vacaciones del blog (jajaja, como si hubiera estado muy pendiente de él) pero espero volver cargada con muchas historias, experiencias y fotos para compartir.

¡Hasta que vuelva!

lunes, 25 de junio de 2012

Una semana feliz

Y llegó la semana más decisiva del año.

Hoy presenté mi tesis, (bueno, lo que llevo hasta ahora) y estoy muy feliz porque saqué una muy buena nota (9.5/10) y porque a mis profesores les gustó mucho el trabajo, me felicitaron bastante y me dieron buenas ideas para continuar con mi investigación.

Esto me tiene contenta porque hace tan sólo un mes tuve una de mis muy famosas crisis existenciales en las que casi tiro la toalla. Sentía que lo que hacía no tenía norte y que en realidad estaba perdiendo el tiempo. Sin embargo, gracias al apoyo de mi familia y mis amigos, no me dejé caer y aquí estoy de nuevo, lista para seguir en la lucha.

El miércoles viajo a la India. Esto me tiene aún más emocionada, porque voy a ver a mi hermana y porque voy a cumplir otro de mis sueños de antaño. Seguimos esperando una confirmación de trenes, pero el Taj Mahal ya está incluído en los planes. Estoy muy feliz.

Mañana será una de las despedidas oficiales antes que todos nos vayamos de vacaciones, pero volvemos en julio para las verdaderas despedidas. El tiempo pasó muy rápido y me doy cuenta que voy a extrañar muchísimo a las grandes amistades que hice aquí. No he querido pensar en eso y creo que prefiero disfrutar todos los instantes posibles, para poder llevarlos en mi memoria como recuerdos felices. Todavía queda mucho para empezar a ponerme nostálgica.

Empieza bien esta semana y ¡espero conservar el sentimiento mucho tiempo más!




Venta legal de pólvora


De estos puestos hay por toda la ciudad y puedes comprar sólo si eres mayor de 12 años....

¡Y después preguntan el por qué de los incendios el fin de semana!

domingo, 24 de junio de 2012

Sobre la fiesta de San Juan en Barcelona

La noche de San Juan se celebra hace mucho tiempo como tributo al solsticio de verano, una forma de celebrar  el día más largo y la noche más corta del año. Es tradición encender hogueras donde se quema todo lo viejo e inservible, estas hogueras son más populares cerca al mar para que éste pudiera llevarse consigo todo lo malo y dejara todo lo bueno. También se dice que este rito le daba "fuerza" al sol, puesto que los días van decreciendo a partir de este día.

Otra versiones más modernas tienen como base que San Juan se celebra en honor al inicio del verano, la temporada en que la mayor parte de la gente tiene vacaciones y que los chicos terminan su año escolar. En dichas hogueras queman los libros y cuadernos del año escolar y quedan preparados para su nuevo año.

Tradicionalmente, la fiesta se realiza en casa, con amigos y familia quienes preparan una hoguera, queman lo que quieren quemar, cenan al aire libre, beben "cava" (champaña), comen coca de San Juan (una especie de torta especial de la ocasión) y se lanzan fuegos artificiales (que llevan vendiéndose desde hace como dos  o tres semanas).

Ayer, después de trabajar un rato en la tarde, salí con mis amigas que estaban en Montjuic y quienes después iban a ir a la playa de la Barceloneta para ver la hoguera y los fuegos artificiales.

Sólo salir ya fue un primer choque porque estaban todos los niños con petardos y pólvora por ahí por las calles, y aquí empieza la primera de mis quejas... ¿qué padre le da pólvora a sus hijos para que jueguen? En Colombia las noticias por niños (y adultos) quemados en navidad por el uso de pólvora siempre son impresionantes. Aquí la pólvora es legal, la venden en todas partes (hay casetas que son "distribuidores autorizados") y se pueden vender siempre y cuando tengas más de... 12 años....

Yo no sé en la mente de quién le cabe que un niño pueda manejar material inflamable, mejor aún, que pueda distinguir cuándo y dónde usarlo (y ya no digamos con las precauciones mínimas de seguridad). Estos niños las tiraban a las piernas de todo el mundo, cerca de la basura o de las fuentes de energía. Creo que nunca había estado tan aterrada de ver un comportamiento tan animal.

En Barcelona la cosa no mejoró, las calles llenas de turistas borrachos aprendiendo a manejar voladores y petardos, niños tirando bengalas y otro tipo de pólvora de esa que suena duro y quema. El único momento completamente agradable de la noche fue cuando vimos la fuente mágica del Montjuic, una fuente adornada con luces y sonido (parecido al espectáculo de la Feria de la Mercé).


Después tomamos el metro hasta la Barceloneta y se me ocurre decirle a mis amigas que "aunque estaba haciendo mucho calor en el subterráneo, por lo menos no tenemos que aguantar más petardos". No había terminado de decir eso cuando alguien tiró un petardo en el vagón. Creo que los insultos que me pasaron por la mente sonrojarían hasta al más liberal, pero el momento de sordera momentáneo no tuvo precio.

Decidimos bajarnos una estación después de la de destino porque había mucha gente, y caminamos hasta la playa. Pasamos por el Arco de Triunfo, el único lugar donde pude ver una hoguera (pero no la disfruté por la cantidad de pólvora). Luego llegamos a la playa y empezó el calvario.


Resulta que para pasar al lado de la playa, había que pasar unas explanadas llenas de gente... tirando pólvora! Del susto yo no estaba coordinando, y le dije a una amiga que no quería pasar, que yo las esperaba de este lado de la calle. Busqué un lugar para sentarme a esperarlas, pero no vi nada. También me acordé que no tenía saldo en el celular entonces le dije: bueno pasemos. Me tapé los oídos y pasamos, con tan mala suerte que en la mitad de la plaza una piedra o un pedacito de pólvora me golpeó en la pierna. Con ese quemazón y con el susto alcanzamos a llegar a la playa, para darme cuenta que las otras amigas habían ido a buscarnos! El caso fue que luego llegaron hasta donde estábamos y como vimos que la playa estaba tranquila (cosa que me animó bastante porque podría tener la fiesta como yo quería, sentada en la playa, hablando, escuchando música y viendo a la gente y a los fuegos pirotécnicos a lo lejos) entonces decidimos buscar un espacio cerca al mar y sentarnos.


No habían pasado cinco minutos de estar sentadas cuando un honorable caballero, en un estado avanzado de embriaguez, decide prender un volador a menos de dos metros de nosotras, con tan mala suerte que le explotó en la cara y lo lanzó hacia atrás. Yo alcancé a taparme los oídos y a cerrar los ojos, pero sentí la ráfaga de aire y arena que me cayó en las piernas. Cuando abrí los ojos vi al tipo tumbado en la arena y la gente acercándose a él para levantarlo. El señor no respondía y pensé que estaba inconsciente. Al rato se levantó con los ojos sangrando y medio atontado. Inmediatamente lo sacaron de la playa.


Con ese espectáculo, ya no tenía ganas de quedarme, mis amigas tampoco así que regresamos a la parada de bus (donde una señora estaba ayudando a un niño a encender una chispita mariposa o bengala, estando todos muy cerca y muy pegados) y como el bus no pasaba, tuvimos que irnos en metro.

Cuando llegué a Cerdanyola me tocó presenciar más pólvora y una escena de celos de un chico que casi le pega a una chica porque lo estaba engañanado (o sospechaba que lo engañaba) y él la quería demasiado a ella... y no sería tan impactante si no fuera porque ¡ninguno del grupito tendría más de 15 años!

Honestamente no sé si yo me volví vieja demasiado pronto o es que ese tipo de fiestas no van conmigo. Ya de por si la gente en Barcelona es pesada cuando toma (y como aquí vienen en plan "fiesta y desmadre" todo es peor) ahora agregarle pólvora a esta mezcla, fue la tapa. Yo no entiendo cómo el gobierno puede permitir que se venda pólvora de forma legal a los niños (y en este caso a los adultos también), no entiendo por qué una fiesta que puede ser tan bonita tenga que convertirse en semejante bomba de tiempo. Ayer yo misma vi a un accidentado, vi las ambulancias pasar, he escuchado historias de violaciones, quemados, intoxicados, pero las noticias dicen que no pasó nada, la gente se convence que no pasa nada, que es algo totalmente seguro y que es muy normal que los jóvenes festejen así porque a fin de cuentas "eso es lo que todos hacen y por eso aquí es tan buena la fiesta".

Ni siquiera intentaré dar mi punto de vista porque no acabaría, tampoco ahondaré en el hecho que este país está en una supuesta "crisis", los petardos esos no son nada baratos, pero ayer hubo plata para pólvora, para licor y para fiesta. De cierta forma comprendo por qué nuestros países están como están... ¡si fue éste el modelo que nos implantaron!

Sobre la presentación de piano

Las luces se apagan, se ilumina el escenario, se escucha tu nombre, el público aplaude.... y empiezan las manos a temblar.

Más o menos fue lo que sentí el día de mi presentación de piano; y resulta que hablando con músicos profesionales, me cuentan que lo más difícil es hacer un sólo. Toda la atención se enfoca en ti, sientes la mirada y la expectativa de todo el mundo encima tuyo. Es una experiencia bastante interesante.

Cuando llegué al auditorio (tarde, para variar) y vi lo lleno que estaba me alcancé a asustar. A medida que iban pasando las presentaciones me iba asustando más porque esos niños tienen mucho talento y yo pensaba "¿y yo qué voy a presentar aquí?". Luego llegaron mis amigas y la familia con la que vivo y me tranquilicé un poco. Fui de las últimas, entonces pude apreciar todas las presentaciones y faltando unas dos canciones para que yo siguiera, me fui tras bastidores.

Allí estaban mis colegas, mi profesor y la señora que nos presentaba. Todos estábamos expectantes y nerviosos. Todo iba bien hasta que dijeron mi nombre. En ese momento empieza a temblar la única cosa que necesitaba que no temblara: mis manos. 

Fue muy chistoso porque yo me sabía la partitura de memoria y empecé a tocar bien, pero al final, mi cerebro me jugó una muy mala pasada porque sentí que las teclas se movieron y en una parte no supe cuál era el siguiente paso. Menos mal tenía acompañamiento y no se notó tanto (dice la gente, porque yo sí lo noté), pero bueno, lo que cuenta es la experiencia y la emoción de saber que has practicado y presentas tus esfuerzos a tus amigos y lo dedicas a tu familia.

Sigo muy animada con mis clases (aunque ya terminé por este año lectivo). Espero poder continuarlas en Inglaterra. ¡Por aquí una foto de la presentación!






viernes, 15 de junio de 2012

Besançon - Francia



¡Y volví enamorada de Francia!

Esta semana fue la presentación de las tesis de los alumnos de segundo año de mi máster y se realizaron en Besançon, Francia. Esta es una ciudad cerca a la frontera con Suiza y Alemania.

Yo tenía mis serias reservas con este viaje por lo de mis experiencias en cuanto al francés se refiere. Sin embargo, como iba acompañada y emocionada por ver una defensa de tesis de maestría internacional, no dejé que la cosa avanzara.


El vuelo salió normalmente de una soleada Barcelona, llegamos a una lluviosa Lyon y salimos del aeropuerto.  Resulta que Besançon no tiene aeropuerto, entonces hay que llegar al de Basilea o al de Lyon y luego tomar un tren. Desde Barcelona tuvimos un problema con la página web que no aceptaba nuestras tarjetas, entonces nos tocó llegar a comprar los tiquetes allá (primera vez que viajo sin tenerlo todo completamente comprado). Sin embargo, para llegar a la estación de trenes de Lyon desde el aeropuerto se debe tomar un tranvía (El Rhône-Express) que cuesta 14€ (11€ si eres menor de 25 años, yei). Como llegamos un domingo, no había ni un alma en la estación. Nos tocó dirigirnos a las máquinas expendedoras de tiquetes y yo compré el mío sin problema, pero cuando mi compañera iba a comprar el de ella, la máquina se trabó y se guardó el dinero, no regresó el cambio ni tampoco el tiquete. Pasamos un rato buscando a alguien que nos pudiera ayudar, hasta que al final (como el tiquete sólo tiene validez durante 45 minutos) compramos otros y nos montamos en el tranvía donde, afortunadamente, estaba un señor que revisa los tiquetes.

Aquí llegó mi primer gran momento de hablar en francés (y justo para hacer un reclamo) y pues, me fue bien, logramos decirle al señor lo que había pasado, el redactó el informe y nos dijo a quién podíamos contactar para pedir la devolución del dinero. Llegamos a la estación de Lyon, buscamos nuestro tren y nos preparamos para el viaje de hora y media.


 El paisaje es simplemente hermoso. Creo que ha sido el viaje en tren más bonito que he visto en mi vida. Ya entiendo por qué la campiña francesa es la más admirada. De cierta forma me recordó a Antioquia por sus montañas (obviamente guardando las diferencias) y las casitas parecían sacadas de un cuento de hadas (claro que los cuentos de hadas están basados en estos pueblitos y arquitecturas....) el viaje iba bien hasta que el tren se detuvo en mitad del campo, sólo montañas, ríos y mucha hierba... cuando por el altavoz dice el conductor que el tren iba a sufrir un retraso porque un pasajero estaba enfermo y necesitaban llamar a los bomberos. Un rato después estaban llamando a las ambulancias. Más tarde, que si había algún médico en el tren... el caso es que nos demoramos una hora completa mientras llegaba la ayuda. Nosotras aprovechamos para hablar con nuestros compañeros de tren, quienes resultaron ser gente muy simpática. Nos dijeron qué teníamos que ver en Besançon y qué hacer en esos días. Uno incluso se ofreció a llevarnos al hotel (porque era tardísimo y no había transporte) y fue como si se nos apareciera el ángel de la guarda!


Como llegamos casi a media noche, no había nada abierto, y nosotras no habíamos comido nada. Menos mal encontramos un bar de fútbol que abría hasta la una de la mañana y hablamos con el señor (francés también yeii) y le contamos que llevábamos todo el día viajando y que si tenía algo de comida. Nos preparó ensaladas y tomamos jugo. Fue otro ángel guardián!


Al otro día nos fuimos derecho al supermercado a comprar los víveres y luego nos reunimos con otra de nuestras compañeras con quien caminamos por la ciudad, buscamos el lugar de la conferencia (que encontramos luego de dar la vuelta más tonta del mundo, porque lo teníamos en frente) y compartimos un almuerzo azucarado. Luego nos fuimos al lugar que el chico del tren nos recomendó. "La Citadelle" es una especie de fortaleza donde empezó la ciudad y de la cual hacen parte todos los otros fuertes.


En la Citadelle hay un zoológico, acuario e insectario que fueron bastante interesantes. Lo más impresionante fue el museo de la deportación y la resistencia que narra la historia de la influencia nazi en Francia. El ambiente es bastante sobrecogedor (y no ayuda que las cámaras sean cerradas y sin ventanas) y se puede dar un paseo de unos 30 minutos reviviendo los horrores de la segunda guerra mundial, el nazismo, los campos de concentración y luego la liberación.


También está el museo de Charles Vauban, el arquitecto que diseñó la Citadelle y se cuenta la historia de la misma.

Luego, cuando salimos ya era tarde y estaban cerrado, así que nos fuimos a andar el centro de la ciudad y terminamos en un bar donde tomé una cerveza de frutos rojos excelente! Luego al hotel y a dormir.

Al otro día empezaron las exposiciones, bastante interesantes y de un nivel muy bueno. Me gustaron mucho los trabajos de los compañeros porque son aplicaciones bastante interesantes de lo que estudiamos. Claro que la parte más divertida siempre eran los recesos porque podía hablar con todos. Luego el almuerzo donde probamos bastantes comidas ricas (menos una ensalada que no me gustó) quesos y vinos de la región. Luego más presentaciones y por la noche, nos fuimos a un bar con el chico del tren, un amigo suyo y nuestros compañeros. Nos quedamos hasta pasada la media noche, hablando y compartiendo las aventuras de los eramus mundus.

Al otro día fue el cierre de las presentaciones, la deliberación del jurado y la entrega de premios. Para mi orgullo latino, el ganador fue un chico de Argentina. Uno de mis compañeros de aquí de la UAB quedó en segundo lugar por su magnífico trabajo y en tercer lugar otro chico que conocí ese día y cuyo trabajo fue súper interesante.

En la noche, en el buffet ofrecido por el consorcio pasamos muy bueno, tomamos mucho vino y comimos una comida deliciosa. Luego nos fuimos a un bar de música latina donde bailamos un rato, luego a otro donde tomamos más, y cuando ya todo estaba cerrado, terminamos en un lugar cerca de la universidad tomando y hablando. Regresamos al hotel ya casi de mañana y no pudimos dormir nada porque a las 8 teníamos que estar en la estación de tren.

Ahora bien, es la primera vez que viajo tan enguayabada, cansada y sin dormir. Llegar a la estación, comprar los tiquetes, nos dieron uno que se demoraba más de lo previsto y nuestro vuelo salía de Lyon a la 1pm. Llegamos corriendo a la estación del tranvía y en mitad del camino.... se varó! Nosotras sufriendo porque no íbamos a alcanzar el avión. Luego llegamos al aeropuerto corriendo y después de mucho sufrir, de mucho correr (no es nada gracioso hacer ejercicio cuando uno está enguayabado) logramos llegar justo a tiempo cuando estaban embarcando. El vuelo fue chistoso porque hubo un poco de turbulencia, entonces el reto fue "intentar conservar el contenido del estómago en el estómago". Llegamos tan cansadas a Barcelona que no tuvimos ánimos de coger el tren, así que un taxi después (y un momento de casi vomitar porque el señor dio muchos giros) llegamos a la casa. Yo llegué directo a bañarme y a dormir hasta el otro día.


Puedo decir que este viaje ha sido el más bonito que he tenido hasta ahora porque es la primera vez que viajo dejando muchos cabos sueltos, pero la primera vez que he disfrutado cada instante del mismo. Conocí gente maravillosa, comí comida deliciosa, vi unos paisajes de ensueño... mejor dicho... no me quería devolver, pero así es la vida y creo que este viaje queda en mi memoria como un recuerdo muy feliz.


Sobre las discotecas y su derecho de admisión

Las discotecas son el Santo Grial de los menores de edad, ¿quién no tuvo identificaciones falsas y entró a una discoteca sólo por experimentar lo que pasa allí adentro? ¿quién no sufrió cuando había redadas de policía para buscar menores de edad?

El fin de semana pasado salimos tarde del cine y con mis amigas decidimos pasear por la Barceloneta. Definitivamente la zona de discotecas de cualquier ciudad es un mundo diferente de noche, por ejemplo, vivo en Colombia donde somos mundialmente famosos por "cultivar y exportar droga", pero puedo decir que nunca me han ofrecido droga en las calles. Aquí se nos acercó un señor (creo que era pakistaní) ofrenciendo "cerveza, marihuana, cocaína"... primer choque. Luego llegó el interminable desfile de papelitos que permiten la entrada a las discotecas de la ciudad. Nosotras no íbamos a discotequear, pero nos quedamos cerca a la entrada de una de ellas y creo que ha sido una experiencia bastante divertida: ver cómo los porteros de las discotecan rechazan o permiten la entrada a la gente.

La discoteca en cuestión se llama Opium mar y queda en la Barceloneta, justo al lado de Shoko. Creo que Opium es un poco más "VIP" y eso basada en la gente que puede ingresar. En su página web dice que el código de vestuario es "Elegante, chicos camisa y zapatos"... seguido de "Público: gente guapa" (Tomado de aquí: Opium mar).

A pesar que yo no soy la mata de la elegancia y prefiero mil veces la comodidad a la pinta, no me considero desfachatada y me gusta que mis prendas sean ambas vestidoras y cómodas. Viniendo de un país latino (vanidoso por naturaleza), de una ciudad específicamente enfocada en la moda y nacida en una ciudad donde las gente viste con elegancia suprema, me impacta bastante lo dejada que es la gente aquí. La gente en Barcelona no se viste bien, esto de la libertad de expresión se les fue de las manos (a la gran mayoría, no a todos, hay que reconocerlo) y creen que pueden entrar como sea a cualquier lugar.

Nosotras estábamos observando cómo los porteros echaban una mirada de arriba a abajo a la gente y si no estaban medianamente aceptables, inmediatamente les mostraban la salida. Entonces empezamos a mirar si nuestra percepción de algo "elegante" era la misma que la de los porteros y la conclusión de la noche fue: ¡nosotras somos más exigentes!

A ver, no es lo mismo ir a un bar cualquiera a tomar una cerveza que ir a una discoteca que de entrada te dice que vayas elegante o no te molestes en hacer el intento de entrar. Me daba mucha risa como muchos quedaban seriamente enojados porque no los dejaban entrar, incluso algunos, en cuyas caras y cuerpos se veía que no podían tener más de 16 años, reclamaban y gesticulaban. Lo mejor de la noche fue ver a las chicas tratando de caminar en tacones 10cm, tratando de no caerse, para aparentar más edad.

Shorts playeros, jeans rotos, tenis, sandalias playeras... vestimenta perfecta para un día de playa eran el blanco de los elegantes porteros. Claro que, ellos tampoco eran tan exigentes con sus amigos (a quienes abrazaban y todo frente al público) porque dejaron entrar a tres señores con camisas floridas y con horrendos estampados, tenis y hasta sombreros.

Según lo que he leído sobre el derecho de admisión, si la discoteca tiene algún estándar para ello, este debe estar en un lugar visible a la gente (incluso si son restricciones tontas, porque sigue siendo un lugar privado). Obviamente ésta discoteca no lo tenía, pero la gente igual hacía fila y trataba de entrar, aún a sabiendas que los iban a sacar (o no sé si lo sabían). Y lo que más claro quedó fue que el estándar se medía según los porteros, es decir, si le caes bien o estás medianamente presentable, entras. Si no, olvídate porque te sacan y no precisamente de forma amable (y mucho menos con la falta de delicadeza que tienen los policías/agentes de seguridad/guachimanes de turno de España).

Luego de eso seguimos caminando por la playa hacia el puerto donde tomamos el bus hasta Plaza Catalunya, otra locura las ramblas en la noche, y finalmente el bus de vuelta a la casa. Barcelona es una ciudad de contrastes fuertes (las discotecas que ellos llaman "pijas", aunque creo que las del puerto no son nada comparadas con las de Gracia) y los bares "guiris" que es donde van todos los que yo llamo hippies (mechudos con rastas, pantalones anchos y tatuajes).  Parce una guerra sutil de clases sociales, en una sociedad donde supuestamente eso no existe. Todo un espectáculo.







viernes, 1 de junio de 2012

Victoria III

Victoria I
Victoria II

Fueron duros esos años, volver a empezar desde cero, en un pueblo que ya conocía, pero donde era difícil volver a salir adelante. Sin embargo Victoria no se quejaba, continuaba poniéndole buena cara a su vida. De noche lloraba en silencio, pero sólo para desahogarse. Nunca se compadeció de si misma. Sabía que su lema "para adelante es para allá" la llevaría a conocer nuevos horizontes. Y también sabía que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista. Con este mantra de esperanza se levantaba Victoria cada mañana a buscar el trabajo que fuera, para mantenerse a si misma y a su hijo puesto que su hija mayor quedó en su ciudad natal a cargo de la abuela paterna.

Victoria siempre tuvo en mente que sus hijos debían estudiar, capacitarse y ser independientes. Eso la motivaba para enfrentar todas las viscicitudes que se le presentaban. Un tiempo después, el papá de Victoria la fue a visitar a la capital. El señor era adicto al juego, y ya había llegado a la etapa donde metnía y engañaba para costear su vicio. Bastantes malas pasadas le hizo a Victoria, mintiendo para que ella le diera algo de plata, plata que él invertía en casinos y juegos.

Poco tiempo después el papá de victoria murió y ella regresó a su ciudad natal, a hacerse cargo de los bienes que su padre había dejado.

A pesar de ser familia pudiente, a la muerte del señor quedaron varias deudas por pagar. La repartición de los bienes se hizo de forma equitativa y Victoria se convirtió en la guardiana del bien más preciado de todos, la casa paterna que ahora ella dividió y dio parte a sus hermanos.

A pesar que fue un final tranquilo, distaba mucho de ser feliz. Regresar a su tierra natal, por tercera vez, no le hizo mucha gracia a su exmarido. Y Victoria ya estaba francamente enojada con él y con toda la familia de él, porque eran unos mentirosos, irresponsables y no querían reconocer que el hijo tenía una responsabilidad con ella: dos hijos que necesitaban un apoyo económico.

Victoria decidió entonces iniciar querella legal contra el papá de sus hijos. Sin embargo, el señor buscó abogados corruptos que lograron librarlo de buena parte de las deudas. Poco después el exmarido diría que ella intenta acosarlo y lo amenaza con cárcel. Por eso él no puede trabajar y pagar lo que debe. Victoria sólo lo escucha y se ríe: el que es mediocre, es mediocre.

A pesar que Victoria no ganó, porque en un país donde prima la corrupción antes que los actos nobles y justos, ella continuó sola, con sus hijos. Dándoles todo su apoyo.

Los hijos crecieron, fueron a la universidad. Hoy una de ellas es profesional, tiene su hogar y es a su mamá a quien acude cuando necesita apoyo. Victoria sigue ahí, apoyando a su hija, apoyando a su hijo. Como un fuerte roble en la tormenta, nadie la tumba, nadie la quita de su puesto.

Son estas las mujeres que deben aparecer en revistas, son estas las historias de vida que nos deben enseñar que todo es posible perseverando y confiando en nosotras mismas.

Victoria, como su mismo nombre, sigue triunfando y conquistando.

Del Barça y otros demonios...

Como bien dice el viejo y conocido refrán: al que no quiere caldo le dan dos tazas... a mí me pasa eso en materia futbolística.

En general no soy muy fanática de los deportes (lo cual se atestigua en mis cuantos kilos de más ganados esta temporada... aparte de los que ya traía... jejeje sí, ¡estoy como una vaca!) y mucho menos soy fanática de ver deportes por TV ni tengo obsesión por algún deporte, deportista y/o equipo. De hecho, el único evento deportivo que me gusta es (jejeje curiosamente) el mundial de fútbol, pero porque es el mundo unido en un evento, y es una puesta en escena que evidencia el trabajo de años... además es sólo una vez cada cuatro años, entonces uno no se siente abrumado.

Es una realidad que el fútbol ha dominado las mentes humanas de forma impresionante los últimos años. En Colombia se mueren por los equipos (figurada y, en ocasiones, literalmente) y la denominada "pasión por el fútbol" ha sido una constante en la vida diaria de los colombianos. Ya en Medellín hay que aguantar la rivalidad de los equipos locales (El verde Nacional y el rojo Medellín) cuya pelea llega hasta el punto de hacer daño a las personas que se vistan con la camiseta del equipo contrario, incluso ropa con el color del equipo contrario. Tenemos la misma historia entre Millonarios- Santafé, los equipos de la capital, el Cali-America (o algo así) y todo equipo que se respete debe tener su contrincante, avivando los sentimientos de pertenencia de la gente y... creo yo... sacando sus frustraciones en el estadio (obviamente no me refiero a todo el mundo, de hecho ni siquiera me refiero a la gran mayoría, son los tres o cuatro desadaptados que siempre dañan los eventos).

El caso es que a mí me estresaba cuando había partidos importantes (clásicos) porque la ciudad se movilizaba en torno a dicho evento. Que la venta (y reventa) de los tiquetes, que los bares se preparan para ofrecer el partido en pantalla grande, que todo se pone más caro, que hay medidas especiales en el metro (que era mi sistema de transporte), que ojo con la ropa que te vas a poner (no vaya y pase como el día que iba vestida de rojo y me metí en un vagón lleno de hinchas del nacional... que es verde...), que esta calle está bloqueada con policías para que cuando se termine el partido no vayan a hacer destrozos, que la pólvora....

Pues, resulta que mi martirio no acabó cuando viaje y, como para hacerle justicia a la ironía, vengo a vivir en la ciudad cuna del equipo del momento: el Barça. Y si ya de por sí los catalanes tienen su orgullo nacionalista inflado ¡se infla el doble cuando se trata del Barça!

Oh sí, porque el Barça no es sólo un buen equipo de fútbol... es el mejor porque ganó la copa europea de no se qué cosa, porque son maestros de la pelota, porque ver jugar al Barça es uno de los mayores placeres de la vida, porque ser hincha del Barça es ser un erudito del fútbol, porque ese equipo sigue unos parámetros de entrenamiento que ningún otro, porque sus directivos si saben invertir el dinero... y todas las alabanzas posibles desde el ángulo que se pregunte.

Está bien, que es un buen equipo no lo niega nadie (me imagino que si no fuera bueno no tendría tantos seguidores), pero, hombre, tampoco hay que exagerar.

Desde que estoy aquí he visto jugar copa tras copa, torneo trás torneo y los hinchas lo viven con una pasión un poco desmesurada. Se sufre, se siente, se vive (y yo que pensaba que eso sólo pasaba allá en mi tierra). La última copa ganada fue la del rey (o algo así) y Barcelona se dedicó a celebrar el triunfo de su equipo.

El viernes justamente, fue cuando ganaron dicha copa.. y yo justo estaba en Barcelona esa noche aprendiendo bailes típicos españoles. Estaba con algunos amigos y ellos tan hermosos, (y bueno, no los puedo culpar porque no sabían de mi fobia a las multitudes) propusieron ir a ver la celebración del partido (de la copa).

No creo alguien pueda imaginar el pavor que yo le tengo a un grupo de más de cien personas, con distintivos y bajo los efectos del alcohol. Yo no voy a conociertos por esa razón, ni voy a marchas, ni mucho menos voy a partidos. La feria de las flores la he soportado porque voy con un grupo grande y porque voy en el día. Cuando llega el momento de ir a bailar, prefiero ir a un lugar más pequeño y con menos gente. Si toca bailar en la calle, busco el lugar más estratégico posible: cerca de los baños y de las salidas.

Ese día estaban los hinchas del Barça (que no se caracterizan por ser propiamente los más educados) brincando en la rambla, montados en las farolas y tirando pólvora. Mis amigos se querían acercar, y yo tratando de no parecer muy asustada, los seguía. Nos acercamos lo suficiente para que ellos vieran y para que a mi no me diera un ataque cardíaco (y para poder salir corriendo en caso de alguna eventualidad) y ahí nos quedamos un rato, viendo a la gente gritar y tomar fotos. en algún punto hicieron una especie de castillo de pólvora, y yo casi con un pie en el tren les pedí que nos fuéramos.

Ellos me decían que no iba a pasar nada, que esas celebraciones eran muy seguras, pero creo que mi cara de susto los convenció que por lo menos nos alejáramos un poco más. Nos fuimos hasta el otro extremo de la Plaza Catalunya y nos sentamos en un banco. Ahí hablamos un rato, pero a mi no se me bajaba el susto. Ellos estaba diciendo si había posibilidad que trajeran la copa y que la gente celeberara ahí en la plaza, y que, de ser así, se quedaban. Yo lo tenía muy claro: si eso pasaba, así fuera caminando me iba!

Lo chistoso vino después cuando seguíamos hablando y sentimos un disparo de pólvora, vimos la luz de la bengala que subía y alguien gritó "viene hacia nosotros". Mi reacción a la pólvora siempre es quedarme quieta, cerrar los ojos y esperar al estallido... mientras estaba en esa posición (y viendo que el tiempo pasaba y nada de estallido) abrí los ojos... y el espectáculo todavía me da risa: todos mis amigos estaban corriendo como ratones enloquecidos tratando que no les cayera la bengala encima (bengala que, por cierto, en ningún momento venía hacia nosotros). Al final terminamos todos debajo de una parada de bus, con risa nerviosa y mirando hacia arriba. Creo que cualquiera que nos haya visto diría que estábamos bajo la influencia de LSD o algo así.

Ahí me di cuenta que ellos también estaban un poco nerviosos (no tanto como yo, pero seguro que tenían susto) y fue cuando ya decidimos ir a la parada del bus. Como esa noche no iban a venir los jugadores con la copa, pues nos fuimos para la casa.

Al otro día fue la celebración oficial en el Camp Nou, pero ni loca que iba. Aqui en la casa hubo fiesta del Barça (repeticiones de partidos todo el día y la fiesta televisada) con gritos de gol incluídos y vestimentas del Barça (el señor y el nietecito con su uniforme oficial). Mi hermana casi muere infartada que porque yo no etaba aprovechando semejante oportunidad (a ella sí le gusta el fútbol) pero creo que es de esas cosas de "intercambio cultural" que prefiero no experimentar.

Esta semana ha estado tranquilo el tema del Barça. Espero que no jueguen campeonatos por lo menos hasta septiembre que ya no esté aquí. Pero creo que no me libro del fútbol... el equipo de Wolverhampton es igual (o peor) de popular entre la gente y ellos son fieles a su equipo.... y en este caso no aplica lo de "si no puedes con tu enemigo, únetele".... ¡será seguir aguantando!

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