domingo, 10 de octubre de 2010

Domingo en el parque


Hoy aproveché que el invierno en el que estábamos nos dio una tregua y amaneció soleado, que no tenía nada para hacer y que tenía ganas de salir y me fui para el parque que queda cerca de mi casa.

Este parque se llama “El Ajedrez” porque tiene piso de ajedrez gigante. Creo que cuando yo era más pequeña ese ajedrez era más grande, pero no estoy segura. Ese parque me encanta porque es uno de los pocos parques donde todavía se puede ver naturaleza y hay espacios para sentarse y respirar en tranquilidad.

Como en mi casa nadie estaba despierto aproveché que igual tenía que sacar al perro así que me lo llevé a pasear. Llegamos y ya había bastante gente. El clima estaba delicioso, yo diría que unos 20-25 grados (pero mi termómetro interno está malo así que no me crean mucho). El cielo estaba azulito, con una que otra nube negra en la lejanía, pero se ve que no va a llover hasta ahorita en la noche. Como este parque queda subiendo la montaña, la brisa es fresca y se puede ver una parte del Valle de Aburrá.



El parque está rodeado de unas casas preciosas, grandes y de varios tipos de arquitectura. El parque está también rodeado de árboles grandes y como es en forma de colina, sus laderas tienen espacios en cemento y en hierba para uno sentarse y disfrutar del panorama.
Cuando llegué no resistí la tentación de montarme en uno de los columpios, estaba feliz y contenta hasta que mi perro me empezó a acosar porque más allá había otro perro y él quería ir a jugar. A Mateo yo no lo suelto cuando voy a los parques porque él es medio neurasténico y bipolar, en un momento dado puede estar muy feliz y al otro sale de pelea con los otros perros. Además, les quita los juguetes y no los quiere devolver. Entonces, para evitar problemas, lo mantengo con la correa al lado mío. Pero estaba desesperado por ir a jugar con el otro perrito, así que me bajé del columpio y me fui a que hiciera relaciones sociales.



Jugó un rato y después vi una banquita libre debajo de unos árboles y me fui a sentar allá. Me arrepentí de no haberme llevado un libro o una de las tareas que tenía que hacer, porque el lugar estaba buenísimo para concentrarme. Entonces me entretuve mirando a la gente. Al frente del parque hay un templo cristiano, evangélico o no sé de qué religión. El caso es que tenían allá prendida su rumba de alabanza y la música se escuchaba hasta el parque. Siempre me ha parecido curioso de las religiones de la nueva era eso de “exprésale a Dios tu amor con toda la energía de tu cuerpo”. Supongo que es una forma de rebelarse ante la rigidez de la religión católica. Aunque tengo entendido que ahora los católicos son más laxos en las misas. Ya cantan más animado y hasta bailan. En fin, el tema de religiones y cultos da para largo y no viene al caso.

En el parque también había un grupo de niños divirtiéndose en un programa que tiene el INDER (Instituto de deporte y desarrollo de Medellín encargado de las actividades deportivas y de recreación de la ciudad) llamado “Al parque”. Ellos se encargan de reunir niños de comunas pobres de la ciudad y llevarlos a un parque. Allí se hacen juegos, lúdicas, pintan, bailan, les dan refrigerio y los niños juegan a sus anchas. Había un grupito construyendo una casa en un árbol, otros estaban jugando a lanzarse de un árbol agarrados de unas hojas de palma seca. Claro que habría sido más divertido caer en un lago y no en el piso. Pero cuando uno es pequeño no es tan exigente y juega con lo que haya disponible.

Había varios grupos de jóvenes sentados en las mesitas de un costado del parque. Se sientan ahí a hablar, a tomar gaseosa, a silbarles a las niñas que pasan y a disfrutar del día maravilloso que estaba (está) haciendo. También había muchos propietarios de perros aprovechando el día para qué sus mascotas hicieran un poco de deporte y se relajaran.


También alcancé a ver un proyecto de "foto estudio" que le hacían a unos gemelos preciosos. Dos fotógrafos para dos bebes Y los papás entreteniéndolos. Todo un espectáculo. Claro que no les pude tomar foto porque estaban muy lejos y el resplandor no los dejaba ver.

Hacía mucho rato que no iba a un parque. El trabajo, el estudio y las miles de obligaciones que uno va adquiriendo a medida que se va haciendo grande empiezan a ser distractores de las cosas que en realidad valen la pena, y que lo mejor de todo: son gratis =)

Las fotos no tienen la mejor calidad porque las tomé con mi mp4 y el pobre ya está sacando la mano.

2 comentarios:

  1. Muy buena la experiencia del parque, creo que no deberias olvidarla tanto y hacerla más seguida. super eso del insituto que lleva alos niños de la comunas pobres a disfrutar un poco de juegos y naturaleza. En Barranquilla no hay eso (creo) y tampoco hay muchos parques así de onitos como ese que describiste. Un abrazo.

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  2. Eso noté que en Barranquilla no hay casi eventos sociales o para todo tipo de público. Son mucho más.. selectos, si se quiere. Y lástima porque un parque de los pies descalzos quedaría perfecto allá!

    Y creo que retomaré mis idas al parque para leer o para estudiar! el ambiente es genial. Espero que el clima me de chance.

    Un abrazo!

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