domingo, 20 de marzo de 2011

Abuelo, descansa en paz

Hoy murió mi abuelo.

Tenía cancer de próstata avanzado. Murió (hasta donde sé) tranquilo y sin sufrimiento.

Espero que a donde vayas, te encuentres muy bien.

domingo, 13 de marzo de 2011

Desilusionada

Ahora mismo es mi rabia la que habla, sin embargo me hago 100% responsable de todo lo que escribo porque lo hago con plena consciencia y completo hastío de toda la ineptitud que me rodea y que por la misma ignorancia prefieren esconder.
Aún a pesar de todas mis prevenciones, considero que tengo la mente lo suficientemente abierta para aceptar que la gente viva como quiera, sin embargo, cuando eso interfiere conmigo, con mi familia y con mi tranquilidad, lo empiezo a considerar falta de respeto.

La familia de mi papá me tiene hasta la coronilla. Sí, y aunque en este momento tengo la piedra afuera, no me voy a retractar de estas palabras. Ya estoy cansada de tener que aparentar ser una dama, una persona “racional” y más madura que nadie. Yo soy un ser humano y si todos tienen el derecho de hacer sus shows, pues hoy me permito hacer el mío.

Esta familia tiene una peculiaridad muy precisa, es capaz de hacerle volar el bloque a cualquiera trabajando de forma sutil. Pues hoy probaré que no soy como ellos y lo voy a hablar abiertamente. La razón es que sus problemas han llegado a afectarme a mí, directamente, y a mi familia cercana, indirectamente.

Mis abuelos manejan una vida bastante rara, en especial mi abuela, cuya vida parece basarse en la mentira. Les encanta aparentar todo lo que no son, siguen soñando con un pasado “glorioso” e idealizando una vida que nunca han tenido. Ya mucho he contado sobre ellos en mis anteriores posts. Les encanta criticar al vecino, pero no ven (o no quieren ver, o lo olvidan fácil) la rastra de pecados que llevan a cuestas.
También le encanta controlarlo todo. El respeto a las personas mayores se da cuando dichas personas enseñan con el ejemplo. En este caso, el “respeto” que pretenden imponer se basa en engaños, manipulaciones y más mentiras para crear un terreno de control (sutil, por supuesto) pero que vuelve loco a cualquiera (y para el ejemplo, tenemos a una ex nuera de quien también he hablado).

Mis tías no pueden tener más problemas personales porque sería la tapa. Y aún así, tienen toda la lengua suficiente para criticar, tienen el dedo suficiente para señalar y tienen la cortedad de mente suficiente para no darse cuenta de que todos los errores que ellas han cometido (y que son vox populi) en vez de usarlos para su crecimiento personal, para aprender de ellos, simplemente los olvidan o hacen caso omiso y continúan cometiéndolos, enseñando esos malos comportamientos a sus hijos y educándolos en un mundo de apariencias, de críticas no constructivas y de engaños.
Agreguemos a esta comedia un toque bien grande de religiosidad mal entendida (como si la religiosidad estuviera bien entendida), de supersticiones ignorantes y de temores mal fundamentados (los fantasmas que no son más que la conciencia gritando) y tenemos un retrato muy acertado de estos personajes.

Después de ese marco de referencia, se preguntarán ¿porqué estoy tan enojada? Porque simple y sencillamente me irrespetaron. En realidad vienen con una cadena de irrespetos desde mucho antes que yo naciera, pero eso fue algo que mis papás permitieron en aras de la “buena convivencia y la armonía familiar”. De eso no me puedo hacer responsable (aún siendo víctima indirecta). Y a pesar que trataron de entrometerse en ciertas decisiones que me correspondían a mí y a mí verdadera familia (como mi renuncia al estudio de ingeniería y mi decisión de estudiar traducción) nunca lo había sentido como un ataque directo. Sin embargo, la historia a la que hago referencia (que ya lleva su buen tiempo de haber sucedido, pero que sólo ahora me animo a contar) fue un ataque de frente a mi persona, a mi libertad de elección y es un ataque que ha tenido consecuencias mucho más profundas de las que en un momento pensé. Y todo eso sucedió porque no me quise someter a su voluntad.
Sí, ya dije que si me tratan suave y racionalmente, yo soy una persona fácil de llevar. Pero gracias a la educación que he recibido, y a otros muchos factores, mi mente tiene muchísima más apertura que la de dicha familia. Yo entiendo que por su propia condición (de mente y espíritu cortos) no era mucho lo que se les podía pedir. Sin embargo, y un poco por influencia de mis papás, les tenía respeto. Después de todo “la familia siempre será la familia”.

Sé que la familia no son las personas que comparten tu mismo ADN, tu misma sangre o tus mismos rasgos. La familia es aquel conjunto de seres que te educan con amor, con libertad y, principalmente, con bases para aprender a tomar las mejores decisiones y para sobreponerte de la mejor forma en los momentos más difíciles.

Ya dije que esta gente es controladora y ya dije que quieren someterlo a uno a sus caprichos, sin embargo, la distancia hizo que eso lo tomara como delirios de personas ignorantes y nunca les prestara verdadera atención. Sin embargo, me tocó vivirlo en carne propia una temporada que pasé vacaciones con ellos. Aún, conociendo lo tonto de sus reglas (no salir hasta tan tarde, no festejar mucho) estaba en su casa y decidí aceptarlas y seguirlas (al lugar que fueres…) pero luego de un tiempo no es tan fácil para mí estar en un mundo de mentiras y engaños ni mucho menos en un mundo que me hace sentir incómoda porque me hace actuar en contra de lo que yo creo y soy. La gota que derramó la copa fue el momento cuando quisieron venir a imponerme con quién podía salir o a quién no debía visitar.

El primer hijo de mi abuela, es decir, mi tío, es lo que llamarían “el hijo bobo”. No sirve para absolutamente nada más que estar debajo de las faldas de su mamá y hacerse el machito para intimidar (obviamente, NUNCA lo es cuando de verdad se necesita). Este hijo se casó con una muchacha y lógicamente el matrimonio no funcionó. A pesar que de ella me hablaban pestes y me la pintaron como la peor persona del mundo, el destino trazó una serie de circunstancias extrañas que me permitieron conocerla y constatar que, otra vez más, los otros habían mentido para quedar como los buenos.

No culpo ni disculpo a nadie, la historia que ellos vivieron pasó cuando yo era una bebe y no tengo culpa que sus relaciones hayan terminado mal. Sin embargo, me pareció una mujer lo suficientemente fuerte, que supo seguir adelante de la mejor manera posible y según MI criterio, una persona que se merecía todo mi respeto y admiración.

Ese fue mi pecado. A los ojos de aquellos jueces condenadores yo había transgredido una regla sagrada (había hecho algo que iba en contra de su parecer) y eso me rebajaba automáticamente de nivel. Previendo que, en su ignorancia y “dolor”, iban a cometer una sarta de tonterías, decidí irme de esa casa y terminar mis vacaciones en otra parte (sí, en la casa de dicha persona) y esa fue la estocada final. No sólo llamaron a mis papás para decirles que estaba en malos pasos, que me habían visto drogándome en no sé qué parte y otros varios chismes que no eran ciertos, sino que cuando los confronté se hicieron los locos (en especial la tía más doble moral que tengo) y dijeron que la que había armado el alboroto había sido yo (como quien dice, aparte de mentirosa, loca).

Naturalmente mi mamá se indignó y les retiró la palabra (lo cual fue también una excusa para cortar con esa familia que también le han hecho la vida imposible desde que se casó con mi papá, pero que de verdad nunca entenderé porqué aguantó tanto). Sin embargo, me extrañó la posición de mi papá. El siempre ha sido humanista, quiere que todo esté bien, no le gusta meterse en problemas y llevársela bien con todo el mundo, incluso con su familia que bastantes malas pasadas le hicieron a él y a nosotros. Mi papá simple y sencillamente no hizo nada. Dejó que “me defendiera por mí misma” y que los confrontara (cosa que, efectivamente hice) para ver “qué tan berraquita era yo”.

El hecho es que en ese momento no le di importancia al hecho, como dicen por ahí “la patada duele depende del burro que la pegue” y ellos no significan tanto para mí como para que me hieran de verdad. Lo que sí me dolió fue la actitud de mi papá. Tanto que dice querer a su familia (es decir, a nosotras) pero cuando su otra familia vino y me ultrajó, sencillamente se quedó callado. Como dándole carta blanca al asunto.

Esto nunca se lo reclamé, porque creo que no lo había procesado en toda su magnitud. Sin embargo, ahora hace poco, mi papá tuvo que viajar a ver a su papá (es decir, a mi abuelo) que tiene cáncer de vejiga y está muy enfermo (debido a que su propia familia, es decir, estos individuos a los que hago referencia, no le quisieron dar la atención que necesitaba) y claro, mis tías estaban a la expectativa por si él les decía algo debido al comportamiento que tuvieron para conmigo. Pero mi papá no hizo ni dijo absolutamente nada. Ninguna referencia, ni siquiera la más mínima expresión de desacuerdo frente a los actos de su familia.

Claro que eso me ha tenido dolida, pero hoy ya no puedo más porque encima de todo (y gracias a que últimamente he tenido serios problemas para quedarme callada cuando me empiezan a hablar de todas las estupideces que hace dicha familia y donde siempre son las víctimas), mi papá me pide respeto para esta “pobre gente”. Respeto para quienes nunca nos han respetado, para quienes me irrespetaron, para quienes siempre lo irrespetan a él.

Yo entiendo que mi problema no fue el motivo de viaje de su viaje, con su papá enfermo lo menos que va a hacer es pensar en lo que me pasó a mí. Incluso entiendo que mi papá quiera estar en buena posición con su familia debido a problemas emocionales no resueltos… ese es su problema si le gusta el masoquismo raro de querer estar detrás de unas personas que le han hecho la vida imposible, sin embargo, no comprendo por qué no pudo simplemente hablar con su familia, hacerle ver que lo que habían hecho estaba mal y cómo todos los problemas que hoy están enfrentando hacen parte de ese mal vivir y proceder, no sólo conmigo, sino con todo el mundo (porque la gravedad de la condición de mi abuelo se debe a problemas entre ellos mismos, por esas ganas de aparentar que todo está bien, porque ya mi abuelo es un cero a la izquierda). Pero no, eso al parecer es demasiado pedir.

¿Está hablando mi herida? Seguro que sí, pero no la herida que ellos dejaron, porque en realidad no dejaron ninguna herida. Habla la herida de una hija que descubre que, en el momento de la verdad, es simplemente un cero a la izquierda y que vale más la palabra de una sarta de mentirosos, de gente de mal vivir y peor proceder que la de aquella a quién crió y educó, de quien siempre ha exigido que dé lo mejor de sí misma y se comporte siempre a la altura, quien ha cosechado éxitos tanto personales como profesionales y quien ciertamente no le ha causado muchos dolores de cabeza. Claro que habla mi herida, pero hoy, a pesar del resentimiento que trato de liberar a través de estas palabras, agradezco a mi papá que me esté enseñando esta lección. Hoy me doy cuenta que, aparte de algunas personas en el mundo, no cuento con más nadie sino conmigo misma. El respeto se gana con ejemplo y proporcionando respeto, pero cuando esa línea la cruzan, sólo cuento conmigo misma para defenderme a mí misma.

lunes, 7 de marzo de 2011

Sobre las entidades públicas (como por tercera vez)

Y este post va dedicado, otra vez, a las entidades públicas...

Tener en cuenta que 1. sigo en shock por lo del robo 2. estoy estresada por la pérdida de los papeles y 3. estoy enojada.

En mi lógica, si yo soy una entidad que presta un servicio a la comunidad, en un horario específico (lunes-viernes 8-12 2-6) y donde no hay servicio los fines de semana porque no hay ni un fantasma por casualidad, pondré en mi página web la información necesaria para que la gente que la necesita se prepare y vaya el lunes. Es decir, la idea es optimizar el tiempo y el trabajo, y brindar un servicio "24 horas" utilizando herramientas informáticas ¿no?

Lo que me encanta y fascina de estas entidades es que no ponen la información completa, o la ponen y no la actualizan nunca. Entonces uno se prepara, lleva todos los papeles y le salen con el chiste: "ahh pero, tenía que pedir cita"

Resulta que para pedir un duplicado de la cédula hay que ir personalmente (ni siquiera se puede llamar) de 2pm a 3pm y pedir la cita que se la darán para el día siguiente. Esto está muy bien para las personas que tienen horario flexible, pero y ¿qué pasa con los que trabajamos todo el día en una oficina y nos queda un toque complicado estar saliendo cada vez que necesitemos?

Pues sí, resulta que a pesar de todos los avances tecnológicos, aquí no tienen ni idea de cómo utilizarlos (ya me pasó con Comfenalco, la página decía que la atención los sábados era de 7am a 8pm y resulta que en la vida real era sólo hasta las 11am.... hace raato pusimos la queja y todavía no han actualizado la información en la página web) y esto afecta a quienes, como yo, usamos internet porque no podemos desplazarnos hasta el sitio o no podemos llamar porque no nos van a contestar un domingo.

En fin, la pedida de cita supuso que tuve que volver a las 2pm. Me aconsejaron presentarme desde la 1pm porque la registraduría se llena bastante. Pues, llegué faltando 15 para la 1pm y cuando llegué ya había una fila de casi 50 personas... me senté paciente a esperar cuando a las 2pm pasó un señor recogiendo los papeles. Se los entregué y esperé hasta las 4PM (¡!) para que me asignaran la cita. Ya en este punto estaba que me desmayaba del dolor de cabeza y de la desesperación.

Ahora, mañana tengo que ir a renovar mis papeles, es decir, a que me den una contraseña y en un año recibir mi nueva cédula (y se dicen eficientes... había un cartel grande que decía eso...) lo mejor del caso es que ya mi jefe no anda nada contenta porque no estoy en la oficina (aunque cuando llego temprano o voy en horas que no me corresponden o trabajo lo sábados.... nadie me dice nada... que curioso..) y la verdad a mi tampoco me gusta estar haciendo filas ni esperando que por culpa de un ladrón (producto de una sociedad corrupta y que honestamente no me tiene nada contenta) que vino a molestarme la vida!

Aghhh.... necesito urgentemente liberarme de esta rabia tan horrible que tengo!!

domingo, 6 de marzo de 2011

De ladrones y otros demonios

¡Hoy tengo rabia, impotencia y mucho miedo! Todo gracias a un ladrón desgraciado que me robó mi bolso.

Anoche salí con unas amigas a celebrar los grados de una de ellas. Llevé un bolso pequeño, con mi cédula, mi mp4 (que tiene varios datos personales), mi tarjeta del banco, mi celular y las llaves de mi casa. Llegamos al lugar donde nos íbamos a quedar y nos sentamos. Yo puse mi bolso en mi silla, debajo de mi chaqueta, pero luego me iba a poner la chaqueta y pasé el bolso para la silla de mi compañera. lo puse debajo del bolso de ella.

En algún momento necesité mi celular y busqué mi bolso, y no lo encontré. Buscamos en el piso, en las cercanías de la mesa y nada. Una de ellas me prestó el celular y llamé a ver si depronto lo escuchaba cuando oh sorpresa... me contestaron.

El que me contestó tenía acentico de nea, de malosito, y me dijo que el bolso ya era de él (será gay el tipo) y que dejara de molestar. Me ofrecí pagarle por mis papeles (mandándole madrazos por dentro) pero sale y me va diciendo: Sabe que, yo tiré/voy a tirar su bolso en la 33 (la avenida donde estábamos) y si me sigue llamando a ·"$%$%&/ voy a donde usted está y la levanto a bala...

En este punto la educación, los buenos modales, el instinto de conservación y cualquier otro sentimiento se esfumó como por arte de magia y me regué a decirle al tipo que viniera si era tan machito, que si a mi me entraban las balas, a él también, que era lo peor que había dado el mundo.. y así varias cosas que no recuerdo (y que tenían vocabulario mucho más subido de tono) de la rabia. En ese momento salieron el señor gerente del lugar donde estábamos (creo) y una de mis amigas, el señor me dijo que si quería llamar a la policía, y yo le dije que sí. Justo en ese momento venía pasando una patrulla de policía, les contamos lo que pasó y nos ofreciern acompañarnos a buscar el bolso.

Aquí hago la acotación que fue mi primer paseo en patrulla de policía, pero que por obvias razones, no disfruté. En fin, recorrimos toda la vía, pero eso era buscar una aguja en un pajar (confiando en la palabra del ladrón... ¡ilusa yo!). El caso es que los policías fueron tan amables como inútiles, simplemente me dijeron que pusiera el denuncio y bloqueara la tarjeta (que no tenía ni una semana de haberla recibido).

Tengo miedo porque en mi mp4 había mucha información personal, de esas que cualquier persona guarda en sus dispositivos USB. No sé si estoy muy paranóica con lo de la seguridad de la información, pero desde anoche no he pegado ojo pensando que como tienen mi dirección y mis llaves, van a venir a mi casa y nos van a secuestrar o hasta nos pueden matar (y ese es el escenario más light).

Claro, estamos durmiendo con los pasadores de la puerta puestos y, aunque yo ya puse el denuncio (menos mal ya se puede hacer por internet) sigo con susto por si cogen mi cédula para hacer cosas raras.

Yo sé que las cosas en Medellín están difíciles, que hay muchos robos por todos lados, pero hasta el momento yo vivía tranquila y confiaba en la gente. Posiblemente debí haber estado más atenta a mis cosas, pero y si me hubieran atracado con arma de frente ¿qué?. Son cosas que se pierden y se pueden recuperar, sinceramente espero que no me traiga problemas a largo plazo, en especial con la cédula que la necesitaré pronto para hacer varios trámites, pero sigo enojada primero porque me da rabia con la gente que toma lo que no es suyo y segundo porque el desgraciado ese me amenazó (ya conté que si me tratan suave, colaboro, pero si me tratan de forzar, sale la pantera).

Sí, sí, la situación está difícil, sí sí, hay mucho desempleo, sí sí no hay garantías.... pero eso no justifica tomar lo que no me pertenece. Anoche me la pasé deseando que la cabeza de ese tipo quedara bajo una llanta en la autopista (y, otra vez, fue el pensamiento más light) pero ya esta mañana empecé a pensar que en realidad sólo fueron cosas materiales las que me quitaron (aunque potenciales de meterme en problemas), pero sigo con mi vida, estoy sana (aparte del colon inflamado por el susto) y pues, puedo seguir adelante... ¿no?. La justicia divina, karma, ying yang o lo que sea que cause el equilibrio, hará que el tipo ese pague por lo que hizo no sólo a mi... porque seguro no he sido la única (sí, exagerada, yo sé, pero ¡es la primera vez que me roban algo!) y la verdad, no me voy a desgastar más pensando en lo que pude/debí haber hecho y enfocarme en lo que necesito hacer en adelante.

Ya tengo mi plan de acción: ir por mi nueva cédula (que entregan en 6 u 8 meses siendo de buenas), ir por mi nueva tarjeta del banco y cambiar la cerradura de la puerta de mi casa. Sólo me resta esperar que no hagan mal uso de la información en mi mp4 (mis amigos me dicen que seguro ya llenaron eso de regueton o lo vendieron para comprar bazuco o algo así) y ¡dejar de escuchar esa voz rasposa que se me quedó metida en la cabeza!

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