martes, 1 de noviembre de 2011

Viejos verdes

Desde que llegué aquí me di cuenta que soy un imán de hombres.....

....de hombres viejos y desesperados!!!

Los Europeos tiene fama de ser fríos y distantes en sus relaciones sociales y aunque estoy en España, que se considera la américa latina europea, sí es cierto que las relaciones tienden a ser un poco menos "cálidas" que allá.

La forma en que los hombres se comportan también tiende a ser un poco más distinta. Los famosos piropos obreros han disminuído considerablemente, o se han reemplazado con otros cuyas palabras no entiendo (pero aún así, no es la misma intensidad de los de allá).

Yo supuse que aquí los hombres iban a ser menos "abiertos" que allá, y de cierta forma lo son, pero oh sorpresa que me encuentro que hay un grupo de hombres muy abiertos, lanzados... y honestamente, desagradables: los viejitos.

Me pasó la primera semana que llegué, un viejito me dijo algo, pero como yo iba enfocada tratando de encontrar una dirección, no le presté atención (y luego la conciencia me remordió porque pensé que era un hombre inocente que quería preguntarme algo inocente).

Luego me volvió a pasar otras veces en mis idas a Barcelona, viejitos se me acercaban por la calle preguntandome quién era, qué hacía, dónde vivía y que si quería tomarme algo con ellos (y nótese que mi cara de espanto y paranoia crecían minuto a minuto).

Luego me pasó con otro viejito francés, a quien le tomé una foto y cuando me iba despedir le dije: "Espero vernos en el futuro" y me responde "Ok, veámonos esta noche" (¡buen intento!).

Luego me pasó aquí, saliendo de mi casa. Los señores de la casa iban a caminar y yo me pegué a la caminata. Al frente de mi edificio están los contenedores de basura y mientras ellos iban a botar la basura, yo me quedé de este lado de la calle. En ese momento se me acercó un viejito y me preguntó algo; como yo iba con mis audífonos puestos, me los quité para ver qué quería y sale con el siguiente discurso: "¿Pero qué hace una niña tan linda como tu por aquí?, ¿quieres compañía?" (con cara de coquetón) y yo puse cara de "guacalas" y le señalé al señor de la casa que estaba en la otra acera (y quien también es un viejito, entonces creo que el mensaje que envié fue: ya tengo mi viejito del día....), pero sirvió porque me quité al otro de encima (puso una cara tan chistosa, como... juemama! me voy antes que me casquen!).

El señor de mi casa me preguntó qué había pasado y le conté, me miró y me dijo: "Vaya, pero ese viejo se ha chiflado... aquí los hombres mayores no hacen eso"... No sabía si reirme o llorar!

En fin, otro de los cambios, anécdotas, misterios y demás de la vida por estos lados, es la increíble cantidad de viejitos que quieren cortejar a las jóvenes. A mis amigas ya les ha pasado y alguna vez cuando lo comentábamos, otro amigo español nos dijo: "acostúmbrense, ese es el deporte de los abuelitos,, pero mientras los ignoren, no hay problema"... yo sólo pensaba: guácalas, viejos verdes!

1 comentario:

  1. Jaja, bueno acostumbrate al deporte de la tercera edad. Me dio mucha risa lo de ya tengo mi viejito del día jaja

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