miércoles, 21 de julio de 2010

Victoria II

Para leer la primera parte visite Victoria

La verdad es que en ningún momento Victoria se había ido del país, ni del departamento, ni mucho menos de la ciudad. Ella seguía allí. Simplemente necesitaba un tiempo para pensar y reordenar sus ideas: alquiló un apartamento cerca de la casa de su suegra, llevó a sus hijos a un lugar donde no tuvieran que crecer cerca a la violencia de su padre, aunque nunca les negó el derecho a que lo vieran.

El proceso de separación fue doloroso. La tristeza por la doble pérdida de su matrimonio y su familia se vieron en parte mitigadas con la esperanza aún latente que las cosas se podrían solucionar. Quizás este tiempo separados les diera una nueva perspectiva y quizás él se diera cuenta de lo mucho que había perdido... y correría a sus brazos para recuperar a su familia.

Sin embargo la realidad era que estas ilusiones no parecían fundamentarse. El esposo de Victoria, una vez sobrepuesto de la noticia, decidió vengarse y recuperar parte de su ego dolido porque su mujer lo había dejado. Impuso, a través de abogados de dudosa reputación, una querella para apoderarse del apartamento que el padre de Victoria le había regalado a ella (sin tener él nada que ver y aunque el apartamento no entraba dentro del contrato matrimonial) y de las otras pertenencias de Victoria.

Victoria, en vista de esto, decidió vender sus propiedades y pasar a una vida un poco más modesta. Su carga de trabajo aumentó, porque las seguridades económicas de las que disfrutara antaño, se estaban desvaneciendo rápidamente, por esto sucedió que se vio en la necesidad de dejar a sus hijos con su suegra mientras ella trabajaba, porque no podía pagar una niñera.

Como el ex marido de Victoria seguía sin trabajar se encargó de envenenarle la mente a sus hijos en contra de su mamá. La niña mayor le tenía terror a su padre, ella quería a su papá, pero también le tenía mucho miedo. El hijo menor no era consciente de lo que pasaba, pero el papá se encargaba de repetirle que su mamá era una prostituta, y el niño tranquilamente repetía las palabras "mama puta" como si de un juego se tratase.

A victoria le dolían todas estas humillaciones, pero como su condición iba desmejorando cada vez más, no era mucho lo que podía hacer. Sin embargo, por esos días se le presentó la oportunidad de viajar lejos de esa familia, de rehacer su vida en otra ciudad, y no vaciló al momento de aceptar.

Victoria ya había tenido la experiencia de vivir lejos de todo lo que ella conociera, pero eso fue antes, cuando estaba soltera. Ahora tenía que enfrentarse a un nuevo tipo de sociedad, y ser fuerte por sus dos hijos. Ella nunca vaciló, ahora tenía dos responsabilidades pequeñas y haría lo que fuera para que sus hijos no sufrieran las consecuencias de sus elecciones.

Victoria empezó en condiciones paupérrimas en la nueva ciudad. Pronto consiguió un puesto de celadora de una escuelita rural y aprovechó que este mismo puesto le proveía un pequeño cuarto en el cual ella empezó a vivir con sus dos hijos. Las condiciones de vida no eran las mejores, pasaban hambre, tenían que robarse los huevos de las gallinas vecinas, el hijo pequeño se enfermó con Hepatitis, en las noches el frío era demasiado y debían dormir juntos para darse calor... Sin embargo, Victoria prefería esta libertad de decidir cómo criar a sus hijos, esta libertad que le permitía trabajar en lo que ella quisiera, hacer lo que ella quisiera sin necesidad de sentirse juzgada o menospreciada por un hombre.

Poco a poco las cosas se fueron componiendo, Victoria pudo empezar a comprar cosas que sus hijos necesitaban, empezaron a estudiar y Victoria siguió trabajando contenta. Uno de los hermanos de Victoria que vivía en esa ciudad estaba casado con una mujer que no era precisamente la más amable. Victoria y sus hijos pasaban a visitarlos de tanto en tanto, más que todo para que Victoria pudiera utilizar el computador, la lavadora o ayudarle al hermano con algunas cosas de la casa, sin embargo, los hijos del hermano torturaban a sus primos con su estatus económico y los amenazaban con no dejarles ver los muñequitos de la televisión si no hacían lo que ellos querían.


A pesar de todas estas viscicitudes, Victoria iba saliendo adelante. Como estaba trabajando en una fábrica que construía casas prefabricadas, ella fue componiendo de los retazos y de las sobras una casa para ella y sus hijos. Victoria les enseñó que sin importar las dificultades, la clave de todo era tener muy buen humor y disposición frente a la vida. Poco a poco construyeron una casa para ellos, pequeña pero segura. Su status económico iba mejorando y aunque no vivían en la misma opulencia anterior, Victoria era mucho más feliz aquí.

Sin embargo, la tragedia esperaba a la vuelta de la esquina. El padre de Victoria se enfermó y Victoria y sus hijos debieron regresar a la ciudad de donde salieron. Victoria se hizo cargo de su padre enfermo, abandonando todo lo que había conseguido en la otra ciudad, por amor a un padre que, aunque siempre ausente, siempre quiso.

Para ayudar a su padre, Victoria invirtió en un negocio que su hermano le propuso y que le parecía rentable: invertir en la compra de dos volquetas, cada una de casi 60 millones de pesos. El negocio se cerró y empezaron a trabajar. Durante unos meses todo iba bien, pero un día funesto el hermano de Victoria apareció en la puerta con una terrible noticia: Victoria, nos robaron las volquetas.

Este fue el inicio de una confusión gigante. La búsqueda de las volquetas no dio ningún fruto y Victoria vio como sus ahorros, el dinero de sus casas, todo lo que poseía se iba por la alcantarilla. Volvía a quedar sin un sólo peso y con sus dos niños (a quienes el padre seguía sin mirar ni por casualidad). Y con ambas manos en la espalda se fue de la ciudad natal otra vez a la capital, a lograr sacar de los escombros lo poco que le quedaba.

Continuará...

3 comentarios:

  1. Ay, qué triste, tantas cosas por las que pasa :(

    Quiero saber el final de la historiaaaaa :D

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  2. interesantisimo....cada letra es fiel descripcion de la realidad.....me siento realmente muy honrada, el final es lo mas bueno......gracias tambien a catalina por interesarse en mi historia...

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