lunes, 16 de abril de 2012

En caravana por España II

Bueno, continuando con la crónica del viaje de Semana Santa, quedé en que nos fuimos a las montañas.



La primera parada fue el pueblo de Rubielos de Mora, un pueblito a 900 metros de altura en la sierra de Gúdar, Aragón (límites con Castellón). Es un pueblo medieval y de verano, es decir, no vive casi nadie en invierno porque es frío frío (tanto que cuando estuve, la temperatura osciló entre los -4 y 5 grados, y hasta nevó). En este pueblo vivió el señor cuando era jóven y sus hermanas tienen casas allí.





Yo estaba emocionadísima porque por fin iba a conocer una de esas casas medievales (aunque estas, obviamente están restauradas, los cimientos y algunas paredes son originales) y me di cuenta que tienen una arquitectura bastante peculiar. Como no pueden construir de forma horizontal porque el pueblo es más bien pequeño, tienen que aprovechar las eras, los pajares y los lugares donde tenían a los cerdos y en esos 90 metros cuadrados, levantar las casas. Hacen unos trabajos maravillosos porque logran hacer que cada piso parezca un apartamento completo y como son casa construidas con triple protección (piedra, cemento y otra cosa que no recuerdo) no son tan frías como uno creería (aunque, obvio, se necesitan radiadores y estufas).





De este pueblo me gustó mucho la historia. Resulta que cada calle está nombrada según una personalidad que haya vivido allí, además, encima de cada farol de la calle, ponen un muñequito que simboliza la labor que realizaba dicha personalidad. Así la calle de los barberos tiene un farol con un cuchillito, la calle de la farmacia tiene un farol con una balanza, la calle del horno tiene un señor con una hogaza de pan, la calle del pintor tiene a un pintor, la calle del torero tiene a un señor con un toro y así sucesivamente.











El pueblo tenía siete arcos que permitían la entrada, los cuales se cerraban de noche. Ahora quedan dos, pero uno de ellos, el principal, aún conserva en sus faroles dos objetos distintivos del pueblo. En uno está la llave del pueblo, que se le entrega a los que llegan, el otro es el escudo del pueblo, símbolo que los identifica. Más arriba, en la muralla, hay un búho (que yo creí era de verdad, pero es una estatua) que ve el bien y el mal de todos los habitantes y visitantes.



Como aún era miércoles, no había llegado mucha gente al pueblo, entonces estaba muy vacío. Se podía andar por las calles solitarias y me llegué a sentir en una película de época o en una película de misterio. Era un ambiente muy bonito, aunque hacía bastante frío.





Al otro día fuimos a otro pueblo cercano llamado Mora de Rubielos (al revés del anterior). Allí estuvimos en las tiendas Adidas, Sportwell y Nike (los saldos que llevan de Barcelona) donde todo estaba baratísimo. Aproveché y me compré un par de cositas. De vuelta, vimos un castillo medieval, fabuloso. Lástima que ya mi cámara tenía las baterías agotadas y no pude tomar foto.

Al otro día, cuando nos estábamos organizando, para ir a otro pueblito cercano "Puebla de Arenoso", el señor recibió una llamada. Había muerto un amigo de ellos de ese pueblo (el que manejaba el bar del pueblo) y claro había que ir a presentar los respetos a su familia. Entonces nos dirigimos allí.



Este también es un pueblo muy antiguo y mucho más pequeño que Rubielos. Está entre dos montañas que rodean un río. Este río lo represaron y crearon un lago precioso. El agua es azul cristalina y parece un paisaje sacado de un cuento de hadas. Como el pueblo no tiene velatorio, al señor lo estaban velando en el mismo bar. Yo no me quise quedar afuera porque la calle estaba sola, así que entré pero no fui a ver al muerto sino que me fui para la terraza a ver el paisaje más lindo que he visto (las montañas y el lago, con el cielo metálico y unos rayitos de sol). Claro, me picaban los dedos para tomar foto, pero no me pareció adecuado hacerlo en la mitad de la velación. Entonces esperé hasta salir y logré tomar una foto que más o menos ilustra lo que vi en el bar.





Luego, fuimos a comer a casa de unos amigos de los señores con los que fui y se hizo muy tarde, así que dormimos allí porque al otro día era el entierro y la misa. Ese dia nevo en la parte alta de la montaña, pero no cuajó, entonces no hubo foto.

Al otro día fui a recorrer el pueblo donde sí pude tomar varias fotos. Era viernes santo y aparte la gente estaba organizándose para el entierro, entonces las calles estaban vacías. Uno de los amigos del señor que vive allí me llevó a recorrer el pueblo y me mostró la panorámmica desde el cementerio (que es la parte más alta). Luego caí en cuenta que era viernes santo, ví la hora y eran las 3 y estaba lloviendo bastante. Menos mal iba acompañada, o si no el yuyo que me daba iba a ser bueno.



Esta última foto muestra las barreras que ponen en las corridas de toros, para que el toro no se meta a las casas y para que la gente que viene corriendo se pueda resguardar del toro.

En la noche, luego del entierro y de la misa, nos devolvimos a Rubielos, donde alcancé a ver la procesión de la crucifixión. Pero de eso hablo (y muestro fotos) en el tercer y último post porque mañana tengo que madrugar y ya me tengo que acostar!

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