lunes, 25 de julio de 2011

Vuelta a Oriente

Este mes he estado bastante ocupada entre finalización del trabajo (yuju, termino en una semana), organización de asuntos de hogar y logística en España (aunque faltan detalles, todo está listo) y pasar tiempo con mi familia.

Esto último ha sido particularmente agradable puesto que también hemos contado con varios "invitados especiales" o familia que llega de sorpresa.

Uno de ellos es mi primo quien se traslada a vivir a Medellín con la familia. Con la excusa de comprar casa, nos fuimos a visitar los municipios cercanos a Medellín y terminamos haciendo las famosas vueltas a oriente y occidente.

Antioquia nunca deja de sorprenderme, sus grandes montañas con neblina por encima que las hace parecer nieve, las verdes laderas,los hondos precipicios y, cuando los días están abiertos, el contraste entre cielo azul y sol brillante. Son paisajes de ensueño.

Menos mal iba armada con mi cámara y aproveché para hacer un foto reportaje de esos lugares tan hermosos que no son parte de los panfletos turísticos del país, pero que cuando pasamos por allí, nos evocan muchas sensaciones por su majestuosidad y por ser los últimos lugares naturales y bellos que la "civilización" no ha destruido todavía.

No soy la mejor fotógrafa del mundo, pero traté de captar las mejoras tomas desde el carro. Muchas no quedaron bien porque íbamos a bastante velocidad, pero aquí subo las más decentes.

Este primer set de fotos corresponde a la llamada vuelta a oriente. Comprende los municipios (o pueblos) Rionegro, Llano Grande, San Antonio de Pereira, Guarne y creo que Marinilla (fue hace algunas semanas). Es tierra fría a más o menos cuarenta minutos de Medellín. Está cerca al aeropuerto y es un lugar muy apetecido para tener fincas de recreo (claro que para fincas de recreo, yo prefiero el otro lado de Antioquia, pero no se puede negar que aquí se ven casas muy bonitas).











Mi primo quería comprar una finca, así que fuimos a ver varias. Las fincas que se encuentran en estas tierras son hermosísimas. Esta en especial me gustó mucho porque no está muy lejos de la carretera y la vista es hermosa. Sin embargo, la tierra por aquí es muy cara y se necesita invertir mucho para lograr una casa más o menos decente. Sin embargo, por sencillas que sean, el lugar sigue siendo precioso.





De los otros pueblos casi no saqué fotos, las que tengo son de tipo familiar y no viene al caso ponerlas aquí. Sin embargo, alcancé a tomar de San Antonio de Pereira. Este pueblito es muy conocido por sus postres. Venden de todo lo que uno se alcance a imaginar. Ese día comimos postre de aguacate, de aguardiente, de turrón peruano y cheesecake.







La plaza de San Antonio siempre está llena de turistas visitando el pueblo, y con muchos puesticos de comida y artesanías, lo cual lo hace parecer una feria gigante.

Este mes ha hecho un clima espectacular (en especial después de esa temporada de lluvias que tuvimos hace poco) por lo cual el paseo fue aún más agradable. Claro que la piel bronceada por sol de montaña no es precisamente la más bella (quedamos colorados).

Este es un paseo que definitivamente recomiendo a quienes visiten Antioquia, aunque un consejo: ¡utilicen mucho bloqueador solar!

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