martes, 4 de septiembre de 2012

La Sagrada Familia

Este post me quedó en el "tintero", entonces lo publico por aquí para que no se me olvide.

Y para despedir España, Barcelona en especial, a lo grande, fui con unas amigas al lugar insignia de la ciudad: Basílica y Templo Expiatorio de la Sagrada Familia. (o Sagrada Familia, a secas)

Ya sé que me tomó casi un año conocerla pero quería que fuera un momento especial. Como los primeros días estaba ocupada conociendo otras cosas, no pude ir con mis amigos, y luego cuando yo quería ir, no tenía quién me acompañara. Pero la paciencia es una virtud y hoy pude ir con unas amigas que hice en el pueblo y quienes, a pesar de vivir aquí, tampoco habían ido.


A pesar de que me criaron en la religión católica, no soy creyente ni practicante. Digamos que practico la espiritualidad a mi modo. Por esa y varias razones más (principalmente porque no tenía a nadie con quien ir) pospuse muchas veces la ida a esta Iglesia. Sin embargo, creo que valió la pena la espera porque, después de un año de vivir allí, después de un año de conocer otras obras de Gaudí, ver la Sagrada Familia con todo este bagaje "intelectual", me permitió admirar esta obra más allá desde su punto de vista religioso.

Se describe a si misma como una joya arquitectónica , y en realidad es un trabajo digno de admirar. Este templo plasma la manifestación interna de la devoción que sentía Gaudí por la Iglesia Católica y por la naturaleza, según la audioguía, se entrelazan las matemáticas, la astrología, la botánica y la arquitectura para formar el complejo más impresionante jamás diseñado.


La idea de este tempo es mostrar varios aspectos de la Iglesia Católica, de la vida de Jesús, de la vida de los apóstoles, tributos a María y a José, tributos a la Santísima Trinidad.

Las fachadas son increíblemente bellas, muy bien detalladas. Esta Iglesia lleva un siglo construyéndose y todavía la falta bastante para terminar. Dicen que el estado no aporta ni un céntimo y todo se paga de lo que recoge en turismo y en donaciones. Gaudí dejó muy bien detallados los planos de lo que quería que se construyera. La Iglesia es el tributo de la ciudad, su mayor orgullo.




Ese triángulo que se ve allá en la parte superior es la Santísima Trinidad (si mal no recuerdo) un tributo al poder supremo.


Por esta puerta entró el papa en el 2010, cuando realizó la misa de inauguración. Tiene el padre nuestro en catalán.


Una de las fachadas.

Foto de cuando el papa inauguró la Iglesia.



Definitivamente es un lugar que vale la pena visitar.

Después de ahí nos fuimos para Montjuic, a darle un último vistazo a la ciudad desde las alturas.


Museo de Arte Nacional de Catalunya.


La antorcha de los juegos olímpicos (que ahora es una antena de telecomunicaciones de Telefónica)


En el Palau.


Estas fueron mis últimas vistas de Barcelona. Adiós ciudad hermosa.

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