viernes, 9 de julio de 2010

Volví... y empezamos con la sociedad (otra vez!)

Vaya, si que tengo el blog descuidado. Las "obligaciones" me han tenido alejada... jijiji

Mentiras... tengo que ser sincera, me dejo absorber por otras cosas en mi vida y casi siempre dejo de lado lo que me gusta, no sé encontrar ese "equilibrio" del que tanto hablan por ahí. Pero decidí que ya es hora de pensar en mí y como este es el año de las cosas nuevas, planeo buscar ese "equilibro" y empezaré retomar mi hobbie de "escritora" jeje (así sea frustrada!).

Estoy enferma (vaya novedad...pero esta vez si que me dio duro...) y con incapacidad médica y, aunque la cadera me duele de tantas inyecciones y las manos están resentidas por todo el suero que me han puesto (en especial cuando encuentras enfermeros que apenas están aprendiendo a ponerlo), yo insisto en venir a distraerme frente al compu (aquí es cuando debería dejar mi rebeldía contra los portátiles!).

Tengo muchas historias para contar, pero retomo con algo que me ha tenido pensativa durante mucho tiempo y que, de cierta forma, he evidenciado mucho más en este último año. Cuando estaba en la universidad (mmm.. creo que todavía), entre chiste y chiste, mis amigos me decían que yo era Nazi (no crean que se debía a un parecido físico con los representantes teutones ni mucho menos... yo tengo un aire muy latino jeje) sino, más que todo, por lo estricta que soy cuando estoy realizando una actividad (académica, social y/o de otra índole).

Desde muy pequeña me enseñaron que las cosas se hacen bien o no se hacen, y esa filosofía la he aplicado a casi todos los aspectos de mi vida. Me enseñaron que mi palabra es lo más sagrado que puedo ofrecer y debo respetarla, que si quiero obtener buenos resultados, la planeación, ejecución y seguimiento de las reglas son aspectos clave para el buen término de cualquier proyecto.

¿Y qué pasa con esto? pues que en el país donde yo vivo, fue la peor información que me pudieron haber dado para vivir. Aquí todo el mundo (bueno, no todos, pero si la gran mayoría) se pasa las reglas por la faja, en casi todos los ámbitos se exige eficacia pero sin perturbar la cómoda existencia de los que ya están arriba. Cualquier intento de cambiar se verá suprimido con amenazas y fuertes represalias. La mente de las personas está tan acondicionada a no seguir las reglas, que se ve reflejado en el mismo atraso y caos en el que vivimos.

Lo que más me enoja es que la gente (casi siempre la gente mayor) me dice que esas son "cosas de jóvenes" que ya se me pasará. Que ellos también eran así cuando jóvenes y se dieron cuenta que contra el sistema no se puede pelear, que es mejor dejar las cosas tal y como están porque yo sola no puedo cambiar nada. ¿De qué te sirve pelear para cambiarle la mentalidad a quienes no les conviene cambiarla?

La parte "racional-no emocional" de mi cerebro me dice que les haga caso, que porqué debo pelear una guerra que de antemano ya tengo perdida, sin embargo, el resto de mi cerebro me grita que no nos podemos quedar en esa eterna estupidez y en este eterno esquema social. Entonces... aquí las personas que piensan son un problema, si no te gusta la cerveza y el futbol (y no es que no me gusten, la primera ya me cae mal y el segundo... sólo me gustan algunos del mundial... y eso...), eres un problema para la sociedad. Si piensas demasiado y peor, si tratas de hacer algún cambio, te las verás con nosotros, porque las cosas aquí se hacen así y no hay más.

El contacto con profesionales extranjeros que últimamente he tenido refuerza este pensamiento cuando uno descifra cómo nos ven. Somos percibidos como un lugar exótico y salvaje que promete diez mil placeres, pero cuando se trata de hacer negocios serios o medir capacidades intelectuales, nos ven como niños de pecho... en el mejor de los casos.

La tal "malicia indígena" de la que tanto nos jactamos y el desorden constante en nuestras vidas hacen que tengamos una posición nada ventajosa frente a los otros países... y sí, ya sé que no existe un país o sociedad perfectos, pero también sé que (como las noticias lo evidencian) la nuestra está incluso más lejos de ser medianamente competente.

Otra cosa que me enoja de esta sociedad en la que vivo (y recalco en la que vivo porque no sé si suceda en otras) es que para poder hacer un señalamiento (verdadero o falso) tenemos que escondernos tras el "anonimato". Utilizar tu nombre te acarrea problemas de toda índole y rechazo social... y pues... somos seres humanos... es decir, sociables por naturaleza. Tremenda encrucijada.

Como iba diciendo, últimamente he visto que a mí no me debieron educar con valores, ni debieron inculcarme el sentido de responsabilidad (y tampoco crean que soy la santa del momento, pero sí me gusta hacer las cosas bien, pensando en un beneficio colectivo por encima de un logro personal) ... así podría encajar perfectamente en esa sociedad que es mía y al mismo tiempo repelo.

4 comentarios:

  1. Estando en Colombia, tuve tiempo de sobra para debatir con mi marido este tipo de temas, el siendo extranjero, ya te imaginarás todas las críticas que lanzó al aire cuando las cosas no salían como deberian ( no era la primera vez que estaba ahí, pero parece que aún no aprende a encopntrar la diferencia.)

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  2. Es que la diferencia es bien grande! No entiendo porqué nuestra mentalidad es tan limitada que nos dejamos llevar por las cosas más sencillas... ahh paciencia... mucha paciencia!

    Que rico volver a leerte! un saludo gigante!

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  3. No entiendo algo: si te enseñaron que "las cosas se hacen bien o no se hacen" (y andas criticando tanto a la sociedad colombiana que culturalmente tiene una forma de ser colectiva, como cada uno de los otros países del mundo; ni modo de compararnos con Suiza ni con Haití), ¿por qué no lo aplicas desde lo más básico y utilizas bien el español escrito? Si aplicaras lo que dices, no escribirías porque aún te falta corregir ciertas cosas... Pues, tus temas son muy interesantes y disfruto leer cada una de las cosas que has escrito, pero cometes muchos errores sintácticos y gramaticales (de los semánticos no voy a decir nada, ya que los puedo llegar a considerar muy subjetivos)...

    No hay que criticar tanto. Hay que ver que estamos en uno de los mejores lugares del mundo que, como todo sistema, tiene sus fallas, grandes o pequeñas... Sí, otros países van mucho más adelante en CIERTAS cosas, pero la mayoría tiene una historia "más larga" que, así incluya momentos de guerra como el nuestro, le ha dado más tiempo de recuperarse cuando lo ha necesitado. ¿Qué dirían, entonces, los alemanes sobre el holocausto? Si se hubieran puesto a criticar sin actuar no habrían salido de la situación de barbarie en la que se encontraban.

    Colombia tiene mucha esperanza. No en vano es considerado el país más fuerte en Suramérica, seguido por Perú. Las diversas culturas de nuestro pedazo de continente no son las más agradables ni las más queridas en otros países del mundo, en cambio la cultura colombiana es apetecida, porque somos buenos trabajadores, cultos, responsables, inteligentes, nos desvaramos en la situación que sea... Hay personas con la otra cara de la moneda, claro, pero como en tooodas partes.

    Lo que debemos hacer es dejar el miedo, porque ése es el que permite que seamos manipulados por un grupo tan reducido de gente como es el que conforma los grupos al margen de la ley de nuestro país.

    Muy personal: para MÍ los únicos problemas de nuestra querida Colombia son la violencia y la corrupción. Sí, hay envidia, traición, manipulación, etc., pero ¿en qué lugar del mundo no hay esas cosas? En menor o mayor medida, claro.

    Por eso digo que el individuo colombiano, formado culturalmente de cierta manera, no es ni menos ni más que el uruguayo, el indio o el de cualquier otra parte. Lo que falta es que llegue alguien que ponga un orden, teniendo como principio la educación (lo que querían hacer mis queridísimos miembros del Partido Verde) porque, como es en toda familia para que las cosas funcionen con cierto orden, se necesita un ente (persona o grupo) que lleve las riendas.

    Y he salidpo del país, sí, he tenido contacto con gente de todas partes del mundo, y muchas veces he dicho "es mil veces mejor en Colombia".

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  4. Estimada Soledad,

    Primero que todo, gracias por el tiempo que dedicas a leer el blog. Aprecio mucho tus comentarios.

    Sin embargo, unas cuantas aclaraciones. Sí, me enseñaron que las cosas se hacen bien o no se hacen, pero eso no quiere decir que todo lo haga bien (no soy perfecta). Mi blog es mi espacio para mejorar en el aspecto gramatical y no porque no lo haga bien no quiere decir que voy a dejar de intentarlo. Estoy consciente de mis errores sintácticos y gramaticales (sin embargo, gracias por precisarlos), pero al mismo tiempo, con cada entrada, sé que mejoro un poco (o por lo menos me esfuerzo para mejorar). En ningún momento he dicho que yo sea perfecta y que lo que yo hago es perfecto, y este es mi espacio para permitir equivocarme y darme la oportunidad de mejorar. Esto, desde mi punto de vista, es el principio del crecimiento.

    Con relación a la "criticadera". Si has salido y has tenido contacto con otras culturas sabrás exactamente a lo que me refiero cuando hablo de nuestra "idiosincrasia". Somos un país hermoso con una diversidad cultural que le proporciona una riqueza invaluable. Soy colombiana y estoy orgullosa de lo que esto significa, pero eso no quiere decir que me conforme con lo que veo a diario. Estoy consciente de nuestras ventajas y limitaciones, pero también me desespera la pasividad de ciertas personas de la sociedad en la que vivo y su afán para que las cosas NO cambien. Si critico es porque ya no me dejan otra opción, luchar constantemente contra una pared es frustrante, y repito, este es mi espacio para exponer esa frustración. Lamento si hiere la susceptibilidad y sentido patrio de algunos, en ningún momento comparo ni pongo a algunos por encima de otros, pero es cierto que, en muchas cosas, estamos atrasados por falta de voluntad (y estoy muy de acuerdo contigo que el estudio y lo que proponía el partido verde era lo más indicado para este momento que atraviesa el país).

    Sí, critico porque tengo el derecho a hacerlo (aunque suene petulante e inmaduro), pero también trato de aportar soluciones, y si has leído mi blog verás que no pretendo ser moralista ni mucho menos apoyar una causa específica, sino hacer un análisis de las situaciones que veo a diario. Quizás no sea 100% objetivo, pero nadie dice que así debe ser. Este es simplemente el espacio donde, como ser humano, expreso lo que veo y siento a través de mis ojos, sin restricciones e imposiciones que en otro lado podría tener.

    De nuevo, agradezco tu tiempo por leer mis escritos y te envío un cordial saludo.

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