martes, 9 de marzo de 2010

Avatar en Colombia

Spoiler Alert (En Espanish: ojo que voy a hablar de una película!):

- Si usted no se ha visto la película Avatar y odia que le cuenten las películas, entonces no siga leyendo.
- Si usted no se ha visto la película Avatar, odia que le cuenten las películas, pero quiere saber qué escribo porque le encanta y le fascina lo que escribo en el blog y me quiere nominar para un Nóbel de la escritura (jajajajaja), me cae bien, pero no siga leyendo hasta que se haya visto la película.
- Si usted no se ha visto la película Avatar, odia que le cuenten las películas y no le interesa saber lo que digo, entonces ¿qué está haciendo aquí?
- Si usted no se ha visto la película Avatar pero no le importa que le cuenten las películas, puede seguir leyendo (aunque no se lo recomiendo, la película es muy buena).
- Si usted ya se vió la película Avatar y está interesado en lo que voy a escribir a continuación, adelante, siga leyendo.

Bueno, después de semejante introducción, procedo a escribir lo que iba a contar. Resulta que la historia de la película Avatar (sí, ya nos quedó claro que era esa la película a la que te ibas a referir) no es algo traido por los pelos ni sacado de la muy fértil imaginación de James Cameron. Es una realidad que muchos países han vivido desde hace muchísimo tiempo aquí en América Latina.

Este fenómeno de invasiones por parte de empresas del sector privado (y del público también) junto con ejércitos a poblaciones indígenas (alienígenas o terrícolas), negras o simplemente habitantes de una determinada región rica en algún recurso natural, cuya explotación generará grandes ingresos a unos cuantos señores de zapato pulido y corbata, es una realidad que, por lo menos en Colombia, se ha presentado casi desde los años 70 (¿de dónde creen que salen tantos desplazados "por la violencia"?).

Hace unos años una amiga mía que es médica investigadora de la SIU me contaba que todo el fenómeno de desplazados por la violencia povenía de sucesos preparados y ejecutados por empresas que iban detrás de un espacio natural para explotar. El proceso era mas o menos así: identificaban un espacio natural que pudiesen explotar y reportara buenos ingresos (minas de carbón, minas de cobre, salinas, zonas acuíferas etc), si había una comunidad viviendo por ahí y se rehusaba a irse (luego de campañas medio raras de zonas de alto riesgo y demás inventos) contrataban grupos armados, insurgentes o simplemente "manada de asesinos" para que incrementaran los índices de violencia. Como en Colombia está de moda desde hace 50 años lo de las guerrillas y grupos al margen de la ley, entonces es fácil achacarle la culpa a ellos y claro, esto genera migraciones masivas de indígenas o campesinos a la ciudad, dejándole el campo libre a los contratistas para empezar a explotar los recursos.

Este tipo de información no se hace pública por obvias razones, pero tampoco es que sea top secret, en muchos informes de grupos de investigación y de ONG's se pueden encontrar alusiones a este tipo de sucesos.

En fin, me refiero a esto porque me enviaron este artículo que habla de un nuevo intento de recrear Avatar en Colombia, específicamente en el Chocó, dónde el ejército (esto no está confirmado, pero conociéndonos como nos conozco, tampoco me sorprendería) bombardeó una población indígena para forzarla a salir de las tierras que se presumen ricas en oro, cobre y molibdeno.

Copio el articulo completo aquí:

La siguiente información nunca será transmitida por RCN, Caracol o el Tiempo

La brigada 17 del Ejercito Nacional y la Fuerza Aérea Colombiana bombardearon la comunidad indígena de Alto Guayabal del Resguardo Uradá Jiguamiandó, en los límites entre Antioquia y Chocó, el 30 de enero de 2010 a las 3:30 a.m. dejando como resultado de éste ataque varios indígenas, gravemente, heridos y la muerte de un bebé indígena recién nacido. La clara intención del bombardeo es desplazar a la comunidad indígena y negra, para dar vía libre al proyecto minero Mandé Norte. Uno de los planes más avasalladores, depredadores y arbitrarios que se mueven en las selvas del Chocó. Situado entre Carmen del Darién, Chocó, y Murindó, Antioquia.

Seguros de la existencia de grandes depósitos de oro, de cobre y de un mineral poco nombrado, molibdeno, el gobierno de Uribe ha otorgado a las multinacionales Muriel Mining Co, Anglo Gold Ashanti y a la Glencore todas las concesiones posibles e imposibles y dado facultades para que hagan y deshagan sobre un territorio de 16.000 hectáreas. Sin embargo, éstos territorios colectivos son de propiedad de las comunidades negras de Jiguamiandó y de los resguardos indígenas de Urada-Jiguamiandó y Murindó del pueblo embera-Katío, territorios ancestrales.

Por obvias razones las comunidades allí asentadas se oponen al desarrollo de ese proyecto; motivo por el cual, el actual gobierno colombiano, violando todas las normas y principios constitucionales nacionales, normatividad internacional y los Derechos humanos y en contravía del Estado social de Derecho; ORDENÓ LA MILITARIZACIÓN DE SUS TERRITORIOS y el BOMBARDEO y QUEMA DE SUS TAMBOS (viviendas indígenas).

Además, la Brigada 15 del Ejercito Nacional Colombiano invadió el resguardo indígena de Urada en la Zona de la Rica, los militares acabaron con las siembras de pan coger y frutales, construyeron helipuertos que son utilizados por la empresa concesionaria para el transporte de sus empleados, talaron tres hectáreas de bosque con la empresa Muriel Mining Co, destrozaron el cementerio sagrado ubicado en la zona de la Rica, donde solo pueden entrar los médicos jaibanas.

Esta situación tiene como antecedentes: El 4 de mayo del 2000 a causa de los operativos en la zona desaparecieron tres (3) miembros de la comunidad de alto guayabal, los desaparecidos son: Reguina Rubiano bariquin de 65 años Pablo Emilio Domico de 45 años y Blancaina Domico de 16 anos. En los mismos operativos quemaron ocho (8) tambos indígenas, robaron plátano, víveres, utensilios sagrados y animales de cría. El 22 de junio de 2007 fue bombardeada la comunidad indígena de Isla en el resguardo del río Murindó. El día 8 de febrero de 2008 a las 3:40 pm fue bombardeado el cementerio de las comunidades indígenas de Isla y Coredó. En al zona de La Rica la empresa y los militares construyeron cambuches y campamentos en los que permanecen asentados. Allí se instalaron dispositivos de seguridad y les dijeron a indígenas dueños del territorio, que no podían transitar por el mismo, estos militares prestan seguridad a la empresa concesionaria, desconociendo derechos ancestrales de los indígenas y negros colombianos y poniendo en riesgo los derechos fundamentales de estas comunidades.

Aterrorizados por la situación y la grave amenaza que se cierne sobre ellos, los Embera Katío hacen un LLAMADO URGENTE nacional e internacional solicitando apoyo para que finalice la militarización de su territorio y evitar el desplazamiento forzado.

Por favor visita página web donde se encuentra un modelo de carta que se puede enviar automáticamente a las autoridades colombianas y que recoge las exigencias de los Embera Katío.

http://www.bosquetropical.org

Ayúdenos a distribuir ampliamente esta información.

1 comentario:

  1. grillis me encantó tu super introducción pero no he visto la película, no me choca que me las cuenten, pero seguire tus consejos y la vere. cuando la vea si es que sucede algún día vuelvo a pasar por aca y le vuelvo a comentar!! jajajaja te quierooo..

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