sábado, 27 de marzo de 2010

Coral


Coral nació y creció en una pequeña vereda, en un pueblo del sur de Magdalena. Provenía de una familia de escasos recursos, su padre y hermanos trabajaban en el campo, mientras ella su madre y sus hermanas se encargaban de los oficios del hogar.

La pequeña choza en la que vivían carecía de muchos servicios básicos, por lo que Coral y su familia debían convivir con la naturaleza que quería invadir su casa; todas las mañanas debía levantarse temprano para ir a los pozos, varios kilómetros lejos de su casa, y traer los cubos de agua que servirían para las labores del día, no poseían luz eléctrica y por las noches los acompañaban el fuego de las antorchas que se encendían alrededor del pequeño grupo de chozas y la luna, en su ausencia, la infinidad del cielo.

Aún cocinaban en fogón de leña y ollas de barro, cultivaban la mayoría de sus alimentos y cazaban o pescaban los otros. Era una vida relativamente sencilla, pero Coral siempre quiso mucho más. Ella imaginaba vivir en la gran ciudad, tener una casa hermosa, un esposo rico y muchos hijos. Ella consideraba que no había nacido para soportar pobreza ni mucho menos para ser menos que nadie.

Coral salió de su pueblo cuanto contaba con quince años de edad. Emigró a la gran ciudad para trabajar como muchacha del servicio en una casa de gente rica. Las amigas de su madre contaban que era la mejor forma de ganar dinero y que traía sus beneficios puesto que se codeaban con la crema y nata de dicha ciudad.

Coral efectivamente ingresó en la casa de una gente muy rica. Los patrones tenían tres hijos, dos varones y una muchacha, casi de la misma edad de Coral. En esta nueva situación, ella era testigo de cómo los jóvenes de su edad (en especial estos que poseían solvencia económica) disfrutaban y vivían la vida a sus anchas. Coral envidiaba esto, le parecía que la vida era injusta ¿por qué ellos si y ella no? ¿por qué ellos podían ir a fiestas, asistir a los mejores colegios y universidades, divertirse y no preocuparse por nada, mientras ella, disminuida a trabajos domésticos debía ver su juventud desperdiciarse entre cocinas, escobas y mandados?

Coral decidió que su suerte debía cambiar y empezó a coquetearle al hijo mayor de sus patrones, un muchacho tímido y sencillo, que pronto cayó presa de su encanto.

Coral se divertía por partida doble con este muchacho: por un lado era su carta para escalar en la sociedad, por otro lado era divertido ver como él sufría por ella. Ella lo atormentaba diciéndole que pronto se iba a ir, que ella ya estaba ahorrando para estudiar y buscar su propio camino. El muchacho se había enamorado de ella, y no soportaba la idea de perderla.

Coral quedó embarazada poco después, lo que no le hizo mucha gracia a sus patrones, en especial cuando descubrieron que ese bebe iba a ser su nieto. Sin embargo, el muchacho respondió por sus hechos y se casó con Coral.

Coral estaba hecha, había logrado casarse con alguien adinerado. Ahora podría tener todo lo que siempre ambicionó, una casa bonita, adornos, lujos, sus hijos no padecerían las privaciones a las que ella se vió sometida. Pero, de la misma forma que la historia de la cenicienta no termina tan bien como nos hicieron creer, la vida de Coral no cambió como la de una princesa de cuento de hadas...

Coral no encajó en su nueva sociedad, ella es una niña sin estudios ni educación. Los amigos de su esposo son personas cultas y letradas, sus amigas son chicas del pueblo que escasamente terminaron un bachillerato. Los problemas surgieron casi al mismo momento de llegar de luna de miel: desacuerdos, peleas, gritos, violencia, amenazas, llanto... es lo único que se ve en la casa de Coral. Su esposo, antes cariñoso, ahora parece avergozado de ella, como si haberse casado con una empleada hubiera sido un peso y una verguenza que en adelante debía esconder. Ella le cobra a su marido su indiferencia malgastando su dinero, compra televisores, juegos de cama, juegos de mesa, joyas etc.

Las peleas van en aumento, de la violencia verbal ya saltaron a la física, pero no ven que quien sufre más en esta pelea es esa personita que los mira escondido en una esquina...

2 comentarios:

  1. me encanto mucho esta historia sobre todo lo descriptiva de las imagenes que uno realmente vive estos lugares y momentos...y en verdad es la historia de muchas personas que quieren escalar a base de un conyuge cuando esto es oropel...escalar por uno mismo a base de estudio, y mucha templanza es que se construye un futuro solido, y es cuando se rompe la estructura social en la que nos hemos desenvuelto, hasta que decidimos dejar de ser pasivo a activo, consumidor a ser productor....y tu historia muy bien detallada por cierto me lo corrobora aun mas....

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  2. Kika dijo; primero que todo no tengo tanta labia como Uds. pero terminala rapido Kate que me dejastes en ascuas, me encanto Coral............

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