sábado, 10 de julio de 2010

Sobre la medicina (no sé si aquí o en todos lados)

Tanto se ha hablado de los sistemas de salud colombianos que honestamente uno ya no sabe que creer. Sin embargo, bien como dice mi madre: nadie experimenta en cabeza ajena (sólo el peluquero), ya me pasó a mí. Por casualidades de la vida me tocó pasarme a una eps "privada" donde me cobran un ojo de la cara y esta semana tuve la oportunidad (mejor, la obligación) de hacer uso de sus servicios... para llorar (literalmente).

Honestamente no sé que pasa con la medicina hoy en día. Los doctores se han vuelto unas máquinas de "hacer diagnósticos" y mandar acetaminofén (porque más no hacen). Si de buenas te tocó un doctor que te haga un examen físico, tocan "de lejitos" (¿o tendrán ojos biónicos?).

Hac unos meses empecé a sentir dolor en los senos; con lo paranóica que soy, imaginé pasillos de quimioterapia, pelucas, implantes, batallas legales etc... hasta que me sacudí y pedí cita en la eps. Llegué muy nerviosa a contarle a la doctora qué pasaba. Últimamente se me ha dado porque antes de ir a donde un médico yo me "asesoro", es decir, leo un poquito en Internet, en especial en MedlinePlus, sobre los síntomas que presento. Como para que no me vayan a salir con un cuento raro y/o por lo menos saber que terreno estoy pisando (sí, así me digan hipocondríaca... que de hecho creo que ese término no se aplica a esa situación...espero...)

En fin, pedí cita y fui. La doctora se encontraba como todos los doctores últimamente, sentada frente al computador, mirando más al computador que a los pacientes.

Doctora: ¿Nombre?
Yo: Kate
(sonido de la doctora escribiendo con el teclado)
Doctora: mmm (más escritura) ¿edad?
Yo: 23
Doctora: mmm (escritura...) bueno y ¿porqué vienes?
Yo: Tengo dolor en los senos desde hace unas semanas.
Doctora: ¿qué otros síntomas presenta?
Yo: mmm... bueno no, nada más, pero me duele como si me pasaran corrientes eléctricas. Calambres.
Doctora: mmm (casi tres minutos de escritura...)
Yo: (mirando nerviosa para todos lados por si ingresaba alguien con una inyección....)
Doctora: bueno, ven te reviso. Siéntate en la camilla

Luego procedió a tocarme el pecho por encima de la camisa, y ni siquiera dónde de verdad me dolía (aunque yo tampoco pedí que me quitaran la camisa... me sentí tímida...). Luego de medio tocar (y hacerme doler más) continuó:

Doctora: bueno, bájate de ahí. Lo que tienes es una condritis (o algo así) y por eso te duele el pecho (la vieja como que tenía mirada con rayos x), te voy a mandar un desinflamatorio y descansa.
Yo: ahh bueno, y ¿eso es todo?
Doctora. Sí, muchas mujeres se asustan, pero no es nada lo que tienes.
Yo: ahh ya.
Doctora:baja y reclama la fórmula y la droga. Que estés bien.

Así, limpiamente. Sin dolor y sin nada me diagnosticaron algo que, obviamente, no tenía. Fui, reclamé la droga y pues, me la apliqué. Aparte de que quedé medio dormida, el dolor se fue un rato y luego volvió.

Unas semanas después yo seguía con dolor, y ya oliendo el quirófano y sintiendo la extracción mamaria de verdad, pedí otra cita con otro médico. Esta vez el señor fue mucho más... doctor... me revisó bien, me envió una ecografía y me explicó que muchas mujeres sufren desórdenes hormonales (ohh hormonas!) y eso puede causar desde enojos y malgenios hasta dolores de cabeza, de seno, de estómago etc.

Esta semana me enfermé otra vez, pero esta vez del colon, pero ya teniendo la anterior experiencia me fui para donde otro médico. Es casi como un médico de familia porque me atiende desde que tengo 10 años. Me diagnosticó una colitis aguda, pero como a los dos días yo seguía con el dolor, me tocó ir a urgencias... otra pesadilla.

Me fui como a las 5 de la mañana después de pasar una noche de perros, y cuando llegué estaba como sola la sala de espera, lo que me animó y me hizo pensar en servicios personalizados y rápidos (ilusa). Sin embargo, de entrada esa ilusión empezó a devanecerse cuando presenté mi carné a la entrada.

Recepcionista: Bien, y ¿porqué viene?
Yo: (mirándola con cara asesina) porque me siento enferma (aunque debí haberle contestado que iba porque me encanta levantarme en la madrugada a visitar a los doctores de urgencias!!!)
Recepcionista: pues si, pero que tiene
Yo: ahh, diarrea, vómito, fiebre y dolor de estómago.
Recepcionista: bueno siéntese que ya la van a llamar.

Me llamaron rápido (eso tengo que decirlo) y me dijeron que tenía gastroenteritis y me iban a aplicar buscapina con ranitidina (wow! cuidado se quedan sin recursos). Yo pensé, bueno, una inyección más... qué más da (toda la semana me han puesto inyecciones en lugares que ni sabía se podían aplicar inyecciones) y me llevaron a la enfermería.

Como les dije es una clínica "privada" y hasta donde yo tenía entendido eso debía significar muy muy buen servicio (en especial porque le pertenece a una figura muy "eminente" en nuestro país). Sin embargo, creo que en Colombia eso se entiende al revés. De entrada eso parecía un estado de guerra, camillas con gente en los pasillos (sí, en los pasillos) gente en los muebles acostada, arropada y con cara de sufrimiento.

Claro, cuando llegué a la enfermería ya tenía los nervios de punta y las piernas no me respondían. Me sentaron en un sillón y al frente había dos personas acostadas en varios sillones juntos. Uno de ellos estaba con la presión baja, y llegó un punto en el que le empezó a decir a la esposa: "Belén, me muero.. me muero, perdóname todo lo que te hice, Señor no me desampares..."

Ya se imaginarán que a todos lo presentes nos invadió un escalofrío y la señora empezó a gritar por un doctor. Lo que más me impresionó (aún más) fue que ningún doctor le paró bolas. Uno se acercó y le dijo que se tranquilizara que iban a llamar a quien lo había tratado, la señora le estaba gritando que el señor se estaba poniendo frío. Pero el otro estaba más enfrascado en determinar no se qué muestras que iban para no se que parte en vez de ayudarlo.

Yo estaba en todo el frente, deseando que el señor no se muriera e indignada porque ningún médico le quería brindar ayuda. De hecho, aunque estábamos en la enfermería, no se veía ningún enfermero por ahí porque "los llamaron a un procedimiento urgente"... como dijo una señora.. seguro estan desayunando.

En fin, al rato el señor se empezó a sentir mejor y dejó de gritar (para tranquilidad de todos) cuando al lado mío se sentó una tuberculosa... bueno, no sé si estaba tuberculosa pero tenía una tos horrible, y el pañuelito que tenía ya estaba demasiado... lleno... necesitaba un reemplazo. Llegó el enfermero y para colmo, empezó a preparar el suero y el poco de inyecciones y yo pálida porque no resisto ni siquiera ver las agujas, cuando veo que trajo una silla y se puso frente a la pelada tuberculosa... claro, yo salí disparada de ahí antes de ver el espectáculo de poner una bolsa de suero a otro ser humano. Me senté afuera y esperé hasta que llegó mi turno.

Yo pensé que iba a ser cuestión de: muestre nalga, ponga inyección y adiós... no señores... resulta que la cosa iba con intravenosa incluida... y con enfermero que no sabía coger las venas. Ya a mí me han dicho que mis venas son muy delgadas y difíciles de atrapar, en especial cuando me pongo nerviosa (o séa, siempre) y este chico intentó la primera vez, con mi mano levantada...!!! La lógica dicta que cuando uno sube la mano, la gravedad hace que todo baje, incluidas las venas y la sangre. Menos mal en eso apareció mi papá y le dijo que en esa posición no iba a lograr nada. El enfermero después de menear la aguja en mi vena cual explorador (ignorando los gritos y las lágrimas) me dijo: Bueno, relájese, no se toque la mano yo vuelvo ahorita y trato de buscarle la otra vena.

Yo entre lágrimas le decía a mi papá que nos fuéramos, que ya no me importaba si me dolía el estómago, pero me hizo quedar y llegó el enfermero (nótese que todo esto fue también afuera de la sala de enfermería, a plena vista de todo el mundo... ni un poquito de provacidad para pacientes nerviosos!). Al fin me pudo coger la vena y poner el medicamento. Que tampoco sirvió de mucho porque sigo con dolor de estómago, pero ya ni loca que voy por esos lados. Volví donde mi médico de confianza y él me dice que si es extraño lo que tengo, pero que debo tratar de no estresarme porque eso aumenta la inflamación del colon. Sigo esperando los resultados de otros exámenes.

Todo esto me pasó esta semana y aunque no fue mayor cosa, es una partecita de lo que se vive casi a diario en los servicios médicos colombianos. Esto me pone a pensar: si supuestamente yo estoy pagando bien caro una salud prepagada (no entiendo quien fue el payaso que se inventó ese chiste!) y voy por procedimientos relativamente sencillos, ¿qué pueden esperar las personas de verdad enfermas o que necesitan tratamientos complicados y costosos?

Además, ¿que pasa con los médicos?... el juramento hipocrático se ha vuelto un juramento hipócrita y el gobierno, con tal de decir que hay empleo, no sólo contrata personal médico por sueldos míseros, sino que es personal que no tiene buenos estudios y/o entrenamiento formal en el área de la salud (ahora hasta en la remington hay medicina y cualquiera puede hacer una técnica de enfermería y buscar puesto en un hospital).

Honestamente... no sé a dónde vamos a ir a parar...

2 comentarios:

  1. nunca usé prepagada, pero con el servicio que cuentas, no me perdí de nada.

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  2. Para mí el servicio de medicina prepagada ha sido siempre el mejor. La atención es buenísima y qué más q uno puede escoger en el librito el médico al que quiere ir.
    Siempre he estado en Susalud, q ahora se llama SaludSura; no sé en cuál estás tú, pero si no es esta puedes averiguar si el médico Rodrigo Botero trabaja con ellos también, te lo recomiendo a ojos cerrados, es internista así q puedes acudir a él como primer médico. Ya él te recomendará algún especialista si es necesario.

    De todas maneras, reconozco q hay personas a las q les toca pasar por cosas terribles con los servicios de salud en Colombia, especialmente aquellos de la Nueva EPS.

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